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lunes, 18 de enero de 2010

Espejismo


El pasado 21 de Octubre de 2009 fallecía a la edad de 57 años la escritora inglesa Louise Cooper, autora de la popular trilogía El Señor del Tiempo, a causa de una inesperada hemorragia cerebral sin que los médicos pudieran hacer nada por ella. Una triste y lamentable pérdida para tantos lectores enganchados a la literatura fantástica gracias a su obra y sus siempre carismáticos personajes.

Contaba con 12 o 13 años, recién leído El Señor de los Anillos, cuando di por casualidad con esa Time Master trilogy. El maravilloso desvirgamiento en el mundo de lo fantástico, que se iniciaba desde la cumbre con Tolkien, me empujaba a rastrear con avidez cualquier cosa que se le pareciera (lo curioso es que, pasados todos estos años, uno lo que busca ahora es precisamente lo contrario). Así que, entre Drangonlances y Reinos Olvidados, fue a parar a mis manos aquella trilogía que, pese a la semejanza de su título con el de la obra maestra del género, no tenía nada que ver con lo leído hasta entonces. Mi primera fantasía sin elfos, enanos o halflings: me encantó. Había en esos libros un tratamiento adulto de la ficción (visto desde la perspectiva de un adolescente, claro) que no existía en otras lecturas hasta entonces realizadas. Tarod permaneció en mi cabeza durante muchos años -y aún lo hace.

Más tarde llegaron nuevos libros de Cooper, no tan buenos, creo yo: la ambiciosa Índigo alternaba la genialidad con el tedio en sus nada menos que ocho entregas. También apareció una secuela de El Señor del Tiempo; las tres partes de La Puerta del Caos (dichosa costumbre de continuar lo que bien acaba) que -quizá por preservar el buen recuerdo del primer ciclo o tal vez debido al sabor agridulce que me dejó Índigo- no engrosaron mi pila de lecturas (sí los pudo conseguir mi hermano en la edición publicada por Círculo de Lectores y de su opinión extraje que no estaban a la altura de los anteriores).

Mucha gente guarda un excelente recuerdo de la que se considera su principal creación en el campo de la literatura fantástica. También muchos piensan de esa misma saga, que la mayoría devoramos siendo aficionados novatos a esta vertiente, que no aguantaría hoy una relectura. Quizá somos cada vez más exigentes con las lecturas que van a ocupar nuestros escasos ratos libres a medida que pasa el tiempo, pero a mí me cuesta creer que no pueda volver sobre Tarod, Cyllan, Keridil... sin evocar mínimamente los gratos momentos que me hicieron pasar. Estoy seguro que un día u otro regresaré a la Península de la Estrella. Entretanto, han tenido que transcurrir bastantes años antes de que haya decidido retomar a Cooper (motivado, desgraciadamente, por su súbita desaparición), esta vez con un volumen independiente que se ha convertido en uno de esos raros títulos aureolados por una alta valoración, lo que unido a la dificultad para encontrarlo actualmente no hace sino acrecentar el hype: se trata de Espejismo (1987), publicado en España por Timun Mas en 1989 y descatalogado hace largo tiempo.


Una novela atípica e inspiradora, que empieza siendo muy original y acaba redundando en algunos tópicos, pero puede presumir de la virtud del tomo único para contar una historia en la que no falta ninguna de las notas que caracterizan el lírico estilo de la autora, como luego veremos. En sólo unas 350 páginas, redondea un argumento que no necesita recurrir (en realidad, la inglesa nunca lo ha necesitado) al acostumbrado bestiario fantástico, ni a las clásicas batallas épicas; si me apuráis casi apenas a la magia y, en este caso, ni siquiera a un mundo extensamente desarrollado (que ya es extraño encontrar una novela del género que no incluya mapa de todo un enorme territorio). Tienen sus descripciones la entidad suficiente para, en pocas líneas, trasladar al lector a lugares imaginarios que sin embargo logran recrearse con gran realismo en nuestra mente para sumergirnos de lleno en la historia, y el caso de Espejismo no es una excepción en este sentido.

