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lunes, 21 de octubre de 2013

Percevan (X): El Señor de las Estrellas

Luguy - Léturgie (Dargaud. 1998)
Grijalbo/Dargaud (1998 - redistribución Norma: 2009)
Edición original: Le Maître des Etoiles

Atención:
este artículo puede revelar detalles sobre el argumento.

Tres lunas en el cielo auguran el comienzo de una era que traerá un nuevo orden cósmico. Desde su observatorio, el maestro Huberto presencia este insólito acontecimiento celeste y se dispone a examinar sus pergaminos poco antes de ser interrumpido por un misterioso asaltante. Perceván y Kervin, buscando cobijo de la furiosa tormenta nocturna que se ha desatado, llegan al torreón del astrónomo en el momento que se está consumando su secuestro. Esquivando la ofensiva de los autores de la fechoría, apenas tienen tiempo de descubrir lo sucedido por boca de un lacayo agonizante y de salvar su propio pellejo.

Tras recuperarse y realizar las oportunas averiguaciones, cabalgan en pos de los raptores sólo para dar con que acaban de partir en barco hacia algún lugar del norte de África. Allí, un sabio árabe que se hace llamar el Señor de las Estrellas, al servicio del sultán Azís, conspira para obligar a Huberto a participar en un ritual único en la historia de la ciencia.


Alcanzamos el décimo título de la colección, que vuelve a situar al infatigable Perceván y su gordo escudero en las mismas tierras desérticas donde ya tuvo lugar su quinta entrega, El Arenal de El Jerada. Si el primer tercio del álbum discurre en alguna imprecisa comarca que el héroe pelirrojo recorre en su vagabundeo desde que fue desterrado por orden del rey, el resto de la trama de esta aventura se desarrolla en Arabia. Ni en aquel tomo ni en este, Léturgie, el guionista, se molesta en despejar la ambigüedad geográfica de sus escenarios, aunque bien podríamos suponer, por las menciones al Mediterráneo, que nuestro protagonista viaja hasta la región dentro del radio que abarca el Magreb.

Donde quiera que sea, se trata de un lugar en el cual el caballero cuenta con amigos que le pueden echar un cable en esta nueva misión, y una estupenda oportunidad para que los autores reintroduzcan antiguos secundarios, como el viejo Raduán y la exótica Saadia (lástima que no aparezca igualmente el simpático pilluelo Taïb).


También es la excusa perfecta para que Philippe Luguy pueda lucirse, con un dibujo formidable y minucioso que ya es marca de la casa, gracias a la variedad de ambientes que implica este cambio de entorno. De los parajes costeros del continente hasta las alborotadas ciudades árabes, con sus callejones estrechos, zocos y hammam, o suntuosas fortalezas en las puertas del desierto, que se erigen como nidos de águilas frente al enigmático cañón del oasis de El Djamal. Por supuesto, para que ni el caballero medieval ni su amigo juglar desentonen, les hace tocarse de sendas chilabas y turbantes, siguiendo la costumbre del país, y sustituye la tradicional espada del primero por una cimitarra más acorde con su nuevo atuendo. Y ya que hablamos de la indumentaria, si su hoja es una seña de identidad para Perceván, no lo es menos la característica capa azul con la que se cubre habitualmente en el curso de sus aventuras...


Si aludo a este ropaje no es con otra intención que sacar a la luz una rarísima anécdota de la que se hacen eco en la web oficial en francés de Perceván, y a la que han venido en denominar "el misterio de la capa". Recordemos que, tras el desafortunado incidente vivido por el héroe en Las Llaves de Fuego, su capa queda totalmente desgarrada. Prenda que, como es lógico, permanece en ese estado durante los tres álbumes (nº 6 a 8) que forman parte de la trilogía de Ainock. En sus siguientes andanzas, Perceván se provee de una capa nueva que ya luce en el tomo 9, El Arcano Negro (parece razonable que un campeón de su talla deba exhibir un vestuario adecuado, ¿verdad?). Pero, he aquí la sorpresa, que desde las primeras planchas de este volumen... ¡vuelve a llevar puesta la capa rasgada! ¿Quiere eso decir que Luguy habría dibujado el tomo 10 antes que el 9? Algo así podríamos pensar, pero el dibujante lo niega sin dar más explicaciones. ¿Acaso se le habrá vuelto a estropear a Perceván su túnica? Ahí queda la incógnita...


El guiño de rigor en la presente aventura va a parar sobre la persona del maestro Huberto, en un atento homenaje al octogenario astrofísico canadiense (residente en Francia) Hubert Reeves, autor de originales teorías creacionistas sobre la formación del universo.


Al margen de curiosidades pintorescas, lo cierto es que El Señor de las Estrellas se trata de un álbum un poco confuso a nivel de guión. Se sigue echando en falta, como en la aventura anterior, la participación de Xavier Fauche en la elaboración del argumento. Hay aspectos de la trama que requieren una necesaria aclaración; por ejemplo, las verdaderas intenciones de Solimán en todo el tinglado que monta. O bien el astrónomo del sultán desconoce los efectos reales de la ceremonia lunar —en la que él mismo interviene— sobre sus integrantes, o algo en sus planes se escapa por completo al lector. Por otro lado, el final de esta historieta es de nuevo un tanto dramático para Perceván, cada vez más melancólico, que no levanta cabeza con tanta penuria, el pobre.


En todo caso —ya lo he dicho otras veces— una de las cosas que más me gusta de esta serie es la humanidad de sus personajes. Muy en contra de la imagen amable que el dibujo evoca a primera vista, aquí los buenos también sangran y mueren, como tristemente se comprueba en esta entrega. Y en uno de esos gestos que hacen del mismo Perceván un personaje con sus defectos, por más que parezca un hidalgo de actitud intachable, le vemos esta vez pillarse con Kervin una melopea de órdago, con unos efectos que ríete tú de Resacón en Las Vegas... En cuanto a Kervin, además de su enorme gula, hace gala nuevamente de las poquísimas ganas que siente de embarcarse en empresas peligrosas tras los pasos de su amigo (que encima en esta ocasión le cuesta chichones y magulladuras), aunque se ve que Perceván ya está inmunizado a sus quejas y gimoteos, pues hay momentos en los que ignora cosa mala a su acompañante.


