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martes, 14 de enero de 2014

El Hobbit: La desolación de Smaug


Como ya ocurrió hace un año cuando preparé mi reseña sobre Un viaje inesperado, he preferido esperar a que se disipara un poco el hype en torno a la adaptación cinematográfica de El Hobbit para poder hacer un comentario más sosegado y crítico —tratando de no dejarme influir por las reacciones acaloradas de los días posteriores a su estreno— de esta segunda parte del viaje de Bilbo. Además, con las salas de cine más despejadas, cuesta menos meterse en las aventuras sobre la gran pantalla del mediano más famoso de la Tierra Media (con permiso de su sobrino Frodo) y comprobar hasta qué punto las opiniones que inevitablemente habían llegado a mis oídos eran ciertas.

Y la verdad es que si esta continuación ha suscitado comentarios y juicios mucho más soliviantados que con la entrega anterior de la trilogía, tengo que admitir que muchas de esas reacciones contrarias a los derroteros que ha tomado la última gran superproducción de Peter Jackson guardan bastante lógica y son más que comprensibles. Pero antes de extraer conclusiones precipitadas, vayamos viendo poco a poco y a lo largo de los capítulos de la novela que versiona cuáles son las claves que definen esta nueva película sobre la obra de Tolkien que predece a El Señor de los Anillos y los motivos por los que el público la ha encajado con el pie cambiado.


Después de un breve preámbulo (cuya primera instantánea, por cierto, es un muy fugaz cameo del director) que plantea el encuentro inicial entre Gandalf y Thorin Escudo de Roble, donde el mago empuja al enano a organizar la misión para recuperar el reino bajo la montaña que perteneció a su familia, la proyección retoma la historia allí donde la dejó al terminar el film anterior, es decir, una vez superada la etapa de las Montañas Nubladas (en la que Bilbo realiza el descubrimiento del objeto que todos sabemos tan crucial para el universo de Tolkien). Y tras haber sido puestos a salvo por las águilas, toca parada y fonda —como todo lector de la novela sabe y esperaba con ganas— en la morada de Beorn. Sin embargo, el encuentro con el cambiapieles pierde mucha gracia respecto al modo en que se despliega durante el libro, y el paso por sus dominios es breve y poco detallado (de hecho, ni se menciona siquiera, que recuerde, el nombre de este anfitrión transmutado en oso que acoge a los enanos). El que resulta uno de los momentos más cómicos del libro (por la forma en que Gandalf introduce subrepticiamente a los enanos uno a uno en la casa de Beorn), queda solapado por una escena que no destaca especialmente. Cuestión de gustos, por supuesto, es la caracterización física del personaje concreto, aunque yo sí le veo parecido a la descripción brutal y afable que se le atribuye.


La carrera de fondo del grupo comandado por Thorin alcanza un nuevo hito con la llegada hasta el lindero del Bosque Negro; el otrora vergel ahora corrompido por las oscuras fuerzas del Nigromante que se oculta en las ruinas de Dol Guldur. Las circunstancias que llevarán a los enanos a apartarse de la senda de los elfos y el modo en que son capturados por las horribles arañas gigantes también difieren del texto original, pero al menos se nos regala esa panorámica en la que Bilbo contempla los alrededores desde la copa de los árboles (he lamentado, sin embargo, que no se hiciera mención a la caída de Bombur al río encantado y otros avatares que les suceden entre la espesura). Eventualmente se produce la irrupción de los elfos del bosque, liderados por el rey Thranduil (Lee Pace, quien demuestra que no todos los elfos son el colmo de la simpatía), y la controvertida aparición de Legolas y Tauriel, hijo del rey y capitana de los exploradores respectivamente, interpretados por Orlando Bloom y Evangeline Lilly.


