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jueves, 14 de febrero de 2013

La Mecánica del Corazón

Por ser el día en el que estamos, hoy voy a rendirme un poco a mi vena sensiblera hablando de una obra que había visto innumerables veces en las librerías y me llamaba bastante la atención, pero que no fue hasta hace bien poco que he decidido leer. La mecánica del corazón se trata de una novelita corta y curiosa del francés Mathias Malzieu, natural de Montpellier, que además de escritor, es compositor y cantante de la banda Dionysos. En su faceta como autor literario ha lanzado —que yo tenga constancia— una media docena de títulos, de los cuales destaca una trilogía de corte entre fantástico y romántico-afectivo a la que pertenece este libro (sin duda su publicación más popular), aunque tengo entendido que estos volúmenes no se hayan del todo relacionados entre sí.

Una vez expuesta su autoría, os cuento brevemente lo que me ha parecido esta historia que viene envuelta en una intachable edición por parte de Mondadori, con una bella sobrecubierta de letras en relieve y las sugerentes ilustraciones de portada de B. Lacombe. Cuando uno le da la vuelta y lee así de golpe la sinopsis, la percepción más inmediata, seguramente realzada por los dibujos que la revisten y hasta por un cierto rollito steampunk, es la de estar ante una lectura a lo Dickens y de tintes burtonianos. Pero el símil es más bien equivocado, a pesar de que la narración resulte tremendamente visual (porque, de hecho, Malzieu detesta la comparación, que sin duda ha tenido que oír más de una vez, con el gótico estilo del director americano).

En realidad, La mecánica del corazón es un pequeño cuento metafórico sobre el amor, o más bien del desamor, y los sentimientos tormentosos que ocasiona su búsqueda; un relato poético acerca de esa sensación de química electrizante pero a veces malsana, que no siempre se identifica con los cánones idílicos de la atracción mutua. Sin embargo, tal como yo la he ententido, es también una historia especial sobre aquellos que son diferentes y luchan para dar la vuelta a una situación que tienen del todo en su contra.

Edimburgo, 1874. Es la noche más fría del invierno que se conoce en mucho tiempo y una mujer alumbra, en una vieja casa sobre la colina apodada Arthur's Seat, a un niñito que nace con el corazón helado. La partera, Madeleine —una suerte de bruja generosa, doctora y reparalotodo— se hace cargo del pequeño Jack y le implanta como corazón un minúsculo reloj de cuco que servirá para mantenerle con vida, siempre y cuando tenga presentes una serie de advertencias:

- No toques las agujas.
- Domina tu cólera.
- No te enamores nunca.

La supervivencia de Jack depende de acatar estas reglas. Pero el día en el que, a los diez años, desciende por primera vez a la ciudad, queda prendado de una jovencísima cantante que actúa en las calles. Por volver a verla, el chico hará todo cuanto esté en su mano, aún sabiendo que así desoye las recomendaciones de Madeleine acerca de su débil corazón: apuntarse a la escuela, sufrir la incomprensión y el desprecio de los demás e incluso partir en busca de la chica cruzando media Europa hasta arribar a las costas del sur de España, encontrando unos acompañantes muy particulares por el camino. Y finalmente Miss Acacia, su pequeña cantante, aparecerá ante él. Pero el viaje de Jack no ha hecho más que comenzar, porque tiene por delante la parte más difícil: conquistar a su amada, que accede a la llave que pone en marcha los engranajes de su corazón.

A ritmo de tic-tac, a esta narración (que posee cierta cuota de fantasía pero también esconde un punto de realidad brutal) le ha faltado algo para terminar de engancharme del todo y para que la entienda como una obra tan meritoria como la crítica proclama. La verdad es que se trata de una lectura bastante ágil, que no aburre ni se hace pesada en general (en buena medida por su breve extensión), salvando algunos fragmentos insistentemente melosos. El estilo del autor es sencillo, pero a ratos en exceso melifluo. Y me temo que, para mi gusto, es una historia más almibarada de lo que soy capaz de asimilar; con un buen montón de consignas sentenciosas que pueden llegar a saturar un poco.

Sin liarme a desvelar detalles sobre el argumento, no sé si ha llegado a convencerme especialmente el vínculo amoroso que mantienen el acomplejado Little Jack y su ansiada Miss Acacia, a mi juicio con un deje un tanto enfermizo. Culpa de ello es que los protagonistas no han contado lo suficiente con mis simpatías: tanto el personaje de Jack (que, por cierto, parece descrito a semejanza física del escritor), como su miope partenaire femenina no acaban de ganarse mi interés, y me resultan hasta desquiciantes y obsesivos. Por el contrario, me han cautivado mucho más los secundarios: la admirable Madeleine (cuya historia me parece enormemente enternecedora), las prostitutas Anna y Luna, el borracho Arthur, el matón de barrio Joe... toda una panda de perdedores que se ve completada por dos extras de lujo: el psicópata Jack el Destripador, durante un inquietante cameo, y el cineasta, en ciernes durante el desarrollo de esta trama, Georges Méliès (que seguro a muchos ya os suena aunque sólo sea por la reciente peli de Scorsese).

