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jueves, 12 de agosto de 2010

Las águilas de Roma (II)


Bueno, pues después de una larga temporada en el dique seco y con muchas cosas acumuladas por reseñar (y esperemos que con tiempo para hacerlo), volvemos para comentar algo sobre la segunda parte de esta serie de romanos dirigida por Enrico Marini como autor único, que nos hace recuperar levemente las esperanzas en el italo-suizo como guionista de sus propias obras. Si el trabajo gráfico del primer número no dejaba lugar a dudas en cuanto a la calidad de su reconocible trazo, lleno de soberbias escenas que recreaban con gusto exquisito por el detalle la vida de bárbaros y romanos en la época imperial de Augusto, en efecto, el inicio de la colección en lo que a guión se refiere resultaba muy titubeante, limitándose a la presentación de los protagonistas -como es lógico, en todo caso- pero sin mostrar un claro enfoque de hacia dónde se iba a dirigir la futura trama ni centrar el interés de la serie. Considerando que se ha planeado su duración ajustada a un total de cinco álbumes, el desencanto de ver cómo las páginas del primero transcurrían sin dar indicios de avance, unido a un innecesario número de viñetas de carácter sexual que no venía a cuento, nos hacía cerrarlo con una ligera mueca de contrariedad.

Podemos decir que ahora sí; que desde esta entrega -que se ha hecho esperar un año- las facetas de escritor y dibujante de Marini empiezan a acercarse de forma un poco más significativa, aunque siga pesando cierta lentidud al narrarnos el periplo vital de Marco y Arminio, que han madurado y encaminan sus destinos a un claro encono mutuo tras el hermanamiento de sangre que les uniera durante su niñez y entrenamiento conjunto.


Un salto en el tiempo desde esa infancia nos sitúa ahora en el año 9 d.C. con Marco convertido en un veterano y audaz guerrero que ya ha demostrado su valor en los campos de batalla de Germania. Llega el momento de regresar a Roma para reposar tras los combates, pero el joven lo hace con tal laxitud de ánimo -ceñudo, adúltero y cínico- respecto a los sucesos del volumen anterior, que el lector se ve sorprendido antes de sumergirse en el flashback que nos justifica durante casi la totalidad del álbum el cambio en su talante. Sólo cinco años atrás encontramos a los hermanos en el periodo de reflexión, todavía un poco insensato, al que da paso la efervescencia juvenil (no olvidemos que Arminio había sido adoptado en el seno de la familia patricia de los Falco para garantizar la fidelidad de su tribu de nacimiento y que ahora lleva aparentemente la vida de un acomodado ciudadano romano más). Ambición y amores que parecen imposibles, relacionados con personajes de poder, se entremezclan en las conspiraciones que todos estábamos esperando y la que se perfilaba como inevitable rivalidad fraternal empieza a manifestarse cuando chocan los intereses de un protagonista y otro. Si bien ambos hermanos triunfan en su gloriosa carrera militar, no van a hacerlo juntos; pero el destino volverá a ponerles cara a cara cuando Marco ha de partir nuevamente a Germania, dejando de lado una indeseada vida familiar que le repele de la ciudad imperial, para cumplir una doble misión en la que intervienen las personas que han marcado sus últimos años: Arminio y su amada Priscilla.


Esta segunda entrega se deja leer con más fluidez que la anterior, manteniendo el interés y planteando un hilo narrativo que, aunque no muy original, es indudablemente entretenido -apoyado en gran parte gracias a la espectacularidad del dibujo- si bien dista mucho de la fabulosa complejidad argumental que envuelve, cómo no, a Murena (¿por qué será que cada vez que tratamos algún peplum acaba pareciendo inevitable nombrar la gran obra de Dufaux y Delaby?) Pensemos que la evolución de la historia que nos cuenta 'Las águilas de Roma', que empieza a despegar en este volumen, nos ofrecerá una tercera parte a la que ya debemos exigir que sea trepidante. No obstante, la acción de este álbum es relajada y aún muy contenida: es claro que nos espera asistir a numerosas escenas bélicas en el futuro y que el guión se encamina inexorablemente hacia la batalla de Teutoburgo y los cruciales acontecimientos que se derivan de esta.

Lo que si se mantiene en lo más alto es la irreprochable dedicación de Marini a los lápices, capaz de extender la media hora o los tres cuartos de lectura que abarcarían las 56 páginas de un álbum, digamos, artísticamente más corriente (aunque esto depende de cada cual; personalmente mi ritmo es bastante lento en cualquier caso) en una experiencia que obliga a detenerse y disfrutar con minuciosa atención viñeta a viñeta. Esto es así en tanto que no escatima en la descripción gráfica que imprime al esplendor de la civilización romana, desde la opulencia de sus villas, palacios y edificios civiles a la suciedad de sus calles y suburbios, de la nobleza de senadores y la fuerza imponente de equites y cuerpos de élite, a la rudeza y brutalidad de matones, traficantes de esclavos y gentes de baja ralea, acompañado de una paleta intensa y vivaz que destaca con nitidez su brillante trabajo sobre la mesa de dibujo. Reconozcámoslo: en este sentido Marini nos tiene a todos cautivados.