La inclusión del primero, a pesar de ser un personaje que no aparece en El Hobbit, se puede justificar por su parentesco con Thranduil y como un elemento de enlace más con la saga cinematográfica anterior de Peter Jackson, aunque realmente no aporte nada al desarrollo de la trama. Y al contrario de lo que ocurre con la caracterización de otros personajes recuperados de El Señor de los Anillos (como Elrond o el propio Gandalf), sí me ha dado la impresión, curiosamente, de que al actor se le notaban los años en varios primeros planos. También es la primera vez que veo usar un arco como arma de cuerpo a cuerpo, disparando a escasos centímetros del enemigo… pero en fin. La ranger elfa, en cambio, es un personaje completamente inventado para el celuloide y un añadido puramente estético. No obstante, me gustaría al menos defender la actuación de este bellezón de actriz y destacar que es interesante el enfoque de una elfa con más sangre en las venas que la lánguida Galadriel. Pero sin duda, lo más incómodo de su personaje es el absurdo e innecesario coqueteo amoroso que se trae con Kili, el guaperas de entre los enanos. Una relación que nos ha chirriado enormemente a todos los espectadores y que no tiene más finalidad que la de introducir el factor romance en una cinta que en absoluto precisa de ello. Por cierto, añadir que hasta ahora sólo había visto una obra del género fantástico en la que se perfilara un idilio entre un enano y un miembro de otra raza (La maldición del dragón, de McKiernan, desde una óptica diferente y mucho más lograda, dicho sea de paso), aunque ya hay quien asocia la parejita, sin salirse del mundo de Tolkien, con la leyenda de Beren y Luthien.

El caso es que nuevamente la intervención de Bilbo queda descafeinada frente al golpe de efecto que debería suponer su rescate de los enanos y la huída por el río camuflados en los barriles. Eso sí, de la improvisada travesía fluvial puede decirse que se trata de unas de las secuencias más apabullantes del film, que se desenvuelve de una forma mucho más ruidosa y menos discreta que en el libro, y en la que tienen lugar una serie de piruetas, flechazos y persecuciones entre elfos, hobbits y orcos que se llevan su buena cuota de pantalla, para lucimiento absoluto sobre todo de Legolas y Tauriel.


La entrada de los enanos y del hobbit en Esgaroth, la ciudad del lago, se produce gracias a la barcaza de Bardo, quien adquiere un protagonismo inusitado, lo cual no me ha molestado realmente ya que pienso que quizá era uno de los personajes de Tolkien que más se prestaba a ser explotado. Además Luke Evans encaja estupendamente en su papel del honesto arquero, heredero de Girion de Valle, cuya intervención al fin y al cabo es crucial para el desenlace de la historia. Pero la demora en este lugar es excesiva, con una línea argumental secundaria en relación al gobernador, a la que hay que añadir la escaramuza del orco Bolgo, que conducen a momentos hasta de cierto tedio en los que deseas que la compañía avance ya de una vez por todas hacia la montaña solitaria.


Y en Erebor que nos plantamos, a punto ya de presenciar uno de los momentos que todos aguardábamos con más emoción: la entrada en escena de Smaug. Una vez más me queda esa sensación, repetida durante toda la película, de que los acontecimientos que tienen importancia sobre la figura de Bilbo (por ejemplo, la anécdota del zorzal y la apertura de la puerta oculta antes de penetrar en el cubil del dragón) se despachan con bastante ligereza, mientras que otras secuencias que no pintan nada (como la frenética actividad que tiene lugar en las moribundas fraguas de Erebor) se prolongan muchísimo más de la cuenta. No obstante, tenemos ante nosotros una de las recreaciones más fabulosas que se han logrado hasta la fecha de un dragón en todo su esplendor, y eso que con el doblaje nos perdemos la —por lo visto— espectacular voz que le pone Benedict Cumberbatch. A la dialéctica entre Bilbo y Smaug, con búsqueda de la piedra del arca de por medio, también le falta algo de salsa, en mi opinión. Y tras muchas carreras y caídas por los salones que horadan el interior de la montaña, todo queda listo para la futura conclusión de la trilogía, cuando el dragón se dispone a enseñorearse sobre la ciudad del lago. Los títulos de crédito marcan la amarga interrupción con la que siempre finalizan estas partes intermedias.


