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domingo, 23 de febrero de 2014

Vikingos (1ª temporada)


Vikingos, la apuesta televisiva de History Channel del año pasado, que pudimos ver en español gracias a TNT —y en abierto por Antena3— ha sido una de las proposiciones recientes más curiosas e interesantes para la pequeña pantalla. Ni qué decir tiene que frikazo que es uno de la ambientación escandinava durante el periodo de expansión nórdica, se trataba de una demanda que sería inadmisible perderme, así que aprovechando que está a punto de dar comienzo su segunda temporada (la fecha oficial de estreno es el 27 de febrero) vamos a refrescar la memoria hablando de su sesión preliminar. Nueve capítulos han bastado a esta coproducción entre Irlanda y Canadá, dirigida por Michael Hirst (Los Tudor), para posicionarse ventajosamente en la parrilla de emisión, convenciendo más o menos unanimemente a crítica y público.

Varios factores han conseguido que la audiencia se fije en Vikingos y le haya dado su respaldo. Una desacostumbrada fidelidad histórica, tan de agradecer por quienes —sin ser expertos— algo sabemos del tema, unido a un guión bien elaborado, mezclando episodios verídicos con una trama ficticia que engancha poco a poco, y un elenco de intérpretes atractivo (en todos los sentidos) que maneja una actuación más que correcta.


La serie narra la historia personal de Ragnar Lothbrok (Travis Fimmel), granjero y guerrero, como le tocaba ser a casi todo hijo de vecino por entonces, algo rebelde y ambicioso, que no se conforma con servir en los saqueos ordenados por el jefe local, sino que tiene miras más altas. Aunque Ragnar lleva una vida por lo general aceptable junto a su mujer y sus dos hijos, sueña con embarcarse hacia el oeste, donde se rumorea que existen ricas tierras esperando ser asaltadas, y dirigir su propia expedición.

Naturalmente esto choca contra el mandato del conde Haraldson, que dicta el cómo y el cuándo de toda iniciativa a adoptar por la comunidad, de modo que su intención de construir un barco (utilizando técnicas de calado por entonces innovadoras) y partir con un puñado de fieles, entre los que se cuenta su hermano Rollo, quebranta las normas y es considerado como traición. A pesar de que Ragnar teme por la seguridad de su esposa, Lagertha, y de sus hijos, las ansias por descubrir nuevos horizontes —y un poco también de destacar— son más fuertes, así que se pone en marcha tan pronto la nave queda construida gracias a las hábiles manos de uno de sus seguidores, el lunático Floki. Quieren las circunstancias, unido a sus visionarias estratagemas de navegación, que el drakkar vaya a parar a las costas de Northumbria, poniendo así su nombre al saqueo sobre el Monasterio de Lindisfarne, que inaugura oficialmente la Era Vikinga como primer ataque registrado de este pueblo sobre occidente, en 793. La vuelta triunfal junto a su clan, demostrando la legitimidad de sus teorías, le granjeará el resentimiento de Haraldson, que mira con desconfianza la creciente popularidad de Ragnar y planea la venganza.


La sinopsis anterior se correspondería aproximadamente con el episodio piloto y tan sólo marca el punto de partida de un guión algo predecible, pero sin duda bien conducido: la confrontación de Ragnar con el jefe del clan, los objetivos que proyecta de cara a futuras correrías marítimas, la rivalidad que se masca entre los hermanos, motivada por los aires de grandeza frustrados a los que también aspira Rollo (además de la obsesión que siente por Lagertha), y el enfoque sobre la sociedad vikinga que origina el personaje de Athelstan, uno de los monjes de Lindisfarne capturado por Ragnar y que queda a su servicio en condición de esclavo, aunque entre los dos hombres se establecerá una mutua confianza y cierta curiosidad por sus modos de vida tan diferentes.

En una serie de estas características uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta es la autenticidad y asimilación de la recreación histórica adoptada. Desde esa perspectiva, debo decir que Vikingos ha superado mis expectativas iniciales y son muchos los matices que veo cuidados en su elaboración, logrando un decente equilibrio entre las fuentes fehacientes que sirven de documentación y la ficción que da curso a los sucesos expuestos en la trama. No sólo no se presenta a este pueblo como una sanguinaria horda de salvajes pensando en matar a todas horas, por más que ésa sea la imagen que erróneamente se ha popularizado de ellos, sino que además sus productores han prestado atención a toda clase de detalles en su modo de guiarse social, política y espiritualmente.


