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domingo, 20 de noviembre de 2011

Canción de Hielo y Fuego I: Juego de Tronos


Es díficil hacer a estas alturas una reseña de Juego de Tronos y aportar algo que no se haya dicho ya sobre la Canción de Hielo y Fuego del aclamado George R. R. Martin, cuando la obra está más que consagrada y goza de un éxito editorial sin precedentes a nivel mundial como no había conocido el género fantástico en mucho tiempo. Si me dejara llevar por las comparaciones de contraportada, el dato fácil y las críticas de medios, estaría diciendo que es lo mejor que se ha escrito en fantasía desde los tiempos de otro señor que también llevaba una doble R en su nombre. Pero el campo es demasiado grande para darlo por sembrado tomando sólo un par de figuras como referente, creo yo.

Empiezo por aclarar que mi intención no es desvelar detalles de la trama ni claves que hagan saltar por los aires el contenido de este primer libro de la serie; este es un artículo libre de spoilers, así que si son ustedes de los pocos aficionados que quedan -como yo hasta no hace mucho- por abordar la colección, pueden seguir leyendo con tranquilidad. De hecho, me ha sorprendido encontrar que no era el único fan de fantástico por sumergirse en esta gigantesca novela-río en boca de todos, sino que a muchos les frenaban los mismos razonamientos que a mí: reticencia por las expectativas creadas, celo ante el enorme tamaño de la obra, la contrariedad que supone enfrascarte en una saga que aún no tiene final (¡y a saber cuándo verá su conclusión en un 7º tomo de aún lejana publicación!). Y luego también uno, que tiene esa cosa de no querer dar por sentado todo aquello que tratan de meterte por los ojos y resistirse un poco a la corriente principal.

Pero, ¿a quién voy a engañar? No queda más remedio; es así. Tengo que rendirme ante la evidencia y la opinión generalizada: Canción de Hielo y Fuego, o cuando menos, por el momento, esta primera parte que llevo leída, es una obra colosal y sin parangón, con escasos rivales que se le puedan medir cara a cara al mismo nivel narrativo, concepción argumental y dotación psicológica de los carácteres protagonistas. A mí me ha encantado; claro que la saga también tiene sus detractores: no es una fantasía al uso y, al fin y al cabo, hay tantos lectores como títulos y series publicadas.


Ateniéndome a lo dicho, ni siquiera voy a presentar aquí esta vez una sinopsis detallada del argumento, como acostumbro hacer. Cualquier página de opinión que encontréis en vuestro buscador os puede informar enseguida, si es que todavía alguien no sabe -aunque sea a grandes rasgos- en torno a qué gira la historia. Tampoco es posible entrar a pormenorizar mucho sin levantar incógnitas, la verdad. La misma breve introducción que el editor de Gigamesh (editorial que tiene los derechos de publicación en España) hace en la presentación del libro me parece idónea para entrar en materia. Y yo mismo no sabría muy bien cómo abordar un resumen ordenado. Mejor no ser muy prolijos al principio, pues Juego de Tronos es tal vórtice de maquinaciones palaciegas, contubernios incestuosos, veladas amenazas, temores ancestrales que salen a flote, confabulaciones cortesanas, secretos susurrados e impulsos afectivos que me costaría dar una idea exacta de su contenido. Los Siete Reinos, sobre los que discurren estaciones indefinidamente largas, y de los que el usurpador Robert Baratheon es monarca, albergan una maraña de intrigas, contrastes e historias simultáneas entre sus distintos linajes suficiente para que las 800 páginas de esta crónica inicial sean una experiencia atrevidamente adictiva.


Y eso que la serie ya tiene sus añitos (esta primera novela data de 1996) y no vio el debut espectacular que ahora se corresponde a la salida, con cuentagotas, de sus ulteriores entregas. Maestro de una prosa sugestiva e inteligente, George R. R. Martin moldeó su pericia como artesano de enrevesadas historias de esta especie de folletín fantástico gracias al profundo estigma de su paso por el mundo televisivo. Como escritor, su éxito es incontestable (la galería de Hugo, Nebula y Locus que posee es abrumadora) y puede contarse entre los pocos autores de género cuya cosecha de galardones no obedece exclusivamente a su creación más notoria (Muerte de la luz, Una canción para Lya o El sueño del Fevre son obras de reconocido, aunque más contenido, prestigio que han surgido igualmente de su pluma).