En fin, como puede deducirse de este repaso rápido por las casi tres horas de película, la condición de adaptación literaria emprendida por Peter Jackson se disipa en el horizonte. Tuve una percepción distinta de Un viaje inesperado, que contaba con algunas licencias válidas sin que por ello el director se pasara la novela por el arco de Moria e ideara su propia versión de los hechos. No es nada que debiera extrañarnos a estas alturas: desde el principio supimos que tres películas para un libro de reducidas dimensiones conllevaría forzosamente mucho relleno, y me temo que La desolación de Smaug se lleva la peor parte en ese sentido. No me disgusta que se incluyan variaciones de guión siempre y cuando éstas aporten algo de interés al conjunto… pero lamento que no se hayan explayado más en momentos que representan un peso importante del cuento original (Beorn, las arañas del Bosque Negro, la ciudad de los elfos, etc.) y se dé pábulo a intrigas de escaso interés o cuyos fines son estrictamente comerciales (como la ruptura de la expedición para propiciar un nuevo encuentro Tauriel-Kili).

El mejor ejemplo de que hay añadidos que sí suman minutos de provecho al rodaje es la parte de Gandalf en Dol Guldur, pues el hecho de que se separe momentáneamente de la misión de los enanos, unido a las informaciones que nos facilitan los apéndices sobre la ausencia del mago, que también se produce en el libro, permite ampliar el margen de dicho episodio. Además, creo que la mayoría agradecemos haber disfrutado de la genial interpretación, una vez más, del gran Ian McKellen y esa increíble representación del Nigromante, a.k.a. Sauron, durante el impactante choque que se desata entre el mago gris y el señor oscuro antes de convertirse en el amo absoluto de Mordor.


Pero si Gandalf gana puntos con ese extra sobre el relato original, no es menos cierto que Bilbo (bajo cuya apariencia Martin Freeman sigue haciendo un buen papel a pesar de todo) queda algo difuminado y pierde protagonismo a lo largo de esta entrega debido al ritmo vertiginoso de la acción, las escenas que le roban tiempo y los secundarios que adquieren más relevancia de la debida (tanto es así, que casi hasta me ha extrañado, vista la falta de reparos en incorporar personajes a voluntad, que no haya vuelto a salir Gollum, aunque ciertamente no tendría por qué). Aún así, existen guiños interesantes en torno al protagonista, como el influjo que el anillo empieza a ejercer sobre su mente (“¡Es mío!”, exclama al recuperarlo de entre las pinzas de las arañas) y su reticencia en confesar a Gandalf el misterioso hallazgo. También sobre otros personajes se va mostrando una transformación de carácter, como en el caso de Thorin (Richard Armitage), cuya creciente codicia —tan innata en los enanos— le hace parecer menos amable que en la película anterior. Salta a la vista de nuevo que Azog, que pasa temporalmente el relevo a su lugarteniente Bolgo, está destinado básicamente a dar juego durante la batalla que tendrá lugar en El Hobbit: Partida y regreso.

Técnicamente la cinta es impecable y ha sido creada para que secuencias como la evasión en barriles o la exhibición de poder de Smaug quiten el hipo y brillen por si solas. Lógico, por otra parte, en una producción que se vende como la mejor manifestación actual del HD 48fps, así que no hay mucho que añadir en ese aspecto; a día de hoy no cabía esperar otra cosa y desde luego no se le puede reprochar nada en ese ámbito. Pese a lo dicho, debido sobre todo a su larga duración, también esta vez he preferido verla en digital sin más, pues no acabo de cogerle el gusto a las gafas 3D. Parajes conocidos, entornos y escenarios famosos de la Tierra Media quedan retratados con rigor y lujo de detalles: el Bosque Negro, el reino de los elfos silvanos, la ciudad del lago, las ruinas calcinadas de Valle, las suntuosas cámaras de los enanos de Erebor… todo consigue su fiel reproducción. Por el contrario, no recuerdo una pieza musical especialmente destacable, como sí se descubría en Un viaje inesperado con el famoso tema coral de los enanos.