Más allá de que el personaje mismo de Ragnar Lothbrok esté inspirado o no en la figura real de algún legendario héroe perteneciente a esta civilización (eso parece), lo cierto es que el reflejo de las tradiciones inherentes a la sociedad vikinga se ven plasmadas con mayor rigor del que suele hallarse en un producto televisivo orientado al entretenimiento. No hablo sólo de la reproducción del vestuario, los ajuares domésticos, las armas y piezas de protección (¡nada de cascos con cuernos, gracias a dios!), la simulación de peinados y objetos de uso común, o la réplica de su arquitectura, sino de la expresión de la dimensión cultural de este colectivo. No es extraño que presenciemos a los mayores transmitiendo oralmente a sus críos las sagas y leyendas nórdicas contenidas en las eddas, por ejemplo. Pero además también somos testigos de la realización de costumbres cotidianas, celebraciones de carácter civil (bodas, asunción de la categoría de guerreros de los jóvenes de la aldea, etc.), funerario-religioso (rituales de renovación, sacrificios, primeros contactos con el cristianismo, peregrinaciones al templo pagano de Uppsala) y labores relacionadas con otras muchas facetas: además, naturalmente, de las acciones militares, los leves avances tecnológicos e incluso las prácticas sexuales (me ha sorprendido la falta de pudor de la que hacían gala en este sentido, cosa que ignoraba por completo).


Merece una mención especial el tratamiento del apartado naútico, tan natural de la cultura vikinga. Además de las referencias al desarrollo de nuevos procedimientos en la creación de las típicas embarcaciones de este pueblo de navegantes —los archifamosos drakkars—, como las quillas más estrechas que permitían remontar los cauces de los ríos, destaca la introducción anecdótica (que da pie a la expedición por sus propios medios de Ragnar) del uso de la piedra solar de calcita, así como otro primitivo instrumental naval, para no ir a ciegas en condiciones climatológicas adversas, orientarse en la niebla de los mares del norte y afrontar singladuras mucho más alejadas de la costa.


En definitiva, no digo que no existan determinados pormenores concretos que a los más versados en la materia les puedan rechinar ligeramente, sobre todo los que se deban a una distorsión temporal entre la época en que la serie está ambientada —en torno al 800— con prácticas que se atribuyen posteriores a esta sociedad protonormanda. Imagino que también resulta un tanto inverosímil el desconocimiento que se les presume por entonces a los vikingos en cuanto a las tierras que se extienden al oeste de sus mares, así como la relación entre Ragnar y Athelstan, en ese proceso pseudo-recíproco de cristianización y paganismo, siendo el monje uno de los personajes fundamentales para explicar muchos puntos de vista de este pueblo al que al principio considera en todo bárbaro y despiadado.

Por cierto, por si os lo estabais preguntando: sí, también aparecen los célebres berserkers que se autoinducían un estado de trance y la furia en combate por medio del consumo de hongos alucinógenos (quizá el personaje del pirado Floki es el que más encaja con este perfil). La serie, por otra parte, no tiene reparos en introducir secuencias particularmente sangrientas, aunque tampoco se muestra excesivamente explícita al respecto. Además, la contextualización de la mitología nórdica aparece retratada, entre otros, por pasajes como las visiones de Ragnar del dios nórdico Odín y de sus Valkirias en el campo de batalla.


Aunque no haya muchos nombres conocidos entre el reparto, es necesario hablar de las interpretaciones, y en un sentido bastante positivo además. Destaca la presencia del irlandés Gabriel Byrne, que borda un estupendo papel en la figura del conde Haraldson. El rival de Ragnar no es el típico antagonista per se. Su forma de actuar es cabal y está plenamente justificada ante el vasallo sedicioso que pone en peligro su posición de líder. Jessalyn Gilsig, la actriz canadiense que ejerce el rol de Siggy, la esposa del jarl Haraldson, también me pareció muy cumplidora en el resultado de su actuación.


Para ser un modelo reconvertido en actor, lo cierto es que Travis Fimmel, en la piel del indiscutible protagonista Ragnar Lothbrok, realiza un trabajo más que solvente. Efectivamente, este australiano de portada de revista para una famosa firma de ropa interior masculina, no sólo da la talla con una perfecta estampa nórdica en el aspecto físico, sino que además su gesto y esa penetrante mirada rematan la imagen de ferocidad fría del guerrero que se sabe tan bueno con el hacha como en la táctica jerárquica.