El tomo nos deja también viñetas plagadas de detalles dignos del pasatiempo de las siete diferencias, como en la que Kervin anda hurgando en las cocinas del maestro Huberto, por ejemplo. Pero en especial, la del harén en el palacio del sultán, que permitió a Luguy explayarse en un tipo de trazo sobre el que tiene sobrada práctica; el de la figura femenina en todo su esplendor. Sin embargo, ya sabemos que no en cualquier parte tiene igual cabida el cómic explícito en este sentido, ni siquiera en clave caricaturesca, como es el caso. De manera que esta y otras escenas han tropezado con el ridículo puritanismo yanki en la edición integral de Legends of Percevan que publica Fantasy Flight Publishing en EE.UU. Para el cuarto volumen, que incluye esta historieta, Luguy ha tenido que retocar unas cuantas planchas 'eróticas' para no herir así la frágil sensibilidad del lector norteamericano. Podéis observar aquí el resultado en la citada viñeta:

Fuente: Chevalier Percevan, Héros de BD

Claro que la edición española de Grijalbo, la única que circula actualmente de este álbum en nuestra lengua, también tiene lo suyo. Cajas de texto que transparentan la rotulación original, onomatopeyas que conservan las tildes francesas, imperativos incorrectos en forma infinitiva (error de traducción de Pilar Garriga) y un sinfín de pormenores que Norma hubiera podido corregir de haber lanzado una edición renovada.

Cubierta de la tirada normal y de la edición especial de Le Huitième Royaume

El Señor de las Estrellas fue el último álbum de Perceván que publicó Grijalbo, en 1998. Los lectores españoles tendrían que esperar la friolera de 20 años (¡veinte!) para ver aparecer una nueva aventura del personaje en nuestro país, ya de manos de Norma Editorial, en 2009. Por desgracia, parece que ésta se ha relajado en dar continuidad a la serie desde entonces... el tomo 14 sigue haciéndose de rogar. Entretanto, el pasado mes de agosto salió a la venta en Francia el número 15 de la colección, El Octavo Reino (del que podéis ver la portada junto a estas líneas), y se ha anunciado el título de la siguiente entrega, en la que ya están trabajando los autores: La Corona del Crepúsculo.

domingo, 10 de febrero de 2013

Percevan (IX): El Arcano Negro

Luguy - Léturgie (Dargaud. 1996)
Grijalbo/Dargaud (1996 - redistribución Norma: 2009)
Edición original: L'Arcantane Noire

Atención:
este artículo puede revelar detalles sobre el argumento.

Este año me he prometido no hacer esperar durante tanto tiempo a uno de los caballeros medievales que más sigo del mundo del cómic, así que trataré de ponerme un poco al día con la relectura de la colección (de cuya etapa clásica ya he ido dando cuenta por aquí) así como de las reseñas que me faltan. De modo que vuelvo ahora sobre Perceván con una de sus aventuras independientes, aparentemente más pausada que las emociones vividas a lo largo del ciclo de Ainock, pero no libre de inquietantes sucesos y en continuidad con los avatares del osado hidalgo pelirrojo en la citada trilogía previa.

El Arcano Negro, noveno álbum de la serie, fue quizás el más duro de encontrar de la edición en castellano de Grijalbo, unos años antes de que se produjese la redistribución de Norma. No sé por qué razón siempre era uno de los más complicados de conseguir hasta que volvió a ponerse a la venta en 2009. Es también para mi gusto, por cierto, el que cuenta con una de las portadas más bonitas y atrayentes de toda la colección.


Al finalizar la historieta anterior, Perceván quedaba sometido a la excesiva e injusta sentencia del destierro, decretada por el propio monarca debido a los graves incidentes que sacudieron el país tras ser liberados de manera involuntaria por el caballero los siete Señores del Infierno (pese a que también gracias a su intervención logró poner freno a esa terrible amenaza). Así pues, Perceván y Kervin se ven obligados a poner tierra por medio, yendo a parar a un ancho valle rodeado de montañas que se extiende más allá del reino, bajo el control de pequeñas baronías a varias jornadas a caballo de distancia entre sí.

Cinco jinetes aprovechan la oscuridad de la noche, lejos de miradas ajenas, para hacer desaparecer discretamente a una mujer en la hoguera improvisada sobre un bote a orillas de un lago. Cuando abandonan el lugar de la fechoría no se percatan de que Perceván, testigo casual de la escena, ha salvado a su víctima, la bella Moriana de Altovalle, acusada de brujería. Apenas repuesta de la conmoción, ésta última ruega a nuestro héroe que la ayude a recuperar el Arcantano Negro, un objeto mágico forjado antaño por el poderoso Zielmar y que ahora se encuentra en manos de sus agresores. Aunque Kervin desconfía desde el primer momento al advertir algo maligno en Moriana, el caballero accede a la petición de la dama, asi que los caminos de ambos se separan de inmediato.


Arrastrando su aflicción por las desavenencias con su viejo amigo, Kervin y su fiel Guimly hacen parada en el castillo de uno de los barones, donde se entera de quién es realmente Moriana y que la vida de Perceván corre un serio peligro. Pero, ¿llegará a tiempo de avisarle antes de que no haya vuelta atrás? ¿Y podrá Perceván desprenderse del encantamiento de Moriana y averiguar el secreto del Arcantano?


Nos encontramos ante el primer tomo que prescinde del guión de Xavier Fauche, presente desde casi los comienzos de la serie, quedando éste a cargo ya exclusivamente de Jean Léturgie, y la verdad es que se nota. Si bien el punto de partida de la aventura es estupendo y hace presagiar un argumento de tensión y misterio, circunstancia que se extiende durante unos dos tercios de la historia (aproximadamente hasta la llegada a la fragua de Zielmar), la trama se enmaraña innecesariamente y su intriga se desinfla hacia el final, resuelto de un modo muy confuso, cuando debería ser al contrario.


Es verdad que los planes de Moriana son demasiado obvios desde un principio, pero al margen de este hecho, existían las condiciones necesarias para haber extraído del guión mucho más jugo: el recurso de desarrollar gestas distintas con un Perceván en el exilio —menos encorsetado, por tanto, al código de caballería—, los extraños parajes de cumbres nevadas y pequeños feudos en lontananza, el doble juego de la bruja, etc. El caso es que en todas las ocasiones que he leído este número siempre me ha quedado la sensación de no tener claro cómo y para qué funciona el Arcantano ni la propia fragua de Zielmar, o la falta de explicaciones sobre el papel de Úfiro y de los enanos que custodian su refugio.

Creo incluso que se pierden viñetas en incluir más personajes de los que hubiera hecho falta, sea el caso de la oportuna aparición deus ex machina de Balkis (¿no habría sido mejor que el propio héroe se desenvolviese por si mismo esta vez?) En fin, los argumentos de Perceván siempre han tenido algo de ambiguos y difíciles de entender, pero seguramente Fauche le podría haber dado la puntada exacta al hilo para que la trama quedase cerrada adecuadamente y sin tantos interrogantes.


Visualmente el álbum es todo un espectáculo; con Philippe Luguy pletórico en cada plancha y una aplicación del color estupenda, a cargo de Cyril Lieron (parece que los autores no acabaran de quedar conformes con un entintador definitivo para su obra). Por si no lo había comentado anteriormente, me gusta mucho cómo dibuja Luguy los corceles (¡y también a las féminas, cómo no!)


