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martes, 19 de febrero de 2008

Percevan (I): Las tres estrellas de Ingaar

Luguy - Léturgie - Fauche (Glenat. 1982)
Grijalbo. Ediciones Junior (1984) / Norma editorial (2008)
Edición original: Les trois étoiles d'Ingaar

Atención:
este artículo puede revelar detalles sobre el argumento.

Faltan pocos meses ya para que se inicie la reedición de Percevan. Al contrario de lo que se pensaba (todo el mundo tenía en mente una puesta en integrales), parece que se confirma su salida en formato de álbumes individuales. Y empezando por el inédito número 11, según las últimas informaciones que arroja el blog de Norma editorial: una buena noticia para reenganchar a los que nos podemos considerar afortunados de tener los 10 números de Grijalbo, pero no tan favorable para quienes estuvieran esperando recuperar este clásico desde su primer número, que aún tendrán que esperar un poco más.

Primer número al que hoy vamos a echarle un vistazo, empezando así este humilde homenaje a una de mis series preferidas. Con Las tres estrellas de Ingaar se nos pone en antecedentes de una aventura típica, basada en la búsqueda de una serie de joyas de efectos prodigiosos. De alguna manera, el caballero Percevan es el heredero de una de estas tres piedras preciosas, que engastadas sobre la corona del antiguo líder guerrero Ingaar, eran capaces de volcar el curso de una batalla en favor de su poseedor.

Esta leyenda no pasa desapercibida para el ambicioso barón Piedramuerta, siempre acompañado de su servil Polémic, que intentará por todos los medios hacerse con las tres piedras, empezando por arrebatarle la suya a Percevan, con ayuda de las indicaciones de su brujo Cienciencias. A partir de este momento, comienza una persecución a dos bandas: la de Piedramuerta en busca del resto de gemas y la de Percevan tras sus pasos para recuperar la propia. Y en el camino conocerá a quienes van a convertirse en sus compañeros de fatigas en lo sucesivo: empezando por el alegre Kervin, bufón y malabarista, digamos que venido a menos y sin nada mejor que hacer que acompañar a su nuevo amigo, cuando éste le libra de una emboscada. Pero también a la enigmática Balkis, originalmente subordinada a Cienciencias, objeto de deseo de nuestro héroe desde el principio, sin olvidar naturalmente a los que serán sus enemigos más recurrentes, pero quizá no los más temibles, en el resto de sus aventuras.

La primera historieta de Percevan se revela bastante sencillota. Cumple bien, pero no destaca en nada. Seguramente porque no pasa de ser una puesta en escena de los personajes y un ensayo tanto para las habilidades de Luguy como para la imaginación de Léturgie. En esta presentación de personajes se nota que todavía no están esbozados del todo sus caracteres. Y esto es algo que se aprecia a golpe de vista y resaltando ante todo en el aspecto gráfico (como se puede observar contemplando especialmente a Kervin).

Kervin en los tomos 1 y 11

En este sentido, casi se diría que los personajes de este primer álbum son una caricatura de si mismos. Algo a lo que no ayuda el entintado rabioso que se aplicó en su momento (enormemente mejorado en los siguientes números, como muestra el cuidado en la elección de la faceta colorista). Pero esta circunstancia de unas figuras aún sin pulir es normal en una serie extensa como es Percevan y cuyas entregas se han ido prolongando en el tiempo, con la consiguiente evolución, desde hace más de veinte años. Sin embargo, no es sólo en el apartado gráfico donde se distingue esa falta de definición: basta fijarse en Balkis, que muestra un carácter bastante opuesto al que va a ejercer en un futuro. Podemos suponer que es su encuentro con el caballero pelirrojo el que va a operar un cambio en su personalidad, pero siempre nos queda la duda de si la intención previa de Léturgie era la de crear otro personaje malvado, o al menos ambiguo.

Y hablando de 'los malos', también ellos están cargados de contradicciones en su presentación. Aparece un barón Piedramuerta en connivencia con Cienciencias, al que no tardará en traicionar. Pero varios álbumes más tarde volveremos a encontrárnoslos maquinando perfidias juntos. Eso sí, tanto la lealtad sin precedentes de Polémic como la retahíla de insultos que le procura su amo, permanecerán inalteradas.