La antaño deslumbrante ciudad costera de Haven es apenas ya una sombra de sus gloriosos días pasados. Calthar, diabólica mujer ligada al lugar por rencores inmemoriales, provocó su ruina nueve años atrás por medio de una doble marea que prácticamente la engulló en las aguas. Ahora, alimentando el odio de su venganza con el poder ancestral de las Madres y liderando a los moradores del mar, espera dar el golpe de gracia definitivo sobre Haven. Sus habitantes, los supervivientes de la catástrofe anterior, hundidos en la desgracia y conscientes de sus escasas posibilidades de resistir un solo ataque más, aguardan resignados el fatídico momento que, como en cada generación, vendrá marcado por la conjunción astrológica de la luna de cuyos influjos se nutren sus enemigos.

En una carrera contrarreloj por el destino de su pueblo, la princesa Simorh -consorte del desdichado DiMag, titular de un frágil control que se agota día tras día víctima de necias conspiraciones de corte- decide usar sus poderes de hechicería para conjurar mediante un ritual, en el que expone su propia vida, a un paladín de los tiempos antiguos, el Lobo del Sol; la réplica de uno de los más grandes héroes que ha tenido Haven.

Sin embargo, pese al éxito de la ceremonia, la invocación de Kyre -el Lobo del Sol- no da como resultado al sujeto dócil y carente de identidad que Simorh había pretendido manipular para que se sacrificara en bien de las gentes de Haven. Kyre se manifiesta sin saber exactamente quién es ni en quién puede confiar, pero convencido de que existen alguna clase de recuerdos escondidos en lo más recóndito de su cabeza que lo vinculan con el lugar al que ha sido llamado. Y, en medio de los azarosos días que corren para la ciudad, estos recuerdos se verán aún más sacudidos al dar accidentalmente junto a la playa con una misteriosa muchacha a la que cree conocer.


La humanidad de los personajes y la manera de profundizar en sus sentimientos tan habitual de Louise Cooper está igualmente presente en Espejismo, así como una cualidad en la que siempre fue muy buena: los diálogos y el juego de tensiones creado por medio de estos, que constituye sin duda uno de sus puntos fuertes. Rara vez veremos en su obra personajes planos o anodinos, incluso aquellos cuya actuación en el relato tan sólo sea circunstancial (entre estas páginas podemos fijarnos en la pequeña Gamora o el afable preceptor Brigrandon, por ejemplo), están tan correctamente definidos que lo extraño sería no ponerles cara. Por otra parte, de la prosa de Cooper siempre se desprenden matices de cierto romanticismo (hasta el punto de que sus series hayan sido calificadas como las 'novelas rosa' de la fantasía) representado en esta ocasión por las distantes relaciones, si bien por motivos diferentes, de Kyre y Talliann así como de los príncipes DiMag y Simorh.

La lectura de Espejismo se convierte en una experiencia turbadora durante los primeros capítulos, en los que el atractivo reside en no acabar de saber lo que está pasando realmente, para después ir despejándose de forma paulatina. Así, profundizamos en la naturaleza del protagonista al mismo tiempo que él lo hace, llegando a la vez a las mismas revelaciones que van aconteciendo. El tono de intriga, con el mar por telón de fondo, se mantiene durante toda la narración y, aunque haya partes para mi gusto un poco traídas por los pelos (como las acciones que tienen lugar en la ciudadela subacuática), en general es una buena historia.

La ambientación es inusual, onírica, oscura, sorprendente. El abúlico castillo y pueblo que lo rodea, la bahía cercada por infranqueables acantilados, el ruinoso templo... constituyen un limitadísimo escenario (que incita a pensar qué habrá más allá) sobre el que se mueven todos los hilos, atestiguando la tremenda habilidad de esta escritora para construir mundos que no precisan necesariamente de remotas fronteras. Posiblemente uno de los mejores aspectos de esta historia sea su capacidad para transmitir las sensaciones que envuelven dicha escena: el casi eterno manto de niebla que cubre la decadente ciudad, hundida por el peso de su pasado, sumida en una constante tensión depresiva, de la que casi podemos palpar la humedad, el frío pegajoso, el olor a sal de la playa.