Y vamos con la sección de cameos, una constante en la serie, como ya sabéis. Lo característico de los rostros de los cinco gentilhombres entre los que se mueve la confabulación contra Moriana hace pensar en seguida en una sucesión de caricaturas de amigos y cercanos de los autores. Podemos confirmar que esto es así al menos en cuanto al Barón Juan, parodia del presentador, escritor de novela y autor de cómic francés Jean Teulé (La tienda de los suicidas). Y, por otra parte, este volumen se ofrece como homenaje hacia algunos grandes de la línea clara de la BD: el Barón Ivón es un fiel reflejo del difunto Gilles Chaillet (creador de Vasco y varios episodios de Los Viajes de Alix), pero sobre todo hay escondido un velado guiño nada menos que a Hergé, de quien Luguy confiesa que «tuvo la amabilidad de darme algunos consejos cuando me inicié en el oficio». Hablo en concreto de una viñeta de la página 48, idéntica en su ejecución a la que podemos encontrar en la página 53 del álbum de Tintín - Vuelo 714 para Sydney (una vez más quiero manifestar mi agradecimiento a Rik, de la web francesa de Perceván, por descubrirnos todas estas curiosidades).


Hay una cuestión bastante singular relativa a este tomo que sin duda habréis detectado leyendo el artículo y es que desde el principio he señalado su título como El Arcano Negro; en cambio, al mencionar el artefacto objeto de los anhelos de Moriana, me he estado refiriendo en todo momento al Arcantano Negro. Todo apunta a un absurdo error de traducción de Grijalbo (perpetuado por Norma al no haber lanzado una segunda tirada de este número), ya que en la edición original francesa figura el término ficticio y sin traducción alguna como "arcantane". Bien es cierto que suena mucho mejor lo de arcano, pero a lo que no hallo sentido es que se optara por una versión libre de este vocablo en la portada... ¡y que luego en el interior se repita una y otra vez como arcantano! Incógnitas sin la menor lógica...

Resumiendo: aunque no se trate de la mejor aventura de Perceván, contamos con una historieta amena y como siempre brillante en el plano gráfico (sobre todo por los vivaces escenarios) en la que se podría haber acentuado mucho más la condición sobrevenida de caballero andante y ahora errante del héroe (faceta que guarda un gran encanto), pero que sin embargo deja algún que otro aspecto por pulir. Eso sí, hay cosas que nunca cambian, como la indefensión de Perceván ante una cara bonita y las curvas femeninas, aunque eso le suele acarrear problemas a menudo. Y en vista de la viñeta final ¿podemos suponer el regreso de los enanos de Zielmar..?

Como no hay novedades que destacar de la serie últimamente (sigue en preparación el álbum número 15 en Francia, mientras que aquí Norma aún no ha dicho cuándo tiene planeado publicar el 14º), me despido por hoy con las portadas de la edición integral americana. Resulta sorprendente tratándose de BD europea, pero así es: Perceván hace unos años que cruzó el charco para darse a conocer en USA. A propósito de la próxima entrega, ya os contaré más sobre algunas extravagancias insólitas de esta edición.

domingo, 12 de febrero de 2012

Percevan (VIII): La Tabla de Esmeralda

Luguy - Léturgie - Fauche (Dargaud. 1995)
Grijalbo/Dargaud (1995 - redistribución Norma: 2008)
Edición original: La table d'emeraude

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Regreso por fin a Perceván después de un larguísimo paréntesis para abordar la conclusión, con este tercer tomo, del Ciclo de Ainock, tras las aventuras que tuvieron lugar en Las Llaves de Fuego y Los Señores del Infierno. La saga más extensa vivida por Perceván encuentra en este número un colofón apoteósico, digno de cualquier gran relato épico, lleno de luchas, magia y peligros. Y sus autores no decepcionan, manejando correctamente los hilos para el desarrollo de las tramas abiertas en los dos álbumes anteriores y cerrándolas con un broche totalmente imprevisto.


Tras haber tomado el control sobre el indestructible destacamento infernal de Ainock, el nuevo Señor de Miunicornio se dispone a dar el golpe definitivo que le permita dominar cuanto esté a su alcance. Libre de la amenaza que constituyen el caballero Perceván y el mago Sharlaan, se propone incluso investirse de la autoridad real doblegando al legítimo soberano mediante artes oscuras, para lo cual cuenta con la asistencia del brujo Cienciencias. La reconstrucción de Malicorne toca a su fin, abriendo de este modo el pasaje a su reverso tenebroso. En uno de los salones de este reflejo desdoblado se encuentra la tabla esmeralda; receptáculo en el que se hayan consignados los poderes y conocimientos mágicos de Ainock el Viejo, uno de los mayores hechiceros conocidos, fundador de la misteriosa fortaleza y creador de los Señores del Infierno.


Cienciencias, a punto de poner sus manos sobre el más valioso hallazgo de fuerzas arcanas al que nunca nadie haya tenido acceso, desconfía de que Sharlaan esté del todo fuera de combate, por lo que envía al barón Piedramuerta y su sirviente Polémic a la morada de Balkis con el objeto de eliminar la envoltura física del mago, para evitar así que pueda recobrar su espíritu, que había pasado al cuerpo inerte de Perceván. En efecto la situación es crítica, pues tras el último enfrentamiento con uno de los guerreros infernales, el alma recuperada del caballero y la del propio Sharlaan conviven en el mismo cuerpo, con el riesgo de volver a ambos completamente locos a menos que se efectúe la ceremonia de transferencia que devuelva a cada uno a su ser. Sólo separados de nuevo, y al mismo tiempo luchando juntos (con la inestimable ayuda de Kervin y Guimly, Balkis, y el grupo de rebeldes que se unirán a su causa) serán capaces de poner freno a los planes del perverso brujo y del felón que mantiene en jaque al reino. Pero antes tendrán que dar con la tabla de esmeralda y esquivar una vez más la letal amenaza de los Señores del Infierno.


Volvemos a tener un álbum de atmósfera tensa y entorno aciago (con esa lluvia constante que parece no fuera a retirarse jamás de las viñetas), donde el desenlace de la historia que ha ocupado los tres últimos tomos impone una carrera contrarreloj de los héroes sobre sus encarnizados enemigos desde la primera hasta la última página. La Tabla de Esmeralda contiene todos los elementos para mantener la emoción, el ardor de sus protagonistas y la inquietud en el lector a lo largo de toda la narración. A pesar de lo previsible de algunas cuestiones sobre las que trata de mantener un pretendido secreto (por ejemplo, la identidad del bellaco de turno, tocado por un casco que le oculta el rostro hasta el momento en que decide descubrirse, más o menos a mitad del relato) y de los guiños manifiestos a otras preclaras obras de corte fantástico (¿quién no ha pensado en los pavorosos Nazgûl al contemplar a los Señores del Infierno?), logra entretener endiabladamente y conservar el toque de frescura que sigue caracterizando hoy día a la serie, por más que en ocasiones se note la salida de Fauche de la colección, que firma con ésta su última entrega como coguionista.