La aventura no se ve exenta de la acostumbrada voluptuosidad y sensualidad, a menudo muy explícita, que el autor tiende a enseñarnos. Las escenas 'subiditas de tono' siguen imperando en sus páginas, pero al menos esta vez no contemplan sólo una mera finalidad admirativa (¿y quizá hasta pretendidamente onanista?), sino que tienen su justificación en el argumento (así tenemos en Morfea a la típica figura de la astuta mujer que reúne en su burdel a toda clase de hombres influyentes y que utiliza el sexo como una herramienta para manipularlos y subyugarlos a sus intenciones, flirteando peligrosamente con las esferas de poder de Roma). Desnudos en plena acción -que ya son marca de la casa de esta serie- siguen paseándose sin pudor alguno, demostrando que las anatomías masculinas y femeninas no ocultan secretos para el dibujante.

Se aprecia de fondo una labor de estudio de Marini al ponerse manos a la obra con esta colección; documentación que se ve respaldada por los textos de apoyo y el glosario de términos propios de la época y de la civilización romana, con determinados latinismos y demás, que podemos consultar en las últimas páginas del tomo (las guardas del mismo nos presentan también una bonita doble lámina cartográfica en sepia de las tierras por las que se extiende el Imperio, por cierto). Sin embargo, en su mayor parte, se trata de definiciones que a cualquier lector medianamente conocedor de Roma ya le resultarán familiares. Supongo que este trabajo de elaboración de la obra será uno de los motivos por los que tarda tanto en publicarse cada nueva entrega (aunque esta sea ya de por si una característica que define la salida al mercado de la BD europea), que espero empiece a tomar carrerilla y no demore demasiado la salida del tercer volumen. Norma suele mimar a este autor, de modo que la edición en castellano debería ser casi inmediata a la original en francés.


No podría cerrar esta opinión sin hacerme eco de las recomendaciones de libros que, gracias a sus comentarios, tan amablemente nos indicaban en su día algunas de las personas que pasan por la página. Así, para ampliar nuestros conocimientos del tema y sobre una época tan apasionante como aquella en la que está ambientada esta obra, podemos recurrir a los siguientes títulos:

  • Tetralogía de Teutoburgo, de Artur Balder. Inédita Editores (3 episodios publicados hasta la fecha)
  • Trilogía Emperador, de Conn Iggulden. Editorial Quinteto.

Reseña de la primera parte de 'Las águilas de Roma'.

6 comentarios:

EduXavi dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo Jolan... una obra que visualmente es espectacular, como siempre nos tiene malacostumbrados Marini, con un detallismo de las escenas a las que les sobran las palabras para ponernos en situación, pero que nos ofrece una historia que aún le falta "chicha" si la comparamos con la soberbia "Murena"... y sí, se pasa un pelín con tanto contenido sexual explícito...
De todas formas, continuaremos dándole una oportunidad en futuros tomos para ver hacia dónde se encamina esta historia de romanos.

Pardi dijo...

Demasiado tiempo sin leer tus fantásticas entradas..... se te echaba de menos!!!

Y como siempre coincidiendo contigo en todo,el tercero seguro que es el número definitivo donde la accion tiene que ser la protagonista.

Salu2

Gaeta dijo...

Me parece un poco injusto comparar esta obra con Murena, aunque las dos tengan un trasfondo histórico, ya que esta quiere ser más un divertimento y Murena un fresco realista de la época.

De todas formas, aunque a mí Las águilas de Roma no me ha convencido todavía, romperé una lanza a favor de Marini. Ha tardado un año en aparecer este volumen, sí, pero al mismo tiempo nos ofrece uno de El escorpión (que a ver cuando lo saca Norma por aquí, ssupongo que en Navidades).

¿Cuántos autores de cómic conocéis que puedan llevar este ritmo?

Jolan dijo...

EduXavi:
El condenado Marini nos tiene pillados con ese dibujo tan rico. :) Yo también continuaré con el tercer tomo.

Pardi:
Muchas gracias. Yo también echaba de menos la vuelta a la blogosfera. Las vacaciones en septiembre supondrán otro pequeño parón, pero espero seguir en la brecha. ;)

A ver si en el tercer número los acontecimientos empiezan a correr un poco más y supone el enganche definitivo a la serie.

Gaeta:
Tienes toda la razón; Murena juega en otra división. Pero ya sabes que es hablar de romanos y juntamos un poco a todos en el mismo saco.

Y también es verdad que Marini es un autor prolífico comparado con otros nombres de la BD europea actual. Es un punto en su favor, sobre todo teniendo en cuenta la calidad gráfica con que firma cada trabajo.

Saludos a todos!

Loren dijo...

Saludos de nuevo, Jolan. Se te echaba de menos por estos lares tras todo este tiempo! :D

Muy buena tu reseña de esta obra de Marini. No tengo planes de leerla todavía, puesto que el precio ahora mismo me parece prohibitivo (aunque sé que estos álbumes más largos de lo habitual se cotizan a esas alturas, como los de Long John Silver).

Ahora mismo estoy enfrascado en la lectura de Murena, y dejé aparcada la serie de El Escorpión porque se notaba demasiado el folletín y pensé que al menos en el tercer álbum iba a dar un empujón serio.

Si "Las Águilas de Roma" reúne las características de ambas obras, puede resultar interesante. Yo también espero que Norma no tarde mucho en sacar el siguiente, al contrario de lo que ha hecho con el segundo de Long John Silver.

Jolan dijo...

Gracias, Loren. ;)

Sí, Norma se sobra lo suyo con el precio, como efectivamente también pasa con Long John Silver.

Yo también tengo Murena (algún día me armaré de valor para hacerle una reseña) y el primero de El Escorpión, serie a la que aún no he llegado a hincarle el diente, pero todo se andará. Las águilas de Roma es recomendable en la medida que te gusten las historietas de romanos.

Saludos!

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