Aunque creo que me esperaba bastante más de Espejismo, tampoco ha supuesto una decepción. No vamos a negar que cae en un buen puñado de tópicos, sobre todo a medida que nos acercamos al desenlace, como ya avanzaba antes: el típico artefacto Deus ex Machina, el odio irracional -un tanto carente de propósitos- de la antagonista y el no menos tradicional enfrentamiento épico final entre las fuerzas que personifican el bien con las del mal; pero, a pesar de este efecto, no creo que el lector se sienta defraudado. Por cierto, ¡ojo a los spoilers de la contraportada, capaces de saltar por los aires la trama de más de medio libro!

Como puede intuirse, existen ciertos paralelismos entre El Señor del Tiempo y Espejismo que no escaparán a una lectura atenta. Por eso, es inevitable establecer una relación entre la dicotomía Orden vs. Caos, de la primera, con la de los Adoradores del Sol vs. Adoradores de la Luna, de la segunda. Asimismo, encontramos en Kyre, el protagonista de Espejismo, una psicología muy similar a la de Tarod, sobre todo por lo que ambos tienen de autoconocimiento del personaje a medida que pasan las páginas. Un rasgo común que también podíamos identificar hasta cierto grado en Índigo. Visto así, parece que la producción de la escritora arrastrase un sedimento de la que fuera, si no su obra maestra, sí al menos la más famosa.


Louise Cooper fue una artista de lo más prolífica (alcanzando un total de cerca de 80 novelas publicadas). España acogió su obra con más ímpetu que su Inglaterra natal, donde pasó considerablemente desapercibida, a pesar de que aquí sólo hayamos tenido acceso a una ínfima parte de su amplia bibliografía. Además de las dos trilogías mencionadas, de la extensa serie Índigo y del volumen reseñado en este artículo, la editorial Timun Mas (hay que decir en su favor que fue la única en dignarse acercarnos sus libros), publicó una sencilla novelita titulada La estatua de piedra, menos conocida pero con muy buena crítica y acogida de sus fans españoles.

Polifacética mujer, también voz de un grupo de música folk, amante de la jardinería y la cocina, amable anfitriona según sus amigos, de carácter tranquilo y soñador que gustaba de navegar junto a las playas de Cornwall buscando la inspiración, nos hemos quedado sin una gran dama de la fantasía en ese 2009 que ha sido como un azote entre autores emblemáticos de esta literatura: Louise Cooper, Robert Jordan, David Eddings, Robert Holdstock... Estas líneas son mi pequeño tributo a la memoria de una gran creadora que supo llenar nuestras horas de entretenimiento gracias a su maravilloso trabajo. Descanse en paz.

10 comentarios:

Pardi dijo...

No había leido nada de esta autora. Aunque esté descatalogada si encuentro Espejismo en alguna tienda de segunda mano lo pillaré. Un saludo

Jolan dijo...

De Louise Cooper, antes que Espejismo te recomendaría El Señor del Tiempo, sin duda más fácil de localizar y, para mi gusto, mucho mejor. Pero Espejismo también es una buena lectura. Saludos.

Loren dijo...

Magnífico análisis de la novela, Jolan. Todavía no la he leído, pero la tengo ahí en la estantería, llamándome.

De Louise Cooper he leído "El Señor del Tiempo", que dejaron un buen recuerdo y una historia absorbente, en especial por el segundo volumen, con el castillo de fondo como escenario principal, de corte muy gótico y agobiante.

Y por otro lado, también "La Estatua de Piedra", una novela de fantasía corta que personalmente recomiendo, aunque si os acercáis a la edición de Timun Mas, al igual que Jolan recomienda en el artículo, no leáis las solapas o donde sea que haya una sinopsis, pues es altamente reveladora, prácticamente un resumen.

Una pena que se hayan ido tantos escritores buenos, parece una plaga. Desconocía de todas maneras el que Cooper no fuera muy conocida fuera de España, y no lo comprendo, pues sus obras son muy líricas y emotivas.

padawan dijo...