Tengo la impresión de que el tratamiento del color en este número (que, como en los dos previos, ha sido llevado a cabo por Anne-Marie Ducasse) está ligeramente más cuidado. Y, aunque este es un aspecto que no deja de mejorar en los próximos álbumes, se percibe una buena compenetración en el equipo que Luguy, detallista como de costumbre hasta en el menor rasgo, consolida siempre en este campo. Eso sí, a partir del último tercio de la aventura, veremos impregnarse todo de la llamativa tonalidad verdosa que podemos deducir del significativo y colorido título.


Como también ocurría durante las dos partes predentes, en este capítulo Léturgie y Fauche estiran el lado más fantástico de la serie, dando una manifiesta primacía a la magia, con un acentuado apoyo gráfico del dibujante en este punto, sin apartarse del predominio de aventura de estética medieval por encima de cualquier otra apariencia, que se permite incluso algún anecdótico matiz histórico de cuando en cuando (existe, por cierto, un verdadero castillo, más bien palacio, de Malicorne o Miunicornio -entre los que jalonan la ribera del Loira-; sin embargo, por desgracia para nuestra imaginativa mente, nada tiene que ver con la primitiva residencia de la familia Ainock, y menos aún cuenta con la particularidad de poseer un doble exacto en las profundidades de sus cimientos). Pero volviendo sobre lo que comentábamos acerca de la magia, el presente volumen recoge momentos, como la lid entre Cienciencias y Sharlaan (al más puro estilo Saruman vs Gandalf) o la llegada ante el sanctasanctórum de Miunicornio donde se yergue la tabla de esmeralda (la viñeta que nos muestra su interior refleja un cierto toque ciencia-ficción a lo años 70) que son dignos de película. Tengamos muy en cuenta también -ya lo dijimos- que el paso del mago de Aslor por el cuerpo de Perceván no habrá sido en vano (el mismo caballero se percata ya durante esta historieta de que algo extraño y nuevo habita en él) y le dejará secuelas que tendrán efecto en el futuro. Por último, es inevitable que nos preguntemos por el destino que habrá sufrido Cienciencias, que desaparece desde esta aventura para los números venideros.


A quienes sí vemos reaparecer es a algunos personajes que homenajean a colegas de profesión de los autores (los mismos que ya vimos al hablar del sexto tomo, destacando que en el grupo de cómicos ambulantes reconocíamos a Régis Loisel y, sobre todo, a Pelisse, la bella protagonista de su más popular tebeo, si recordáis). Por otra parte, ahí está como siempre Kervin para poner la nota ocurrente, así como el dúo formado por Piedramuerta y Polémic, que -admitámoslo- a veces son un poco plomos en su reiterada sarta de porrazos y descalificaciones el uno al otro. Por eso, sabiamente, los autores optarán por dejarles apartados en la recámara momentáneamente, pendientes de volver a la acción cuando una inflexión al chiste ingenuo lo requiera (los tomos inmediatamente posteriores a éste no se caracterizan en especial por tu tono humorístico). De hecho, con el final de este ciclo, otro infausto varapalo recae sobre nuestro desdichado caballero pelirrojo (es una de las señas de identidad de la serie que más valoro, poco dada a apostar por términos felices sino a inclinarse por soluciones más racionales y verosímiles) que últimamente no gana para penurias: el destierro, la más injusta recompensa para un héroe con un sentido del orgullo como el que posee Perceván. En lo sucesivo le veremos arrastrar con cierta vergüenza semejante deshonra para él.


Si alguien se propusiera hacer una película sobre las aventuras de Perceván, probablemente este Ciclo de Ainock sería la mejor adaptación que pudiera sugerir: contiene acción, intrigas, magia, un plantel muy completo y variado de personajes (en el que no falta el complemento femenino al personaje principal), las dosis necesarias de drama y de humor, etc.. Sin ser mis álbumes preferidos de la colección, reconozco en cambio que serían la opción más impactante y atractiva para la gran pantalla. Como eso parece estar lejos de ocurrir, nos conformaremos con seguir leyendo sus aventuras sobre el papel, que afortunadamente por el momento no faltan (no olvidemos que además existe un integral justo de este ciclo).


Puesto que el monográfico llevaba parado bastante tiempo, hemos visto pasar unas cuantas novedades en torno a Perceván sin una mención a conciencia por aquí. Mientras que en España ya disfrutamos del anunciado Las Tierras sin retorno, nuestros vecinos galos cuentan desde el pasado septiembre con un nuevo título en sus librerías, que suma el 14º a la colección: Les Marches d'Eliandysse (Las escaleras de Eliandysse). Además, ya podemos contemplar algunas de las nuevas planchas del álbum en preparación, que lleva el título provisional de Le Huitième Royaume (El octavo reino), como siempre por cortesía de la web oficial en francés.

domingo, 9 de mayo de 2010

Percevan (VII): Los Señores del Infierno

Luguy - Léturgie - Fauche (Dargaud. 1992)
Grijalbo/Dargaud (1992 - redistribución Norma: 2008)
Edición original: Les seigneurs de l'enfer

Atención:
este artículo puede revelar detalles sobre el argumento.

Va siendo hora de retomar las andanzas de nuestro pelirrojo favorito; y sobre todo teniendo en cuenta la fatídica situación en que le dejamos al finalizar la aventura previa... Los Señores del Infierno constituye el nudo del llamado Ciclo de Ainock, la aventura más extensa vivida por Perceván hasta la fecha. Sin más demoras, recapitulemos un poco lo sucedido hasta ahora, puesto que han pasado bastantes meses desde que hablamos del álbum anterior.

Incitados por el brujo Cienciencias y bajo el mecenazgo de un misterioso señor, el barón de Piedramuerta y su siervo Polemic logran robar a Sharlaan un poderoso objeto capaz de desatar las fuerzas de los cuatro elementos y atraer una hueste infernal sobre la tierra: el escudo de Ainock el Viejo, cruel hechicero de tiempos inmemoriales. Sharlaan pide ayuda a Perceván para recuperar el escudo o, como último recurso, proteger el paradero del único lugar desde donde éste puede cobrar uso. En cambio, a pesar de sus esfuerzos, sus enemigos consiguen anticiparse a las claves para averiguar que se trata del castillo de Miunicornio y, una vez allí, despertar a una avanzadilla de seis invulnerables guerreros infernales. Perceván trata de oponerse a que la ceremonia tenga lugar, pero sucumbe ante las terroríficas energías liberadas por la invocación, perdiendo su alma y quedando su envoltura carnal como una cáscara vacía.