Al mencionar a su compañera Lagertha (la seductora Katheryn Winnick) sale a debate la posición de la mujer en la sociedad vikinga, pues éstas no quedaban relegadas al mantenimiento del hogar, sino que gozaban de unas prebendas incomparables para la época. Por eso me ha llamado la atención el atrevido juicio de algunos medios sobre este personaje, en tanto que desempeña las funciones de escudera y participa en varias escaramuzas, ya que no era extraño que una mujer nórdica tan pronto hiciera de ama de casa como que empuñase un arma. Por otro lado, la relación sentimental de Ragnar y Lagertha no peca de sensiblería, sin que por ello quede descartado ni mucho menos el factor emotivo entre ambos. Tengo que apuntar que, en cierto modo, este personaje me ha evocado a una versión en carne y hueso de la vital princesa vikinga Aaricia, de Thorgal. No pasa desapercibida tampoco la belleza indómita de la actriz que, como anécdota curiosa, es cinturón negro en el equipo nacional canadiense de taekwondo, ahí es nada...


Que no se nos molesten las telespectadoras, sobre todo aquellas que gusten de los tipos duros, porque también tenemos a Rollo, que encarna al rudo hermano de Ragnar. Clive Standen da vida al implacable guerrero cuyas metas ocultas se intuyen desde el principio. Carente de la claridad y el talento del protagonista, da sin embargo mucho juego. Otros personajes dignos de alusión son el citado monje cristiano Athelstan (George Blagden), que se libra de la carnicería de su monasterio para iniciar una nueva vida al ser hecho prisionero por los vikingos; así como Bjorn y Gyda, los pequeños de Ragnar (felicitación a los jóvenes actores, en especial el chaval, que los personifican).


Si bien no se aclara con exactitud dónde se ubica el clan del que forma parte Ragnar Lothbrok, los escenarios nos sugieren por lógica paisajes que perfectamente podrían pertenecer a cualquiera de los países escandinavos. Se hacen referencias a lugares como la península de Jutlandia cuando aparece el caudillo de esta comarca, así como a la provincia de Götaland (sur de Suecia). También aparecen, ya en territorio británico, citas a los reinos sajones de la Inglaterra cuyas costas pronto conocerían el azote de los llamados 'demonios del norte'. No obstante, estos primeros nueve capítulos han sido rodados sobre todo en la verde Irlanda y en algunas localizaciones concretas de Noruega, que despiertan la pureza de los nubosos horizontes nórdicos y su húmeda atmósfera.


Hoy día es sabido que un buen reclamo para toda serie que presuma de amplia audiencia es un gran opening que capte nuestro interés. Por eso los creadores de este drama histórico abren cada episodio con el hipnótico temazo «If I had a heart», del grupo sueco de pop electrónico Fever Ray. Os animo a escuchar sus poco más de 3 minutos mientras le echáis un atento vistazo a algunas imágenes de esta temporada.


Gracias a su guión inteligente y una temática muy motivadora para el público, Vikingos se convierte en una serie a la que definitivamente conviene dar una oportunidad. Es cierto que hay capítulos en los que baja un poco el ritmo (¡es que no todo va a ser liarse a guantazos!) y que se concede alguna que otra licencia, pero en todo caso éstas son pasables y no alteran de manera sustancial una magnífica labor de documentación. A quienes inexplicablemente insisten en compararla con un Juego de Tronos a la europea (que, la verdad, no entiendo el porqué), decirles que no tiene nada que ver. Ambas son buenas series, pero cada una en su campo, por más que ciertos medios americanos se hayan empeñado en enfangarla y que algunos espectadores se obstinen en no ver calidad más allá de la adaptación de la popular saga fantástica (adaptación que tampoco es la octava maravilla que digamos). Símiles aparte, Vikingos es sin duda un producto televisivo tan serio como entretenido, que quizá no cuenta con esa intriga atosigante de las superproducciones de alto presupuesto ni con los mejores actores del momento, pero que puede presumir de muchas virtudes allí donde otros fallan.

Como veréis, no os he desvelado más que lo justo de su argumento para incitaros a que os enganchéis a esta, ante todo, estupenda serie de aventuras, especialmente indicada para los aficionados al género histórico. Esperando ver hacia dónde se dirige la trama (aunque hay suficientes hilos abiertos como para asegurar su continuidad por un tiempo), en casa ya contamos los días para que empiece su segunda temporada, de la que podréis ver en breve un teaser en la próxima agenda de novedades de la web. Dicho sea de paso, esta primera temporada ya se encuentra a la venta en DVD y Bluray.