Donde sin duda mejor se distingue el bagaje profesional de Martin como guionista del medio audiovisual, original semillero de su calenturienta imaginación en esta semblanza de enredos y traiciones, es en el desarrollo de los personajes literarios que orquestan la trama, auténtica piedra angular de Canción de Hielo y Fuego. La técnica de organizar el relato por capítulos de manera que la acción sea contemplada alternativamente desde el punto de vista de los distintos protagonistas no es, ni mucho menos, algo nuevo. Pero si a este puñado de personajes los despojas de tontos maniqueísmos, y les dotas a cambio de matices realistas, comportamientos humanos y diálogos creíbles, sin necesidad de salirse de los límites impuestos por la ficción, te acabas metiendo al lector en el bolsillo. Lo que distingue al autor estadounidense (y lo eleva a los altares del género) es que él es capaz de hacerlo con un elenco de, nada menos, alrededor de veinte personajes bien llevados (aunque en el citado relevo de la narración intervengan 'sólo' unos ocho de ellos).


Así, el peso del hilo explicativo de esta gran epopeya -al mismo tiempo épica y mundana- recae esencialmente en los Stark de Invernalia (con Eddard y su esposa Catelyn a la cabeza, junto a sus cinco hijos, desempeñando un importante papel el bastardo Jon Nieve) bajo el premonitorio lema de 'Se acerca el invierno'. Pues en ese lance de conspiraciones paralelas, minuciosamente rumiadas por el autor, que pugnan por confluir en el momento cumbre del libro, todo un elaborado conjunto de Casas nobiliarias, cada cual con su propia historia familiar y sus reacciones ante los sucesos que sacuden los Siete Reinos, ejercen la función de peligrosas (y a menudo aviesas) piezas de ajedrez. No menos importante en el curso de los hechos es la Casa Lannister, a la que principalmente da voz el inefable enano (por estatura física, que no por talla cualitativa) Tyrion: un grandísimo cabrón bien listo al que no podemos evitar admirar. Como también es objeto de encandilamiento la, a la vez, delicada y tenaz Daenerys Targaryen, que traslada nuestra vista del continente de Poniente a las menos conocidas tierras libres del Este en la búsqueda por recuperar la dignidad perdida de su progenie, heredera de la sangre del dragón. Más allá de estos principales roles, me cuesta dejar de mencionar al menos otros, para mí, tan admirables como el joven Bran o Ser Jorah Mormont. Ante semejante despliegue genealógico contamos con unos precisos apéndices que se revelan útiles como pocas veces para situarnos en la línea familiar de todos estos personajes, y de muchos otros, que dirigen los derroteros dinásticos de la saga.


A un plantel con estas características sólo puede acompañarle una ambientación que, por su variedad, así como por las certeras descripciones que Martin nos descubre en la sucesión de un episodio a otro, se muestra extraordinaria y generosa, a la vista de escenarios titánicos como el Muro, o de un acervo de tradiciones, cronología y folclore a la altura de las más importantes obras de la ficción moderna. El frágil e inestable periodo de paz por el que atraviesan los Siete Reinos tiene su contrapunto en un sólido escenario hecho a medida de sus protagonistas. Incluso con el indefectible mapa geográfico y político para ubicarnos a lo largo del desarrollo argumental, no tenemos la sensación de estar ante el mundo vacuo de turno creado hoy día al efecto de cualquier novelita ligera de fantasía. Mundo en el que, por cierto, algunos han querido ver una simetría de la Inglaterra medieval en la Guerra de las Dos Rosas, con los York y los Lancaster matándose por la corona (y, la verdad, es que la similitud -casi hasta fonética, con los Stark y los Lannister en derredor del trono de hierro- parece inconfudible). En cualquier caso, los polos de acción de este primer volumen se centran en la Invernalia de los Stark y la esplendorosa capital Desembarco del Rey donde el Baratheon sienta sus orondas posaderas, siendo el propio Muro en el norte y las extensas praderas de las tribus dothrakis a las que Daenerys une su destino, al otro lado del Mar Angosto, los vértices de este excepcional tablero de conjuras.