Así pues, este volumen supone la primera aventura de Perceván que realmente no está protagonizada por él mismo, en contra de lo que nos pueda parecer de un vistazo rápido a la portada y páginas interiores. Hostigados por uno de los señores del infierno, Sharlaan y Kervin (junto a esa especie de zombi andante en que se ha convertido Perceván) huyen hacia el castillo de Balkis y de su hermana Altaïs, que reaparecen en esta entrega. Ambas son capaces de efectuar un ritual de transferencia que permita a Sharlaan ocupar el cuerpo del malogrado héroe; una táctica en cierto modo prevista por el mago (para gran indignación de Kervin al enterarse de sus propósitos) consciente de que sólo con la vitalidad y la juventud que le proporcionarán la anatomía del caballero estaría en condiciones de enfrentarse -con la fuerza de la magia y de la espada a la vez- a Cienciencias y al enmascarado promotor de sus oscuros designios.

Estamos, por tanto, ante una historieta donde contemplar a Perceván desde un prisma totalmente diferente, tal cual le ocurre al mismo bonachón de Kervin, que no sabe demasiado bien cómo tratar al que, sólo en apariencia, es su viejo amigo, sin dejar de sorprenderse por actitudes, reacciones y un exceso de prudencia de su compañero a los que no está acostumbrado y que le recrimina constantemente, aunque intente guardarle un afectado respeto: "Perceván habría intervenido" o "Mi señor es un rajado" son algunas de las malhumoradas expresiones que le oiremos exclamar.


Los planes de Percevan-Sharlaan pasan por infiltrarse en Miunicornio, el origen mismo de este nuevo mal, para poner coto a Cienciencias y detener a los Señores del Infierno, quienes precisan la renovación del ritual cada luna llena para regenerarse a costa de las almas de cientos de inocentes capturados y esclavizados, siguendo así con la invasión del país bajo las órdenes del felón cuya identidad permanece oculta en todo momento por un yelmo. Por su parte, Piedramuerta y Polémic vuelven a hacer de las suyas, tramando alternativamente chapuceras conspiraciones que tan pronto les hacen caer en desgracia como golpes de agudeza que les rescatan de sus miserias. A su vez, Cienciencias reconstruye a la desesperada la ruinosa fortaleza con la finalidad de encontrar la tabla de esmeralda, un mítico santuario donde yacen consignados todos los saberes y de la que Ainock el Viejo extrajo sus conocimientos. Los corredores que serpentean bajo Miunicornio acabarán conduciendo a nuestros héroes hacia un épico enfrentamiento de resultado impredecible contra el mismo señor del infierno que retiene el espíritu de Percevan.


Dado que la narración prosigue en el siguiente tomo, éste nos deja de nuevo con la intriga propia de un capítulo intermedio en la saga y una angustiosa escena final de la que es difícil intuir su salida. Se agradece que el desarrollo argumental ideado por Léturgie y Fauche, más inclinado esta vez a una enredada acción y al complot que al humor, se mantenga uniforme y sepa aportar un grado de misterio bien sostenido de la primera página a la última. El elemento mágico está muy presente durante este ciclo y es un novedoso golpe de efecto ver a Perceván, o a su encarnación momentánea en este álbum, enfrascado en la realización de prácticas esotéricas (las consecuencias de que Sharlaan haya ocupado el cuerpo de Perceván van a dejar una profunda huella en el futuro de la serie y su protagonista, como iremos viendo más adelante). Por otra parte, en una apuesta por atraer a los seguidores de la colección desde sus comienzos, los autores han recurrido a un plantel casi completo de personajes aparecidos hasta el momento a los que no veíamos las caras desde hace mucho.


Poco más que añadir a la impecable labor de Luguy que no se haya dicho ya. El incesante ambiente lluvioso que oprime la mayoría de las planchas de este número queda muy bien reflejado, obteniendo deprimentes escenarios cuya intencionalidad es la de apreciarse de forma indefinida bajo una plomiza cortina de lluvia, realzadas además con las siniestras y oscuras tonalidades que le aportan las tintas de Chagnaud. El dibujante se permite además una estupenda splash page en el momento adecuado y tira asimismo de pequeños trucos como el de teñir de azul los ojos del héroe para indicarnos la usurpación de su personalidad y apoyar gráficamente el giro de guión ideado por sus colegas. Sin embargo, hay que reprocharle cierta carencia de originalidad ante determinadas semejanzas gráficas que no se nos pueden escapar tras el análisis atento que proporciona una relectura, tal como aquella entre los jinetes diabólicos del tercer álbum con la de estos Señores del Infierno, ataviados de mantos hechos jirones y yelmos de acero, armados todos con espadas ígneas; pero también por el manido ingenio de ocultar hasta el último momento el rostro del malo de turno bajo un casco, máscara o similar, que volveremos a encontrar en los últimos tomos publicados.


¿Cómo saldrán Kervin y un Perceván, que ya no es tal, del atolladero en que se hallan metidos? ¿Hasta dónde alcanzará la destrucción que están llevando a cabo los Señores del Infierno? Y Cienciencias... ¿dará con la ubicación exacta de la tabla de esmeralda que le otorgará poderes hasta ahora nunca vistos? Las respuestas, en el tercer y último volumen de este asombroso ciclo.


Respecto a cuestiones editoriales que afectan a la colección, señalar una buena y una mala noticia. La mala: que si deseáis disfrutar de esta aventura (y de las otras dos que componen la trilogía de Ainock) no os queda más remedio que optar por la censurable redistribución de Grijalbo que Norma realizó al poner de nuevo a Perceván en el mercado; hecho que no tiene pinta de variar en tanto no se agoten existencias del citado stock para todos los álbumes que se han quedado sin nueva edición. La buena es que ya tenemos una fecha cerrada y en teoría definitiva para la aparición del número 13 en Francia; será en apenas un mes, el próximo 4 de junio y ya mismo podéis ver el diseño de presentación y varias páginas de muestra, por cortesía de la web oficial de Perceván en el siguiente enlace:

lunes, 14 de septiembre de 2009

Percevan (VI): Las Llaves de Fuego

Luguy - Léturgie - Fauche (Dargaud. 1988)
Grijalbo/Dargaud (1988 - redistribución Norma: 2008)
Edición original: Les clefs de feu

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este artículo puede revelar detalles sobre el argumento.

Ya estamos de regreso, al igual que Perceván de vuelta desde el desierto de El Jerada, sin saber que apenas puesto un pie en su tierra va a meterse de lleno en un nuevo periplo de imprevistas consecuencias que se prolongará durante los próximos tres álbumes. En efecto, con Las Llaves de Fuego se inicia la que hasta ahora se ha convertido en la aventura más larga del Perceván de Luguy y Léturgie (también de Fauche, que hace en esta trilogía su última aportación a la serie por el momento) y se ha venido a llamar el Ciclo de Ainock.