Calificación:

17 comentarios:

Hammer Pain dijo...

Coincido en todo contigo, está serie me encanta, sobre todo como fanático de la cultura nórdica antigua que soy. Ojalá muchos otros tomen nota y hagan series y películas de similar calidad.
Saludos

Nina dijo...

A mi me ha gustado mucho, y mira que siento que no tendra el mejor guion, pero la escena de los cantos y los hombres que asesinan fue fantastico

Manuel Fatela dijo...

Tuve la suerte de que me la pasaran estando en Afganistán y la devoré enterita, quedándome con ganas de mas, y pensando que tal vez no hubiese segunda temporada, me alegro que no sea así.
La serie está genial en muchos aspectos. La recreación histórica me parece muy lograda y los actores están todos sobresalientes. La trama me ha gustado ya que va tocando muchos de los aspectos de la sociedad vikinga.
Este 27 estaremos atentos al estreno y sobre todo a TNT para ver si emiten la 2ª temporada.

Jolan dijo...

Hola Hammer Pain.
Yo soy otro flipado del tema vikingo, así que espero que se cumpla lo que dices y veamos más productos televisivos y cinematográficos de este estilo. ;)

Hola Nina.
Sí, esa escena que comentas es memorable. Hay muchas secuencias que reflejan la cultura nórdica de entonces que están muy logradas.

Hola Manuel.
¡Menudo contraste geográfico Escandinavia-Afganistán! :D

Así es, la 2ª temporada está a la vuelta de la esquina, aunque efectivamente para verla doblada imagino que habrá que esperar algo más (a menos que TNT la estrene al mismo tiempo... me tengo que enterar). A mí también me ha convencido bastante tanto la recreación, como las interpretaciones.

¡Saludos!

Fawn dijo...

Maravillosa entrada, Jolan! La verdad es que yo no estoy muy puesta sobre vikingos pero gracias a esta serie y tu reseña he aprendido mucho :D

Yo estoy ansiosa por ver la segunda temporada, esperemos que mantenga el nivel de la primera :)

Besos de colores y muy feliz semana cargada de sueños cumplidos ;)

Jose Gonz dijo...

Excelente entrada Jolan.

He de reconocer que no esperaba mucho de la serie, pero sorprendió gratamente.

Esperemos que la segunda temporada mantenga listón.

Saludos

Jolan dijo...

Gracias Fawn y Jose Gonz por vuestros comentarios! ;) Yo también espero que la segunda sea, al menos, igual de interesante que la primera.

Saludos.

Las Almenas De Waylander dijo...

Una reseña fantantica, titanica, como siempre un trabajo bien hecho. Recibe un abrazo de berserkers, amigo

Jolan dijo...

Gracias, Waylander. ¡Ojo con los abrazos de berserker, que en su estado furibundo no distinguían apenas entre amigos y rivales! :D

Por cierto, ya está confirmado el dato: estreno en España de la 2ª temporada de Vikingos en el canal TNT el próximo 1 de abril.

Santiago Bobillo dijo...

No me llamaba mucho la atención, pero con todas las buenas críticas que estoy oyendo, pinta que habrá que darle una oportunidad.

Por cierto, gran y completa reseña.

Pedro Camello dijo...

No la he visto, la verdad. Sólo medio capítulo y fotos sueltas. Pero siempre me ha llamado la atención que algunos personajes lleven peinados normandos al menos dos o tres siglos antes de que estos existieran, por no mencionar el tratamiento que le dan al conde, que no es tal si no más bien un jarl, como si de un señor feudal se tratara... O las mujeres guerreras...

En fin, seguro que está muy bien la serie, pero no me llama demasiado la atención.

Jolan dijo...

Hola Santiago.
Después de leer el integral de Los Reyes Elfos, ¿no se te ha metido el gusanillo de más historias escandinavas? :) Échale un vistazo al primer capítulo y así tanteas a ver qué te parece la serie. Gracias por tu comentario. ;)

Hola Pedro.
¡Hombre, pero es que tú eres precisamente de los que controlan la materia con tal profundidad como para percatarte de esos detalles! jeje

De los peinados no tenía la menor idea, pero lo del título de conde lo he oído comentar en algunos foros de opinión. Curiosamente, en los últimos episodios de la 1ª temporada aparece otro cacique local al que sí le otorgan el tratamiento de jarl. ¿Rectificarían sobre la marcha? A veces quieren dar las cosas demasiado claras al espectador, sin darse cuenta que buena parte del público objetivo de la serie está familiarizado con el tema.