Al final, recortando de aquí y de allá, se acaba uno dando cuenta de que a la película le sobra fácilmente casi una hora de metraje que ni mejora significativamente la historia ni la reconduce a algo distinto de El Hobbit que el público haya encajado con demasiado entusiasmo. Esto me hace pensar que será más costoso digerir una edición extendida de La desolación de Smaug… Entretenida y con muchos pasajes espectaculares, sí, pero carente de la chispa que me hubiera gustado extraerle.

¿Qué cabe esperar de Partida y regreso? Pues más Smaug, una batalla de proporciones épicas, ver qué sucede con los enanos y con Bilbo, y desvelar el plan de Peter Jackson  para cerrar el círculo y que todo quede en coherencia con El Señor de los Anillos. Pero, sobre todo, que mejore el grado de satisfacción entre los aficionados. Y es que, en general, está quedando una impresión de que esta trilogía es sustancialmente inferior a la primitiva de hace una década, que probablemente fuera más solemne y ambiciosa que la actual. Así pues, a la alta nota concedida a su primera entrega, le sucede un modesto notable para una cinta que sin duda se disfruta, pero que también nos deja un regusto agridulce, incluso asumiendo de antemano su decreciente nivel en calidad de adaptación.

Calificación:

Otras reseñas en Adalides sobre El Hobbit:
El Hobbit, de J.R.R. Tolkien (la novela)
El Hobbit: Un viaje inesperado (la película)
El Hobbit (el cómic)

17 comentarios:

Ivan Rúmar dijo...

Buenas Jolan.

No puedo estar más de acuerdo contigo. Punto por punto. Como bien has dicho, entretiene, pero está lejos de la épica y la perfección alcanzadas en la trilogía original. Y encima está un par de peldaños por debajo de "Un viaje inesperado". La primera me gustó, aunque a veces daba la sensación de alargamiento, pero era una película más que notable y disfrutable, pero esta se queda en simplemente interesante.

Espero que la siguiente sea mejor. Si meten una batallita por medio y se centran en la parte de Sauron creo que estará muy bien. Sin ir más lejos, las partes de Gandalf son de lo mejorcito y es precisamente porque intuímos en ellas la épica de la saga original.

Un saludo y felicidades por esta gran reseña.

Ivan R.

Igor dijo...

Opino que lo mejor de esta segunda entrega de El Hobbit es que es mejor que la primera y lo peor es que sigue con el tufo de Disney, aunque algo más disimulado. Los orcos no pueden caer en combate como hojas en otoño, por ejemplo.
Bueno, sin ser El Señor de los Anillos —le falta el aliento épico, sí,—, entretiene, que ya es algo.
Saludos.

Pedro dijo...

Coincido en que por alguna inexplicable razón omiten pasajes del libro o pasan de puntillas sobre otros para después regodearse y explayarse en añadidos que no aportan nada a la historia.

Beorn una decepción.

Bastante peor que la primera en general, salvo por detalles como el dragón, aunque para cuando lo bañan en oro ya está uno harto de él.

Y de la relación zoofílica (no son "razas" distintas, son "especies" distintas. Hasta tienen creadores distintos) prefiero no hablar.

Jolan dijo...

Hola Iván, y gracias por tu comentario.
Pues sí, es una lástima que esta segunda parte suponga un bajón respecto a la anterior y, sobre todo, comparada con ESDLA. En la siguiente nos espera la Batalla de los Cinco Ejércitos, así que el grado de épica debería aumentar sustancialmente, aunque miedo me da lo que el director pueda meter ahí...

A mí también me gustó bastante la parte de Gandalf y Sauron en Dol Guldur; de los añadidos creo que es la parte con la que me quedo.


Buenas Igor.
¿De veras te parece mejor que la primera...? En eso discrepo. Un viaje inesperado tenía sus más y sus menos, pero sus salidas de guión eran disculpables; mientras que esta tiene cosas que chirrían demasiado. En lo que sí te doy la razón es que la pasmosa facilidad con la que caen los orcos ante Legolas y Tauriel no es normal: cualquiera diría que ellos dos solitos pueden cargarse a todo enemigo de la Tierra Media.