Una macro-historieta, coloreada en sus tres volúmenes por Chagnaud y Ducasse, que en Francia goza desde finales de 2005 de una edición renovada en un integral bajo el título Les ombres de Malicorne (Las Sombras de Miunicornio), al que acompaña un cuaderno de bocetos de 8 páginas. Integral que, por cierto, constituye la última novedad aparecida en el país galo sobre Perceván en esta espera en la que Dargaud -no se sabe exactamente por qué motivos- mantiene a los seguidores de la colección y que parece va a continuar hasta bien entrado el 2010.

Sobre el álbum presente podemos decir que nos introduce en una de esas aventuras que supone una carrera alocada en un pulso constante contra las fuerzas del mal y acaba cobrándose de nuestros héroes un alto coste. Un mítico escudo capaz de desencadenar el infierno sobre la tierra -creado muchos siglos atrás por Ainock, un hechicero enloquecido- y actualmente bajo custodia del poderoso mago Sharlaan para evitar una catástrofe, ha sido sin embargo robado delante de sus propias narices. Obviamente, en manos malintencionadas se vuelve una amenaza terrible: es una de las llaves que garantiza el acceso a nuestro mundo a un ejército de guerreros del averno, que algún ser maléfico parece tener la intención de poner a su servicio con la ayuda del nigromante Cienciencias. Para activar las fuerzas del escudo es necesario además conocer una segunda clave que haga realidad semejante pesadilla: la ubicación donde espera inmóvil esta tropa de guerreros invencibles.


Sharlaan apela al caballero pelirrojo y su gordo compañero para que le ayuden a impedir la tragedia, bien sea interceptando a los ladrones del mortal artefacto (quienes no son otros que el inefable barón Piedramuerta y su palurdo sirviente Polémic), bien acudiendo a proteger al honorable señor del castillo de Monterrojo, heredero de Ainock el Viejo, la única persona que aparentemente podría conocer el secreto del lugar que alberga la hueste del infierno, cuya intachable reputación le aleja de parecer sospechoso del hurto y de ser capaz de un plan tan macabro.

Una vez más, Perceván y Kervin toman las riendas de sus monturas y emprenden la misión que Sharlaan, más intrigante de lo que nos pudo sugerir en su anterior aparición, les ha encomendado. Pero las señales de este camino no hacen sino advertir al caballero de un inexorable destino, oscuro y peligroso como nunca antes. Uno de los episodios más graves en la vida de Perceván está a punto de hacerse realidad. Y es que los héroes, tan falibles como el resto de los hombres, no siempre salen victoriosos de sus causas...


Los autores parece que quisieron reconciliarse con el lector en esta aventura, que después de la historieta anterior, que no acabó de convencer a muchos (sobre todo tras la calurosa acogida que en su momento recibió El País de Aslor, uno de los títulos predilectos) recupera a algunos de los personajes que mejor calaron entre su público. Tal es el caso del mago Sharlaan, al que dotan de la misma ambigüedad a la que en un primer momento nos inducía Balkis (no presente en este álbum, pero sí en los dos siguientes que componen el ciclo) antes de descubrir abiertamente sus intenciones. Pero sobre todo del dúo, más digno de lástima que de temor (pese a su carácter antagonista) formado por Piedramuerta y Polémic, que vuelven a aportar la mayoría de las escenas cómicas, compitiendo directamente con el siempre ocurrente Kervin, sobre todo en su incesante intercambio de golpes y exabruptos. Este par de patanes parece condenado a saltar de saga en saga para, con su torpe actuación, acabar poniendo en algún aprieto a Perceván: lo hicieron durante el ciclo de Ingaar, tendrán un papel frecuente en este de Ainock y reaparecerán de nuevo en el del Apocalipsis. Genio y figura...

Los escenarios, tan coloristas como siempre, siguen estando llenos de detalles como es costumbre en Luguy, del que admirablemente se puede afirmar que hasta el momento no se nota cansancio en el trazo. Yo, que soy un loco de los castillos, no puedo por menos que agradecer las fabulosas edificaciones que el dibujante nos muestra durante estas páginas en su libre interpretación de la Edad Media: la pequeña residencia de Monseñor Guillaume, Monterrojo, Miunicornio; a cada una de las cuales aplica el aire que desea conferirle y transmitir al lector, la acogedora luminosidad del primero, la opulencia y el tétrico ambiente ruinoso respectivamente de los otros dos. Otro tanto se puede decir de los vivos paisajes.


Entre las 'estrellas invitadas' que se cuelan tan a menudo en los álbumes de la serie, tenemos en esta ocasión a unas de lujo. Nada menos que el propio Régis Loisel aparece caricaturizado en la figura del director de la compañía de comediantes que comparte velada nocturna con nuestros protagonistas. Simpático homenaje de los autores de Perceván a un compatriota y amigo, brillante autor de bande dessinée, que además no está solo, sino que cuenta con la grata presencia de su Pelisse, de La Búsqueda del Pájaro del Tiempo, fielmente caracterizada en el personaje de Malice, pitonisa que leerá el porvenir de Perceván de la palma de su mano haciéndole la más funesta de las predicciones, que el caballero no creerá.


Cierra el círculo de feriantes un pintoresco domador de osos que es la fotografía misma en viñetas del coguionista de la serie, Xavier Fauche, ataviado con una vestimenta escocesa, ya que es originario de este país. Por si fuera poco, otro colega de profesión (Jean-Pierre Dirick, autor prácticamente desconocido por aquí) queda reflejado en papel como el señor Gregorio de Ainock.

Esta entrega supone un verdadero contrapunto con las anteriores, al tener uno de los finales más tenebrosos hasta ahora vistos, que sentará precedente para la conclusión de futuros álbumes. Y es que, desde luego, la colección adquiere una mayor madurez y crudeza a la hora de contar las cosas que se irá acentuando progresivamente, no por ello dejando de lado un evidente carácter humorístico y juvenil (a pesar de que yo siempre he defendido que, aún dentro de su línea, 'Perceván' posee un tono más serio que el de otras obras en la misma vertiente francobelga al contemplar, por ejemplo, la muerte y la pérdida de una forma más realista). Sin duda, la última página logra dejarnos estupefactos e inevitablemente enganchados a su inmediata continuación. Seguiremos ahondando en esta épica trilogía con su siguiente volumen: Los Señores del Infierno.

viernes, 1 de mayo de 2009

Perceván en 'La Massana Còmic' de Andorra

El festival de cómic de La Massana (Andorra), que alcanza su decimotercera edición y tendrá lugar entre los días 30 de Abril y 10 de Mayo de 2009, acogerá entre sus invitados a Philippe Luguy. Seguramente se trate de la ocasión en que tengamos más cerca al autor de Perceván, quien se prodiga bastante por los muchos salones del comic que salpican la geografía francesa, pero al que todavía no hemos podido ver en España, al menos que yo sepa.