Existe la controversia acerca de si Juego de Tronos, y naturalmente sus respectivas continuaciones, constituyen un modelo de auténtica fantasía heroica. La verdad, demostrada la calidad de la obra en su conjunto, poco me importa que se ajuste en mayor o menor medida a esta etiqueta. Es cierto que predomina cierta sutileza en cuanto a los aspectos más puramente fantásticos (sí que hay -o hubo- dragones, seres sobrenaturales en regiones prohibidas e inaccesibles, criaturas primitivas de carácter legendario aparentemente desaparecidas, o la misma existencia de una magia chamánica, que también parece casi extinta). Batallas y gestas gloriosas no faltan; pero tampoco actos de deshonor. Además, los personajes no siempre se comportan como lo que calificaríamos de una actitud heroica, antes bien todo lo contrario, ni se produce en ellos esa especie de corrección moral, a menudo irritante, tan propia del género (y justamente en ello estriba en buena parte el encanto de su proceder). Sería, a mi parecer, un debate estéril que en realidad no nos conduce a ninguna conclusión que merezca la menor atención.

Esta Canción, de la que aún me quedan por fortuna tantas estrofas que disfrutar, es indudablemente un faro en el panorama fantástico actual y lo seguirá siendo durante décadas. Una antología, aún inacabada, poco previsible (uno de los valores en alza dentro de una vertiente tan cargada de tópicos), aunque a veces se adivine la tibieza de George R. R. Martin por liquidar determinados personajes; medida con la que no parece temblarle la mano, para temor de muchos lectores. Protagonistas perdurables en nuestra memoria y giros argumentales en una trama tejida con hilo de oro, que hacen que recomendar hoy esta obra cumbre del género resulte una obviedad. Si eres fan del fantástico, tienes que leerla. Si no, también. Con las espadas en alto, lo siguiente es comprobar si el Choque de Reyes del segundo tomo será tan intenso como augura mi instinto. Algo me dice que las sensaciones serán aún mejores.

El impacto de su notoriedad no se ha hecho esperar: una -mal bautizada- precuela en cómic (con la versión de la propia obra en proceso), toda una variada gama de juegos (de mesa, cartas, rol) y la adaptación del primer libro, de momento, en forma de serie de diez capítulos llevada a cabo por HBO (que ya he visto completa y de la que hablaremos otro día) destinados a satisfacer a una legión de seguidores. Tampoco faltan ediciones y formatos distintos, algunos rápidamente agotados, con los que acceder a su lectura. Supongo que si entras en este mundillo ya no cabe la indiferencia y no puedes dejar de estar inevitablemente conectado a él de algún modo. Y es que ya lo decía Cersei Lannister:

"Cuando se juega al juego de tronos, sólo se puede ganar o morir.
No hay puntos intermedios.
"

16 comentarios:

Txema dijo...

¡Hola Jolan!

Lo primero que quiero decir es que me tengo que descubrir el sombrero ante tí por el fenomenal análisis que has hecho sobre el libro. Como bien dices, creo que es una saga imprescindible tanto si eres aficionado al género como si no.

Tal y como comentas, me hace gracia observar que uno de los mayores debates que ha generado esta saga es la de si se puede considerar fantasía heróica o no; y es que hay gente demasiado cuadriculada, que si no pone una etiqueta revienta. ¿Qué mas dará, si lo que cuenta es que es una buena historia?.

En fin, ya verás lo interesante que se va a poner la cosa, ya... ;D

Un saludo.

Mr. Gibson dijo...

De acuerdo con Txema en la grandiosidad de tu reseña, muy bien hecha sí señor. Y el que dude que es fantasía heroíca es porque no se ha leído lo que viene.

A toda la gente a la que he recomendado la obra le he propuesto un juego. Consiste en elegir el personaje con el que más se identifica uno en esta primera parte para ver luego como transcurren los hechos y si fue buena elección o no.