Hola Pedro.
De Beorn esperaba mucho más, sí. De hecho me sorprende que Peter Jackson no haya exprimido un personaje que podía dar mucho juego y convertirse en un símbolo de esta entrega. Y sobre el dragón chapado en oro, opino lo mismo... (en general toda la parte de la fragua me parece muuy pillada por los pelos).

Ahora que lo dices, es cierto que en realidad son 'especies' distintas. xD Aunque si salvamos que no fueran del todo infrecuentes las relaciones entre elfos y humanos, tampoco debería extrañarnos mucho esto. Pero es que con los enanos es difícil verlo así, la verdad. :)

¡saludos!

Raistlin dijo...

Coincido prácticamente en todo lo que has comentado, Jolan.

A partir de aquí, mi comentario tendrá spoilers, para comentar algunas cosas concretas con más detalles.


- Beorn. Al igual que a ti, me gusta su diseño, pero creo que su escena pierte toda la chispa y gracia del libro. Cambian una escena que podía ser diferente, por otra escena de acción, y no será porque hagan falta luego en la película... Es más, no tiene sentido, Beorn se encuentra a gente en su casa, pero eh, no pasa nada...

- Bosque Negro. No entiendo cómo se ha recortado en la escena de las arañas. Al ver la película uno se da cuenta de la cantidad de escenas extras que introduce Jackson en la película, y aquí que tiene una que podía estirar un poco y aprovecharla, se la ventila en dos minutos. Igual porque el protagonista es Bilbo, y eso parece que no gusta mucho...

- Tauriel. Me gusta su personaje, realmente me ha parecido interesante y bien interpretado. Me ha sorprendido gratamente. Eso sí, su historia amorosa con Kili me parece totalmente absurda. Únicamente ha habido 3 uniones en toda la historia de la Tierra Media entre elfos y hombres, así que plantear un interés romántico elfa-enano es bastante increíble. Entiendo lo que han querido hacer, pero no es coherente con el mundo.

- Ciudad del Lago. Totalmente de acuerdo, una vez más. Y con la manía de meter a orcos (digitales además) en todos lados, tenemos cosas como que los enanos tengan que entrar de incógnito en una escena larguísima, pero que se te cuelen varios orcos sobre wargos por el puente principal de Lago, ¡en una misión de incógnito! ¡Orcos!...

- Smaug. Impresionante su diseño, desde luego. La escena con Bilbo podría haber dado algo más, pero creo que queda descompensada por la estiradísima parte de acción que viene después. Y además, para cerrarla como la cierra, en un "pues me largo" sacado totalmente de la manga, cuando podía haber fulminado a todos los enanos en un momento. Y luego marcharse a Ciudad del Lago.

- Gandalf. Una escena muy buena, de las que sí aportan algo... hasta que mencionan a Sauron. ¿Sauron? ¿Y entonces el comienzo de LCDA? ¿Qué pasa, que Gandalf luego sufre amnesia tras la Batalla de Los Cinco Ejércitos?

En fin. La ambientación está bien, los paisajes son preciosos, las interpretaciones, por lo general, más que correctas, y tiene escenas buenas, como las de las mariposas en el Bosque Negro..., pero creo que ha perdido la magia que sí transmitía las tres películas de ESDLA, y en menor medida, Un Viaje Inesperado. Porque esta última metía relleno y acción, más de la que debía, y tenía sus cambios, pero creo que estaban mejor encajados. Aquí la mayoría me parecen un sinsentido.

Hasta la BSO de esta segunda entrega me resulta bastante sosa, y jamás pensé que diría eso de las composiciones de la Tierra Media de Howard Shore..., pero creo que ha hecho música para la peli que es: una peli de acción con persecuciones y combates a flechazos. Le falta esa magia y variedad que sí tenían las otras BSO, porque también estaba reflejada en la película esa variedad.

Dicho lo cual, caeré en la extendida por puro completismo y uniformidad de ediciones, pero no por ganas por lo menos... A ver qué tal Partida y Regreso, espero que consiga arreglar un poco la impresión general.

P.D.: perdón por el "wall-of-text" xDDD Un saludo!

Jolan dijo...

¡Gracias por tu extenso comentario, Raist!