La cita de este año, en la que se espera una mayor afluencia de público y un número creciente de las actividades a desarrollar (gracias a la dimensión que, con el tiempo, va adquiriendo este Salón), contará con exposiciones dedicadas a todos los participantes. Eso quiere decir que Perceván y Kervin tendrán un espacio propio, compartido con los demás personajes surgidos de la imaginación de Luguy. Es de esperar que se exhiban originales y otra clase de material relacionado con sus obras, aunque sin duda uno de los principales intereses será el de tener cara a cara al dibujante durante los primeros días de esta XIII edición y conseguir de él una dedicatoria en alguno de los 12 álbumes de Perceván publicados hasta la fecha.


Además de estas muestras individuales de cada figura asistente, el festival ofrecerá las correspondientes mesas redondas, conferencias, concursos, presentaciones de álbumes, talleres, proyecciones, secciones de miniaturas, stands de venta, sesiones de firmas y charlas con los autores (junto a Luguy, concurrirán varios nombres bien conocidos del comic tales como Pasqual Ferry, Barbucci, Malik, Roger - Raule, Javier Trujillo y Rubén Pellejero, encargado del cartel de esta edición, entre otros). La celebración de todos estos actos se repartirá entre los cercanos edificios de La Closeta, la sala de exposiciones del Centro Las Fontetes y la biblioteca municipal. Por lo visto, esta edición de 2009 servirá además para revelar los detalles sobre el proyecto de construcción de un futuro Museo del Cómic en La Massana.

Para aquellos afortunados que os podáis acercar, os dejo este enlace desde el que descargar el programa de actividades, además de un artículo de prensa (en catalán) publicado en el Diari d'Andorra dedicado a Luguy, aprovechando que contarán con su presencia allí durante estos días.


Una buena oportunidad para visitar este pequeño municipio pirenaico y conocer Andorra. Sin embargo, aunque me encantaría hacer una escapada (encima me he enterado que hace dos años también recibió una exposición de Rosinski), a mi me queda lejos para poder acudir ahora, así que todo comentario, fotografía o crónica al respecto de quien asista serán bien recibidos.

Actualización:
En la web oficial de Perceván podéis contemplar varias fotos del recorrido, así como la portada del libreto de la exposición, con una imagen inédita para la ocasión.

viernes, 6 de marzo de 2009

Philippe Luguy en BDzoom y avance Perceván #13

La web francesa BDzoom ofrecía hace pocas semanas, en su apartado "El rincón del patrimonio BD", un pequeño artículo dedicado a Philippe Luguy que amplía algunos de los datos menos conocidos de su trayectoria profesional, incluyendo además dos planchas inéditas de los próximos álbumes de Perceván e interesantes noticias sobre su futura publicación. Me he permitido, a continuación, reproducir dicho artículo por lo que pueda afectar a la salida de las siguientes aventuras de la colección en castellano.

Mientras que su primer comic esta siendo reeditado [se refiere a Karolyn], volvemos tras los pasos del creador de 'Perceván', que se prepara para publicar dos álbumes de su héroe a la vez que trabaja en 'La mare aux nymphes', que realiza con Corbeyran.


La semana pasada, al recordar una anécdota concerniente a Gilles Chaillet, evocaba una faceta poco conocida de Claude Moliterni [gran figura de la historieta y creador del festival de Angouleme -y de la misma BDzoom-, recientemente fallecido]: aquella que consistía en ayudar a sus amigos dibujantes, sobre todo cuando eran principiantes. Y muchos otros autores se beneficiaban del apoyo de Claude, como pueden atestiguar los numerosos mensajes de amistad que hemos recibido (los de Régis Loisel, Michel Blanc-Dumont, Vink, Michel Rodrigue y muchos más). Este fue también el caso de Phillipe Luguy (1), el dibujante de 'Perceván': una de las primeras series medievales de fantasía, creada en la efímera revista Gomme de ediciones Glénat, en 1981, con guión de Jean Léturgie (secundado por Xavier Fauche en ciertos episodios).

Prueba de ello es este correo que Philippe nos ha enviado: "Acabo de enterarme de la defunción de Claude Moliterni. Estoy consternado por esta noticia puesto que le conocí muy bien, desde 1966, etapa en la que quería convertirme en dibujante de comics tras la experiencia con los dibujos animados en el taller de Paul Grimault. Iba a verle muy a menudo a su domicilio, en la Rue des Boulangers, donde él vivía. Me dio un empujón al publicar una de mis páginas en el nº 7 de Phénix, en 1968, durante un periodo de ensayo para cuatro jóvenes ilustradores (entre los cuales estaba Claude Auclair, que también fue amigo); luego, más tarde (entre 1980 y 1981), tuve la ocasión de trabajar con él, en el seno de los estudios Five Stars (en compañía de Pierre Le Guen, Christian Gaty, René Deynis y Max Lenvers) para realizar la adaptación de 'Albator', el corsario del espacio creado por Leiji Matsumoto (2). Era un hombre de gran fidelidad, de amabilidad y de palabra; gracias a su obstinación, la bande dessinée ha podido emerger de la cloaca en la cual estaba sumergida y de esa reputación de lectura para retrasados. Me acuerdo, no sin nostalgia, de las reuniones y reencuentros que organizaba entre los autores profesionales, los principiantes y los amateurs que estábamos, en la rue de Rivoli en París. En fin, hablar de Claude sería tan largo que harían falta muchas horas. Es una noticia muy triste. Le diría simplemente para terminar, ¡gracias por todo! Claude, he sido feliz por haberte conocido; ha sido una gran suerte."

Esta emotiva misiva llega en el momento oportuno, puesto que Philippe Luguy es uno de los autores de una nueva editorial establecida en Normandía (Vagabondages: rue de Asnelle, 15, 14400 Ryes, www.editions-vagabondages.fr), que reedita su primer álbum: una encantadora fantasía juvenil titulada 'Karolyn: el castillo de los mil diamantes' [publicado en español por Grijalbo] que goza, para la ocasión, de un serio lavado de cara (nueva portada, rotulación, colores, etc.) Era en 1977, con ediciones Garnier, y el héroe se llamaba entonces 'Cyril': fue rebautizado como Karolyn en su primera reedición de la editorial Dargaud (en 1989); donde apareció también una segunda aventura inédita (realizada en 1978), al año siguiente.