Sin duda Martin se fijo en Inglaterra para ubicar los Siete Reinos: la guerra de las dos rosas, el muro de Adriano... En mi última visita a Londres con otros lectores de la saga, al recorrer la abadía de Westminster no paramos de encontrar alusiones a la Canción en tumbas, banderas y grabados. Apuesto lo que quieras que Martin encontró allí la inspiración para muchas partes de la historia.

Y el hecho de que esté inacabada me dio miedo mucho tiempo pensando en una trágica y prematura muerte del autor que nos dejara con la miel en los labios. Hoy estoy más tranquilo porque creo que tiene la Canción acabada, lo único es que es muy detallista y perfeccionista y no para de hacer retoques. Una obra de tal grandeza no se puede escribir sobre la marcha.

Y perdón por la parrafada, pero es que esta obra es una de mis debilidades.

Jolan dijo...

¿Qué tal Txema? Pues sí, creo que darle vueltas a la gradación de fantasía de CdHyF está de más; lo realmente importante es disfrutar de esta obra magnífica. Para mí es inconfundiblemente uno de los exponentes del género, pero lo veo igual de apropiado para quien no haya tocado en su vida una novela de fantástico (como, de hecho, se ha producido).

¡Ya estoy impaciente por ponerme con Choque de Reyes!

Hola Mr. Gibson:
Para empezar, tu parrafada es más que bienvenida. ;)

También decirte que tomaré partido en el juego que propones. Seguro que acabaré sorprendiéndome.

Muy buena observación, que había oído comentar también, la del muro de Adriano; sin duda las referencias parecen claras, no me extraña que las vierais por todas partes en tu viaje.

Por último, coincido contigo en que -creo- podemos estar tranquilos respecto a que Martin termine la saga, que ya debe de tener atada y bien atada. En todo caso, yo de momento todavía tengo tres libros por leer, más un cuarto que no tardará ya mucho en salir, no? En fin, que tengo Canción para rato.

Saludos!

Pardi dijo...

Jolan, no eres el único al que se le acumula el trabajo. Yo tengo el primero pero todavía no he tenido tiempo de leerlo. Estoy leyendo Las Monarquías de Dios y también son unos cuantos, aunque no tan gruesos como los de Juego de Tronos. Salu2.

Loren dijo...

Bienvenido a la Canción, con un gran análisis que has hecho del primer libro.

Coincido con los compañeros en que la etiqueta no importa, mientras lo que cuente es bueno (demasiados prejuicios absurdos). Pero es cierto lo que dice Mr. Gibson, quién dude de que la saga es fantasía heroica, o épica, es porque no se ha leído lo siguiente.

A mi parecer, Choque de Reyes es el mejor libro, hasta el momento, de la saga.

Igor dijo...

Gran crítica. A veces en el mundo locoblog o locoesfera echo a faltar cosas más en profundidad.
Mi opinión: sí colosal. Magníficos nortes.
Un crítica: sobran páginas. Con menos sería más. Es que los enredos de palacio...
Y señalas algo que pasa desapercibido: que el autor fue guionista. ¡Qué bien maneja los hilos! La Canción ya es indispensable.
Saludos.

Pedro Camello dijo...

Francamente, a mí me importa un cojón de pato la etiqueta que se le ponga a esta obra, lo que sé es que disfruté de su lectura como hacía tiempo que no disfrutaba leyendo.

Me decidí a empezar, reuniendo valor y tiempo, cuando salió "Festín de cuervos" y me los carqué los cuatro en un mes.

He recomendado y prestado esta obra a mucha gente, entre ellas compañeros de trabajo totalmente ajenos al mundo de la fantasía, y todos me lo han agradecido. Algo tendrá la cosa...

En fin, siento un poco de envidia viendo lo ratos tan buenos que te quedan por pasar, Jolan. A disfrutar.

Jolan dijo...

Pardi:
Puedo entenderte; a mí también me llevó mi tiempo ponerme, por las razones ya expuestas. Lo mejor es aprovechar los periodos de vacaciones para empezar la saga.

Por cierto, ¿qué te están pareciendo Las Monarquías de Dios?

Loren:
No eres el primero a quien oigo decir que Choque de Reyes le parece el mejor de los publicados hasta ahora. Muy pronto empezaré a comprobar si, como poco, supera a Juego de Tronos.