En relación a este último, que adquiere más trascendencia en el relato de lo que insinua inicialmente su papel, la verdad es que sus episodios forman parte de lo mejor del libro. No me he dedicado a cotejarlo punto por punto, pero presumo que buena parte de los datos que se refieren al joven Méliès tienen el grado de biográficos. Desconozco si realmente viajó en algún momento de su vida hasta Andalucía, pero sí aparecen mencionados expresamente algunos de sus proyectos cinematográficos —o de imagen en movimiento, como él mismo define— de sobra conocidos, así como la que sería su futura esposa y la famosa tiendecita de juguetes de Montparnasse.

Además de la intervención del célebre y extravagante ilusionista francés, debo admitir que también disfruté con algunos pasajes concretos, en especial con la parte que se desarrolla en tierras escocesas (bastante más que con los capítulos que tienen lugar en el Extraordinarium de Granada), al igual que con los diálogos entre Jack y Joe, tanto los de la niñez como en su encuentro siendo adultos.

No perdéis nada por echarle un vistazo a este libro, que en seguida os entrará por los ojos gracias a la calidad de la edición. Ahora bien, pese a lo que pueda parecer, no lo veo en absoluto apropiado para niños. Es muy cortito y se lee en un par de tardes, y los aspectos positivos compensan las vueltas y revueltas que el autor se trae con los machacones devaneos alegóricos del reloj-corazón.

Justamente una de las grabaciones del grupo de Mathias Malzieu lleva por título el mismo que ostenta la novela, así que es de suponer que sus temas deben de hacerse un constante eco del argumento, para aquellos que queráis profundizar en el cu-cú de Jack. Aunque yo no los he escuchado, algo me dice que ese "love is dangerous for your tiny heart" debe de colarse entre los acordes de este disco. Por otra parte, existe un proyecto de adaptación en forma de largometraje animado que está siendo actualmente dirigido por Luc Besson, con la participación activa del ilustrador Joann Sfar.

Como dije más arriba, hay otras dos entregas del cantante-escritor que parecen seguir el mismo patrón de este best-seller, si bien han tenido una menor repercusión editorial: La alargada sombra del amor y Metamorfosis en el cielo. Todas se encuentran disponibles desde este mes en formato de bolsillo. Además, su próxima novela, Le plus petit baiser jamais recensé (El beso más pequeño jamás registrado) aparecerá a la venta el 20 de marzo de 2013.

Como ya he cedido este año al embrujo de Cupido y me he dejado llevar por el artificioso espíritu de San Valentín, supongo que debo rematar la entrada de hoy como se merece; que no se diga, ejem... Te quiero... pero eso tú ya lo sabes: no necesito de estas trampas de calendario para declarártelo, porque lo hago a diario. Gracias por todos estos años juntos que me has concedido y por los que vendrán.

Calificación:

6 comentarios:

alcorze dijo...

No conozco al autor, sin embargo la portada sí que me ha llamado más de una vez la atención. Me lo apunto para próximas lecturas. Un saludo.

Fawn dijo...

No lo he leído pero es de esos libros que cada vez que lo veo en una librería, me llama muchísimo la atención por su belleza exterior y ahora, después de leer tu fantástica reseña, me apetece muchísimo más leer ^__^

Feliz San Valentín, Jolan. Que seas muy feliz junto a tu pareja hoy, mañana y siempre ;)

Jolan dijo...

Hola alcorze y Fawn:
Sí, la portada es muy reconocible, salta a la vista en seguida y lo hace un libro llamativo. Si lo acabáis leyendo, ya me contaréis. ;)

Espero que también hayáis tenido un feliz día de San Valentín!

Marco Bossio dijo...

yo lo he leido y me ha gustado mucho la trama. conozco gente a la que no le ha gustado, porque por momentos se vuelve muy realista y deprimente en el tema del amor, pero a mi si me encanto, incluso la manera abrupta en que termina.

Mi reseña
http://unfrikienlaciudad.blogspot.com/2013/03/la-mecanica-del-corazon-mathias-malzieu.html

Jolan dijo...

Sí, tiene momentos de volverse muy pesado con el amor (también puede ser que a uno le cuesta un poco dejarse llevar por novelas de tinte romántico), pero la valoración global es buena. Además, para lo cortito que es, condensa un montón de buenas impresiones.

Gracias por pasarte por aquí y comentar, Marco. ;)

Camila dijo...

Soy una amante de la literatura y me gusta tener la posibilidad de leer a diversos autores y es por eso que paso tiempo en internet buscando recomendación sobre ellos. Tengo ganas de conseguirme una ebook y por eso espero obtener promociones en fravega.

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