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martes, 15 de enero de 2008

La Gesta de los Caballeros Dragón

La Gesta de los Caballeros Dragón concentra en un sólo álbum toda la fuerza de la fantasía heroica. Escenarios y trajes inspirados en el Medievo, viajes iniciáticos, monstruos imaginarios, combates épicos y un punto de erotismo. Todo se reúne para gusto de los aficionados a la leyenda. (Glénat).


Nos encontramos en un mundo ocasionalmente asolado por los dragones en el que, a diferencia de la habitual estampa en la que los vemos sobrevolando aldeas y arrojando fuego sobre las casas y campos de los indefensos campesinos, implican un peligro mucho más tétrico y silencioso. Allí donde un dragón instala su cubil, se crea alrededor una zona donde el caos y la corrupción se difunden como la peste, convirtiendo gradualmente a hombres y a toda clase de seres vivos en bestias monstruosas. Este área del mal es el Velo. Y el Velo no permanece quieto, sino que se propaga, a modo de extensión del poder y de la influencia de los dragones, como una verdadera epidemia, alcanzando con el transcurso de las lunas cada vez a más poblaciones y lugares. La única manera de acabar con la presencia de este fenómeno pasa por dar muerte al dragón que lo origina.

Es en este contexto en el que se crea la Orden de los Caballeros Dragón, instaurada para combatir la grave amenaza del Velo y constituída por jóvenes vírgenes entrenadas en las artes de la lucha y del sigilo. Sólamente las mujeres vírgenes escapan al influjo nefasto y mortal del Velo, y son las únicas capaces de aproximarse a la guarida de un dragón sin que éste las detecte.

Así es como Aïda, una de estas Caballero-Dragón, y su escudera Ellys parten, en su primera misión, en busca de un dragón de las montañas del norte, causante de un Velo ampliamente extendido que amenaza seriamente a una de las ciudades más importantes de la región, con intención de acabar con él. Y lo hacen tras los pasos de Dara, la hermana de Aïda, enviada anteriormente para enfrentarse a la misma bestia y de la que, tras varias semanas, no ha vuelto a tenerse noticia.

Creo que La Gesta de los Caballeros Dragon es un comic bastante desconocido por aquí, en vista de la poca información que he podido encontrar sobre el mismo, y no parece haber mucha gente que lo haya disfrutado. Aunque más bien debería decir que se trata de una serie, a pesar de que en español sólo hemos podido disponer del primer número, que lleva por sobretítulo el nombre de su protagonista, Aïda (en la versión original en francés es Jaïna, y no encuentro motivo por el que se ha modificado...) En efecto, nuestros vecinos galos ya cuentan por el momento con seis entregas de esta atrayente serie, que parece seguir abierta, guionizada por Ange y dibujada primero por Alberto Varanda (sólo el tomo inicial) y posteriormente por Philippe Briones. El trabajo de Ange-Varanda (también conocidos por Paraíso perdido) para este primer número es fantástico, con un dibujo y color magníficos y un guión muy sugerente, aunque algo sucinto en ciertos momentos.

Tiene aspectos que me han parecido originales dentro del género, como la concepción del Velo como efecto devastador de los dragones, en lugar de recurrir a los tópicos de la especie. Ese azote funesto, y las consecuencias que provoca en aquellos que se ven sometidos a él, convertidos en mutantes deshumanizados dominados por un instinto asesino, me han traído a la cabeza sin embargo, ayudado por determinadas viñetas inconfundibles, imágenes de producciones tan ajenas a la fantasía como puedan ser las propias de Alien o Resident Evil. A esa sensación supongo que también contribuye el ambiente claustrofóbico y la atmósfera vigilante que destila la aventura a través del camino que recorreremos con las protagonistas, en el que la semilla del mal ha sido plantada de un modo manifiesto.

Otro punto que resulta muy interesante es el paralelismo que se establece con el mito de la virgen y el unicornio, hábilmente adaptado al relato en este caso. Además, es un recurso bien manejado dentro de esta primera historia y, hasta donde sé, en álbumes sucesivos: la virginidad como el bien más preciado de estas Caballeros Dragón. Les protege de los estragos que causa el Velo y perderla pondría en peligro su misión y su vida, así que no será extraño encontrarnos con situaciones en las que se juega con la posibilidad de traspasar esa fina línea capaz de cambiar el curso de la aventura.

No puedo opinar sobre los derroteros de la serie en su aspecto gráfico, pero como he dicho el trabajo de Varanda con el primer tomo está de sobra a la altura: personajes bien definidos, ciudades y fortalezas que cortan la respiración, monstruos capaces de infundir pavor y los paisajes que se prestan fácilmente a la imaginación (como la sobrecogedora ciudad-cascada). No obstante, las escenas de lucha (siempre cruentas, con decapitaciones incluidas) a veces se resuelven de una forma algo confusa.

En cuanto a la labor de Ange para con este álbum que abre la serie, hay que reconocer que el final es un tanto abrupto, y aunque por otra parte podría dar lugar a nuevas tramas en torno a una de las protagonistas, el modo de narrar la historia, a modo de cuento recitado y rememorado, no parece indicar que sea así. Antes bien, y hasta donde han llegado mis indagaciones, apunta a una continuación basada en un encuentro casual a mitad de la historieta. En todo caso, se adivina un mundo profuso de detalles en desarrollo, pero que lamentablemente nos perdemos al no contar más que con esta muestra para valorar la obra en conjunto. Nos sirven para descartar esa aparente falta de densidad de la colección -si sólo tuvieramos en cuenta el primer número-, algunos detalles sutiles como por ejemplo la fricción existente entre el clero de Amán y la Orden de las Caballeros Dragón; relación sobre la que entran en pugna los valores conservadores de los grupos espirituales contra las prerrogativas de una casta de mujeres, tan inusuales como necesarias. Se deduce un mundo hostil en el que la pregunta es a quién temer más: hombres o monstruos. El combate contra el dragón no es, quizá, el más peligroso de esta aventura.

Hay pocas, casi nulas diría, posibilidades de que Devir retome la edición de esta interesante saga (este único tomo en español fue publicado en 2002). Posiblemente haya contribuído un cierto descontrol en la edición francesa, que ha pasado sucesivamente por las manos de Glénat, Vents d'Ouest y, finalmente, Soleil. Pero ello no es excusa para que alguien se anime a continuar la gesta.

1 comentario:

Jordi dijo...

Desde luego, a nivel gráfico este álbum es impresionante, hay una doble splash con una vista de la ciudad y la cascada que te deja con la boca abierta. Lo único malo es, a mi parecer, esta moda que ultimamente se ha impuesto de los álbumes franceses de dilatar la acción y que en 46 páginas apenas suceda casi nada...

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