Igor:
Después de leer muchos libros de fantasía en los que batallas y escaramuzas guerreras se prolongan más de la cuenta durante páginas y páginas, la verdad que yo agradezco en este caso el predominio de los enredos palaciegos. Quizá se podría haber sintetizado algo, pero debo reconocer que las 800 páginas me resultaron más ligeras que otros títulos con muchísimas menos.

Pedro:
A mí me pasó igual. Hacía mucho que no disfrutaba de una novela de fantasía -o del género que quieran atribuirle- como con esta.

Eso sí, yo no podría leerme los cuatro tochos en un mes. Desde hace años, dosifico bastante mis lecturas y soy más lento leyendo que antaño(aparte que hay días en los que apenas puedo dedicarle tiempo, salvo cuando voy en metro o bus camino del curro).

Saludos a todos y gracias por vuestros comentarios. ;)

Pardi dijo...

Hola Jolan. Las Monarquías de Dios, es una serie muy interesante. Mezcla de novela histórica y fantástica ..... los reyes,y la iglesia se enfrentan por el poder, y junto con el pueblo y los brujos nos ofrecen una aventura constante en cada uno de sus 5 libros. Estoy acabando el segundo y deseando poder empezar el siguiente.Salu2

Loren dijo...

Yo también recomiendo mucho "Las Monarquías de Dios", como habrás podido ver a lo largo de este tiempo en La Espada en la Tinta.

Estoy por el cuarto, cerca de la mitad, y reafirmo lo de Pardi, una aventura constante, bien escrita, con revelaciones por doquier y plagada de realismo.

Jolan dijo...

Gracias, Pardi y Loren. Voy tomando nota de vuestras opiniones y quién sabe si será una futura saga que aborde.

J.L.Lopez Morales dijo...

Vaya, Jolan, me alegro de que tu entrada a esta saga haya sido así de buena. La verdad, es que si la ves ahora, después de todo lo que se ha escrito, puede provocar ese rechazo del mainstream, pero es bueno ver que cuando una historia tiene calidad, como ésta, poco importa si ves hasta la verdulera de la esquina leyéndola!
Por cierto, si hay algo que creo que es muy bueno de la adaptación en televisión (grandiosa, en mi opinión), es la posibilidad de que mucha gente descubra la fantasía (heroica o no), y que haga de este género algo aún más grande.
En fin, muy buena reseña, y a disfrutar del resto de los libros, que el festín no ha hecho más que empezar.

Jolan dijo...

Sí, la verdad que ha sido una entrada en la saga por la puerta grande, porque me ha gustado mucho (y, como hemos dicho, poco importan otras valoraciones).

Pues yo debo decir (y no quiero contar mucho, porque ya le dedicaré una reseña) que a mí también me ha convencido la adaptación a TV. Como tú, pienso que es un aliciente para animar a la gente a la lectura de las novelas.

Saludos!

Loren dijo...

Y tanto que la serie es un aliciente, como que toda la gente que conozco ha comenzado a leer los libros en cuanto han visto la serie. Gente que en su vida ha leído un libro de fantasía (algunos los han mirado con rechazo).

Ojo, y gente a la que le llevo recomendando los libros hace más de diez años (con nulos resultados, a la vista está, desistí hace cinco).

Ahora sólo falta que la HBO haga series de Las Monarquías de Dios o de Geralt de Rivia. :D

Jolan dijo...

Vaya, pues me alegro que con la serie tu gente cercana se haya animado con los libros! Aunque también hay que reconocer que para quien no se haya leído las novelas tiene que resultar un lío de nombres y Casas hasta que se ubican en la historia (me remito al menos al testimonio de quien la vio conmigo).

¡Me encantaría una serie de HBO sobre Geralt de Rivia!

Nickrar_Dopi dijo...

¡Muy interesante! Tu crítica anima a la lectura... y también las opiniones que se ven en los comentarios. Nada, nada, lo buscaré en cuanto pueda, ya sea por librerías.. o en la estantería de mi abuelo, que no me extrañaría nada :D

¡Saludos!

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