A mí me pasa un poco como a ti... no hago algunas relecturas, a pesar de las ganas, por miedo a la decepción. Lo malo es que hay unos cuantos libros clásicos de la fantasía épica que no he leído, y creo que sin el factor nostálgico, no sé si me gustarían ahora.

Jolan dijo...

Loren:
Para mi también el segundo volumen de El Señor del Tiempo es el mejor. Con apenas 3 personajes y el castillo como escenario, la autora monta una historia apasionante.

El de La Estatua de Piedra, si lo encuentro algún día, lo pillaré. He leído muy buenas críticas sobre este libro.

Sí, según tengo entendido, parece ser que la obra de Cooper no fue demasiado conocida en UK ni en USA. Difícil de explicar.

Padawan:
Es el riesgo de las relecturas, aunque a menudo caer en ellas supone también descubrir nuevos matices que en su día nos pasaron desapercibidos.

Saludos.

Beldz dijo...

A pesar de que ya hace algunos años que leí El Señor del Tiempo, guardo un muy grato recuerdo de la trilogía. Si no fuera porque se me acumulan las lecturas, sin duda me lo releería.

Ah, también estoy de acuerdo con vosotros: el segundo volumen fue el que me hizo pasar mejores momentos.

Morna dijo...

Muchas gracias por la reseña, la verdad es que a mi país llegaron muy pocos libros de Louise Cooper y no he tenido suerte al buscar "Espejismo". ¿Lo podré encontrar en E-bay? A veces uno encuentra muchos libros ahí.

Si lo encuentro se los haré saber.

Saludos

Jolan dijo...

Gracias a ti por visitar el blog, Morna. Siempre es agradable ver que los artículos de hace bastante tiempo siguen recibiendo lecturas.

Espejismo lleva muchos años descatalogado, pero no es demasiado difícil de encontrar en ebay o todocolección, por ejemplo. De hecho, acabo de mirar por curiosidad y ahora mismo tienes un ejemplar a buen precio en ebay!

Saludos!

Fernando Lafuente dijo...

Recuerdo que cuando, a mis dieciséis o diecisiete años, decía que "El Señor del Tiempo" me parecía más redondo y original que Tolkien me tachaban de loco (entre otras cosas, supongo, porque la mayoría no sabía quién era Louise Cooper). Sin embargo, más de uno tuvo que callarse cuando lo leyó y se enfrentó a una (por lo visto) impactante revelación: que el Orden no lleva consigo nesariamente el Bien ni el Caos el Mal.
No mucho después leí "Espejismo", que no me gustó tanto pero que seguía alejado de tópicos.
Por último, hace unos años (década y media después de esas primeras lecturas) devoré "La Puerta del Caos", que, aun no siendo tan bueno como la trilogía que la precede, me hizo disfrutar de lo lindo de nuevo con Tarod y compañía. A mí no me "molesta" esta continuación; las ha habido mucho peores por parte de otros autores. Aún me duele el cuarto tomo de una de las pocas sagas (en mi opinión) que merece la pena de Weis y Hickman, La Espada de Joram.

Jolan dijo...

No es descabellado lo que comentas, Fernando. Al margen de la profusión creativa de Tolkien al levantar un cosmos inigualable en la fantasía, contemplándolo como relato creo que El Señor del Tiempo puede fácilmente ponérsele frente a frente sin tener mucho que perder. Me acuerdo, precisamente, que mi hermano dijo lo mismo que tú cuando se leyó esta trilogía de Cooper, y yo al principio no le daba crédito tampoco, pero pronto comprobé sus razones.

Espejismo no llega a esos niveles, está claro, pero es una novela que ya quisieran muchos pretendidos grandes escritores de fantástico.

Opino como tú (y esto me puede costar la lapidación pública) que el dúo Weiss-Hickman, más allá de Joram y de la parte más clásica de Dragonlance, está sobrevalorado.

Saludos y gracias por dejar tu opinión sobre esta novela!

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