Sin embargo, si analizamos a este bisoño Percevan, ya vemos en él muestras que van a formar parte de su personalidad en todo momento. Pues, a pesar de la rectitud de sus acciones, no deja de resultar imperfecto desde el principio. Muestra sus debilidades, su temeridad, su interés por las féminas, y no es ajeno a los males comunes como la enfermedad o la propia muerte, a la que llega a ver de cerca, pero de un modo muy distinto a como lo hace, por ejemplo, en su última entrega publicada, mucho más adulta que la presente. Es curioso, en cambio, verle libre en estas primeras historias de las tribulaciones y penas futuras, que irán afectando a su carácter como un pesado lastre a medida que se tope con unos escollos tras otros.

Entre las curiosidades del tomo 1 podemos encontrar algo a lo que son muy dados sus autores: esconder personajes, ya sea reales (compañeros de profesión) o ficticios (invitados de otros comics), entre las viñetas. En este caso, se supone que el arpista de la página 6 es reflejo del propio Léturgie (en su aspecto setentero, me atrevo a imaginar).

En fin, que si los sres. Luguy y Léturgie no hubieran tenido la buena idea de continuar la persecución de las estrellas de Ingaar en un segundo número, y las correrías de sus graciosos e interesantes protagonistas más allá de este ciclo, este álbum habría quedado enterrado en el olvido de los tiempos. Afortunadamente, no ha sido así porque la historia continúa y mejora.

5 comentarios:

Pedro dijo...

Entre el número uno y el dos, ya hay un abismo, sobre todo gráfico.

Jolan dijo...

Así es, la diferencia se nota un montón del 1 al 2.

Jordi dijo...

Has puesto justo la página (la 12) con la escena que yo me cop... que quise homenajear en el MAGIA&ACERO 17.

Jareth dijo...

Acabo de leer esta primera entrega de Percevan, Jolan, y estoy totalmente de acuerdo con lo que apuntas en tu reseña. Es un cómic agradable, incluso simpático (por los personajes y aspecto gráfico), pero que viene a ser la típica aventura de fantasía heroica surcada de tópicos como la búsqueda de un objeto mágico. No obstante he pasado un rato entretenido y, a tenor de las mejoras posteriores que comentas, pienso seguir leyendo más aventuras de Percevan y Kervin.
Por cierto, que coincido en lo que Pedro y tú señalais. Comparando las viñetas que has seleccionado para el blog del segundo tomo con las del primero ya se percibe una clara mejora en lo gráfico. Y eso siempre es bueno.
Este primer número, en el sentido de constituir un ensayo primerizo para lo que vendrá después, para coger el tono con la saga, me recuerda al primero de Theodore Poussin (únicamente en ese sentido). Le Gall también en su primer número nos presenta un personaje que gráficamente cambiará, para mejor, enormemente en los siguientes números. Vamos que está claro que los dibujantes, como los deportistas, también requieren de calentamientos. jeje

Saludos desde dentro del laberinto.

Jolan dijo...

Hola Jareth.

Da la casualidad que estos días estoy preparando una nueva entrada para el monográfico de Perceván, que tenía muy abandonado desde hace ya demasiados meses, así que en breve espero subir por fin el comentario del tomo 8 de la colección, que ya era hora...

Volviendo sobre los comienzos de la serie, en efecto la evolución gráfica es muy apreciable. El trazo de las actuales entregas está muchísimo más depurado, aunque las historias quizá han perdido un poquito de aquella chispa inicial. Es muy acertada la comparación que haces respecto del primer álbum de Theodore Poussin, de Frank Le Gall. Ahí también se nota una barbaridad la diferencia gráfica de los principios, de un número a otro.

Me alegro que te hayas iniciado en la serie, y sin duda tienes álbumes venideros que mejoran con creces este primero. Perceván tal vez no pasará como una gran serie de fantasía heroica, pero desde luego es un ejemplo clarísimo del género, con su épica, sus protagonistas algo típicos de espada y brujería, su nota de humor... igual por el hecho de que responde tan bien a los cánones de la fantasía siempre me ha gustado.

Si continúas su lectura, verás que Norma no se ha portado bien con el formato, pero es lo que hay...

Saludos!

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