Sinceramente, pensaba que Jackson le pondría mucho más mimo tanto a Beorn como a las arañas del Bosque Negro. Lo que no se entiende es que recorte estas escenas para ceder espacio a subtramas que no aportan nada, como el rollito entre Tauriel y Kili, o lo dilatado de la estancia en Esgaroth.

Smaug es de lo que más se salva, pero aún así hay cosas como la que comentas que hacen que pierda un poco su credibilidad como dueño y señor bajo la montaña...

En lo que no había caído -y tienes toda la razón- es en la revelación sobre Sauron. La secuencia es buena, pero... ¡en efecto rompe la coherencia con el comienzo de la trilogía clásica! :O

Lo gracioso es que somos unos completistas que picaremos con la edición extendida, por más que esta entrega se nos haya hecho larga. :D

greyknight dijo...

Muy buena crítica Jolan. Por desgracia me decepcionó mucho, yo también considero mejor película la primera parte, algo aburrida y con un claro exceso de metraje, pero más consistente y respetuosa.

En esta segunda entrega, Jackson demuestra de nuevo su falta de talento como director, con unas carencias enormes en todo lo que se refiere a ritmo y estructura general de la película (algo evidente incluso en sus mejores cintas). Desperdicia escenas del libro y en cambio da importancia a otras completamente inventadas y que chirrían demasiado. Las escenas de acción, por lo fantasiosas y exageradas, se oponen directamente al espíritu de la obra de Tolkien, que describe un mundo fantástico más serio y alejado del típico tono Hollywoodiense. Los elfos como mezcla de jedis y superhéroes de la Marvel son ridículos e infantiloides, y los orcos generados por ordenador pierden todo su aspecto grotesco de la trilogía de ESDLA.

Por desgracia lo mejor de la cinta son los escenarios y la ambientación.

Jolan dijo...

Gracias greyknight!
Confirmo por vuestros comentarios que la opinión generalizada ante esta segunda entrega es de decepción, y no me extraña. La primera no era perfecta, pero las sensaciones que nos dejó fueron mucho más favorables sin duda.

Importante algo que también habéis destacado varios y que a mí se me pasó comentar en la reseña, y es lo de haber dado vida a los orcos a golpe de ordenador. En la trilogía de ESDLA no fue necesario y quedaron de lujo, en mi opinión, así que ese cambio tampoco era necesario.

Saludos.

Luis Jorge Constante Luna dijo...

Hola, Jolan:

En primer lugar enhorabuena por la crítica, me ha parecido muy acertada y completa.

En líneas generales estoy bastante de acuerdo con lo que comentas, y aunque a esta película en concreto le encuentro algún que otro problema, lo cierto es que aun así me gusta.

A mí siempre me generó dudas extender El Hobbit en tres película, pero una vez el proyecto está en marcha lo cierto es que está avanzando con más solidez de la que yo me esperaba. Es cierto que en la segunda se ven las costuras de los añadidos por todos lados, quizás porque siempre el centro de una serie de películas es el más peliagudo (en el caso de La Desolación de Smaug el final, tan cruel para los espectadores, paga el hecho de ser un capítulo intermedio).

Estoy de acuerdo contigo con que en una adaptación caben las alteraciones del original, sobre todo si ayudan a la historia y al espíritu de la obra. El caso de Legolas y Tauriel, personalmente, no creo que sirvan para nada. Yo pensé siempre que Legolas sería un guiño... Pero anda que no chupa cámara. Y Tauriel... en fin... Me da una pereza que no puedo con ella (y lo del romance con Kili ya mejor ni hablamos).

Para no enrollarme mucho, a mí lo que más pena me da es que, al hacer estas películas un previo de El Señor de los Anillos quizás el espíritu del El Hobbit se está perdiendo un poco. Por otro lado, la estética de estas películas, siendo técnicamente superiores a El Señor de los Anillos por el avance de los medios, me parece a veces un poco recargada; en cierto modo se ha perdido el tono realista de la primera trilogía. Sin embargo (y esta es una opinión muy personal), me da la sensación de que el nivel interpretativo de las películas de El Hobbit están quizás un punto por encima, aunque esto quizás se deba a Gandalf, Bilbo y Thorin.