Siguió una larga carrera que merece destacarse, puesto que Philippe Luguy ha influido en numerosos autores, dibujantes o guionistas (3), privilegiando siempre una BD diseñada para el gran público, que se dirige, prioritariamente, a los más jóvenes, de ahí su estilo más bien semi-humorístico: "Me he centrado en el dibujo cómico por gusto. Este me acercaba al dibujo animado. Por otra parte, tenía ganas de soñar: no tenía interés en el realismo y el dibujo humorístico me parecía más fácil... ¡¡¡Estaba equivocado!!!" (4)

Desde 1969, tras su primera publicación en Phénix, Philippe Luguy realiza abundantes ilustraciones para juegos y gags publicados en Cols bleus, la revista de la Marina Nacional, luego, entre 1970 y 1974, para pequeños formatos como Frimousse, Frimoussette, Princesse (editados por Marijac), Akim, Lancelot (en la editorial Aventuras y Viajes), Kiwi (en ediciones Lug), Tarzán, Pepito o Bugs Bunny (en Sagédition). En efecto, este autodidacta de la ilustración no ha adquirido su maestría actual en un solo día: unicamente tras numerosos años de práctica, de perfeccionamiento y de proyectos inacabados (entre ellos, podemos citar 'Trognon en el país de los sueños' en 1969, 'Argaria, el hombre de los tiempos perdidos' en 1970, 'Yoêl de Bergerêve', con guión de Patrick Cothias, en 1977...)

Sin embargo, sus verdaderos comienzos profesionales los realiza en algunas revistas de la época que aceptan, finalmente, sus primeras historietas: tales como Amis-Coop ('Léopold el Hamster', en 1970), Pieds Nickelés Magazine (con 'Syril', varias aventuras de un caballero que precede a 'Perceván' publicadas en 1972), Bibi Fricotin Magazine (con 'Coquelicot', un insecto, creado en 1973), Noir et blanc, Formule 1 (con los juegos titulados 'Los Cuentos del padre François') o Fripounet (5) donde crea una primera versión de 'Sylvio el grillo', guionizado por un tal Jérina (que no era otro que uno de los pseudónimos de Jean-Marie Nadaud).

Syril; probablemente una versión prematura de Perceván

Es sobre todo la segunda vida de este simpático insecto la que le propulsa hacia el público, puesto que de 1974 a 1982 anima, casi sin interrupción, las divertidas aventuras de 'Sylvio el grillo' (del que Cléo la abeja está enamorada) y de Jack la cucaracha (que no soporta a la gente feliz) en Pif Gadget, sobre los guiones del mismo Philippe Luguy, de Gilbert Lions y luego de Patrick Cothias. Algunos episodios serán recogidos tardíamente en un álbum de MC Productions (que se convertirá en ediciones Soleil), en 1988; por fortuna, la edición de los álbumes prosigue en Jos (donde prometen los números inéditos).

Después de 'Karolyn', 'Albator', las ilustraciones de una novela, láminas y tiras publicitarias para Malabar (entre otras) y de numerosos diseños para la programación de la televisión francesa ('La aventura de las plantas', 'Espace Fabbri', 'Les Tibères'...), Philippe Luguy obtiene por fin un merecido éxito con 'Perceván' (6) del que ya están disponibles doce álbumes (los tres primeros publicados por Glénat, desde 1982, y a continuación en Dargaud, desde 1985) (7): mientras que los fieles lectores esperan impacientemente el próximo. ¡Que no se inquieten; hay dos que están programados de golpe para este año! Podéis descubrir además una de estas planchas inéditas a todo color y un boceto a lápiz aquí debajo.

Lámina a color del nº 13 de Perceván: Las tierras sin retorno.
El álbum está terminado y listo para su próxima publicación por Dargaud

Lámina del nº 14 de Perceván: Les marches d'Eliandysse.
En fase de preparación, Dargaud preveé su publicación este mismo año

Y eso no es todo, puesto que para 2009 Philippe Luguy nos anuncia la continuación de la serie 'Sylvio' (este será el quinto álbum publicado por Jos, en marzo), el segundo tomo de las leyendas de 'Gildwin' (serie fantástico-medieval creada en 2008 con Jos) acompañado de una tirada de lujo idéntica, en su presentación, a la que salió para el primer álbum, un Art-book en Akileos, la reedición del segundo número de 'Karolyn', un calendario, la adaptación en 3D de 'Sylvio', una nueva serie para niños como guionista ('Cabestan': unos gags dibujados por Antoine Lecocq, su colorista)..., por no hablar de 'La Mare aux Nymphes' (un one-shot de 62 páginas a color escrito por Corbeyran, sobre el que Philippe trabaja desde 2007, previsto en ediciones Dargaud). ¡Y pensar que hay quienes creían que Luguy (que no es tan mayor) se había retirado anticipadamente!

(1) Para saber más sobre Philippe Luguy (nacido en 1948), no dudéis en consultar la web http://www.luguy.com, de la que provienen gran parte de las ilustraciones recogidas en el artículo.

(2) Esta BD, que pone en escena a un héroe de los dibujos animados japoneses, por entonces difundidos en televisión, era la estrella del Journal de Cap'tain Fulgur publicado por Dargaud y fue compilado en nuevos álbumes (siempre con Dargaud, entre 1980 y 1981).

(3) Podemos citar, por ejemplo, los nombres de Allan Toriel y de Sylvérik, que Philippe Luguy ha puesto en contacto, y que acaban de sacar su primer álbum en ediciones Vagabondages: 'Tourville, caballero de Levante', que lleva el color del propio hijo de Philippe: Cyril Liéron). El guionista Allan Toriel trabaja también con Philippe en los guiones de 'Gildwin' y con Bernard Capo (otra unión establecida por la intervención del dibujante de 'Perceván') para un álbum que va a salir próximamente en Jos.

(4) Declaración realizada en el fanzine Tout bulle or not to bulle, cuyo nº 2 (invierno 1996) está en gran parte consagrado a Philippe Luguy.

(5) Algunas tiras inéditas se publicaron también en el fanzine Submarine que le entrevistó, en 1976; tal como hicieron, más tarde, Haga (nº 41) y el fanzine de Los Pitufos (nº 36), en 1979.

(6) De hecho, la serie continua a buen ritmo (a pesar de la relativa rareza de su publicación) y está siendo traducida en Estados Unidos.

(7) Podemos citar igualmente algunos trabajos menos importantes en paginación, pero que continuan sin embargo requiríendole mucho tiempo, como las 'Láminas de Historia' en Circus (guiones de Jean Léturgie y Xavier Fauche, en 1982), los personajes de 'Filergie' (creado, en 1989, para la guía técnica de una filial del Grupo Pirelli) y 'Petra y Bob' (una plancha, en 1988, para festejar el aniversario de Buro Line, fabricante y distribuidor de material de oficina en Suiza), numerosos portfolios, tarjetas postales y anuncios, asi como participaciones en diversos colectivos caritativos, como 'Ex-Yugoslavia: por un mundo mejor' (seis planchas en ediciones Agorma, en 1993).

Fuente original del artículo: http://www.bdzoom.com/spip.php?article3728.
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