No te digo que el personaje de Lagertha no esté llevado un poco al extremo, pero ¿no es menos cierto que la mujer en la sociedad vikinga estaba bastante mejor considerada que sus contemporáneas en otras partes de Europa? Y se conocen casos de mujeres guerreras o que tomaran parte en algunos choques armados, no?

De todas formas, para los atropellos que estamos acostumbrados a ver en cine y TV cuando se trata de género histórico, como decía, creo que la serie está en general bastante bien llevada.

¡Saludos!

Pedro Camello dijo...

El asunto de las mujeres guerreras es peliagudo, según Tácito los germanos tenían la figura de la mujer que participaba de alguna forma en los combates, estaban asociadas a algún tipo de figura religiosa, pero siempre eran doncellas, ¿mujeres casadas y con hijos guerreando? no me consta.

En cualquier caso es cierto que la mujer escandinva (que no vikinga, que eso es otra cosa) gozaba de más libertad que sus contrapartidas del resto de Europa, aunque eso es otro asunto a debatir, pues éstas también gozaban de más libertad de la que creemos actualmente.

En fin, tarde o temprano la tendré que ver y seguro que me gusta.

Antonio dijo...

Hasta donde he podido averiguar, ese tema de las mujeres guerreras es muy confuso.

El principal problema es que la mayoría de las fuentes que hablan de ellas son de origen más o menos mitológico, y entremezclan hechos históricos con pura fantasía.

Un ejemplo de esas contradicciones es la figura de Cecilia Vilhjamlmosdottir, una mujer guerrera mencionada en la saga de Mirmans, quien para poder combatir tuvo que hacerse pasar por hombre y hacerse llamar Hirungr. Lo que parece indicar que eso de que una fémina luchase no debía estar tan bien visto como se muestra en esta serie.

Es el problema de tomar fuentes mitológicas como fuentes históricas, no se sabe donde empieza la realidad y donde la ficción. Sociedades menos tolerantes que la vikinga con la libertad de la mujer también tienen narraciones sobre mujeres guerreras, como la griega o la árabe (es el caso de las hermanas Ofairah y Hozailah en las Mil y Una Noches).

Pero sí que es altamente improbable es que las mujeres participasen en expediciones de saqueo, como hace Lagertha y otras en esta serie. En las travesías marítimas de la Edad Moderna, las mujeres evitaban todo lo posible el contacto con la tripulación. Pero lo barcos vikingos por su estructura y tamaño no permitían eso (no había camarotes, dormían todos pegados unos con otros), durante travesías que duraban semanas e incluso meses. Así que llevar docellas o mujeres casadas a bordo hubiera supuesto una fuente de problema.

Jolan dijo...

Buenas, Pedro y Antonio.
Creo, como vosotros, que la cuestión sobre las mujeres guerreras tiene un problema acerca de la veracidad de las fuentes o de dónde termina la mitología y empieza la historia. Sin duda la intervención tan directa de Lagertha en la acción estará exagerada por los motivos que habéis dicho, aunque personalmente me alegra que en la serie se haya tratado de reflejar que la mujer no tenía un papel puramente servil en aquella sociedad. Pero bueno, la tele lleva estas cosas al extremo como parte del show.

Por cierto, es interesante también lo que destacas, Pedro, sobre la terminología escandinavo - vikingo - normando - varego, etc. Admito que yo mismo caigo en el error de utilizarlas en cierto modo como sinónimos sin ser tales.

Lo que me gusta de la serie en estos aspectos es que al menos da un salto cualitativo importante en cuanto a fidelidad histórica, aunque a pesar de todo peque también de inconcrecciones. Animo a la gente a verla porque, al margen de esto, me parece que es entretenida.

Un gustazo, como siempre, contar con vuestros enriquecedores comentarios. ;)

Beldz dijo...

Muy buena reseña, Jolan. Tenía pendiente de leerla desde hace muchos días. A mí, como ya te comenté, me pareció una serie bastante interesante. La primera temporada no fue excelente, porque había algunos capítulos un poco flojos (sobre todo los primeros, le costó arrancar), pero sí notable. A ver qué tal la segunda temporada, ¡aún no la he empezado!

Muy interesantes también vuestros comentarios :)

Jolan dijo...

Gracias Beldz. ;) Aún faltan unas semanas la 2ª en España, pero ahí andaremos pendientes de su estreno.

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