En cualquier caso, pese a todos los "peros" espero con mucha impaciencia la tercera. A ver qué nos ofrecen para el desenlace...

Jolan dijo...

Muy buenas, Luis Jorge.
Si la verdad es que a mi la película, en líneas generales, pues también me ha gustado. Lo que ocurre que por más que uno intente disociar la novela del film, cuesta mucho dejar de lado este aspecto, y eso acaba deparando en decepción por una parte. Aún así, desde luego que como peli de aventuras es estupenda. Intuyo que quienes no hayan leído El Hobbit quizá la estarán disfrutando más aún...

Con todo, sigo pensando que dos películas hubieran quedado perfectas para hacer esta adaptación. Fíjate que si eliminas todas las escenas que sobran totalmente tanto de la primera como de esta segunda parte, e incluyes el tercio que falta, te queda un guión redondo, a mi entender. Pero bueno, Peter Jackson tomó su decisión, y sería faltar a la verdad si no dijera que yo también espero con impaciencia la conclusión de la trilogía.

¡Saludos!

Dimitri dijo...

Excelente reseña, amplia, detallada y muy acertada porque, como otros comentaristas de tu blog, comparto contigo casi todas las opiniones sobre el film.

Sea como sea, espero ver el desenlace del viaje de Bilbo porque, a pesar de las licencias de Jackson, de la sobra de metraje y de echar de menos algunos pasajes del libro de Tolkien, sigue siendo un gustazo ver en el cine este tipo de producciones.

Salud Jolan.

Dimitri dijo...

Hola Jolan!

Excelente reseña, tanto por lo que dices como por cómo lo dices. Detallada, completa y acertada porque comparto contigo casi todo lo que dices.

Por otra parte, como tú, espero la conclusión del viaje de Bilbo con expectación porque, a pesar de las licencias de Jackson, de la sobra de metraje y de echar de menos mayor dedicación en algunos de los pasajes del libro de Tolkien, sigue siendo un gustazo ver este tipo de producciones en el cine.

Salud!

Pardi dijo...

Vaya pedazo de entrada y sus extensos comentarios. No he podido ver la película todavía y lo estoy deseando pero ya casi no me hace falta verla... ahora me fijaré mucho más para ver todos los detalles.
Salu2

Dulce Gomez dijo...

Estoy de acuerdo con lo que dices, creo que El Señor de los Anillos tiene una historia más profunda, vi en las películas online de HBO la de Las Dos Torres y es realmente una película sublime y épica, creo que le faltó algo de peso a El Hobbit para que cupiera la comparación.

Jolan dijo...

¡Muchas gracias por tus amables palabras, Dimitri!
Desde luego, no seré yo tampoco quien le ponga pegas a que sigan apareciendo producciones de género fantástico y que las salas de cine se llenen de títulos de mi temática favorita. ^^


Hola Pardi. No sé si has leído o no El Hobbit. Si no lo has hecho, previsiblemente disfrutarás más de la peli. Ya me contarás qué tal cuando la veas.


Hola Dulce. Bueno, es que ESDLA también literariamente es una obra mucho más ambiciosa y grande que El Hobbit, e inevitablemente eso ha trascendido a la pantalla. Pero creo que todos teníamos puestas unas altas expectativas en la adaptación de esta aventura que no acaban de cumplirse del todo por ahora. A ver la tercera...

¡Saludos!

Ivan Lukman dijo...

Aun no he tenido el agrado de ver la segunda entrega de esta pelicula, pero ya cuando caminabas por las calles y veia a Legolas en los carteles, me dio la misma sensacion de cuando vemos en LAS DOS TORRES llegar Haldir y un centenar de elfos, cuando jamas el libro dice que elfos salen del bosque.

Seguire leyendo, por que tus reseñas se ven muy completas.

Jolan dijo...

Hola Iván. Pues aprovecha ahora que aún está en las salas y ya no hay el mogollón de público de las primeras semanas.

Sí, es buena comparación la que aplicas. Está visto que a Legolas querían meterle con calzador si era necesario...

Saludos.

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