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domingo, 4 de mayo de 2014

Mi mamá está en América...


... y ha conocido a Buffalo Bill. Eso, al menos, es lo que se le viene a la cabeza al pequeño Jean cuando le preguntan dónde está su madre y a qué se dedica. En el día especial de todas las madres, una obra de refencia obligada es este precioso tebeo del guionista Jean Regnaud (que no Renaud, como figura por error en la primera edición que poseo) y uno de los dibujantes que más admiro, Émile Bravo; publicado en 2007 por Gallimard en su sección Jeunesse y reclamado para su versión al castellano por Ponent Mon.

Empieza el curso de 1970 para los alumnos de primaria. Es una escuela nueva para Jean y aún no conoce a nadie. Pero lo que realmente le pone nervioso es cuando la profesora les pregunta uno a uno su nombre y la ocupación de sus padres. ¿Qué va a decir cuando llegue su turno? Su mamá se fue de viaje; ese es el pensamiento que se aferra a su memoria de niño de seis años, pero ahora no deja de interrogarse dónde se encuentra y por qué no sabe nada de ella. En casa, su padre nunca habla del tema, e Yvette, la niñera, ejerce con serenidad las tareas del hogar: cocinar, llevarle al colegio o cuidar de él y de su hermano.

La historia empieza por descubrirnos el entorno de Jean, su pequeño y limitado mundo. La escuela y sus compañeros de clase, su hermano Paul (un año menor que él), la nanny, su padre, sus vecinos, los abuelos de una parte y de la otra, mientras que el pequeño empieza a ser consciente de una extraña condescendencia compasiva de los mayores hacia él y no deja de sorprenderse por ello, sin comprender muy bien el motivo. También se cuestiona la normalidad de situaciones que le resultan nuevas, como la naturalidad con la que Alain, un amigo del cole, asume su condición de adoptado, por qué apenas tiene recuerdos de su madre o cómo es que hay parientes que se echan a llorar nada más verle.


Un día su amiga Michèle, que vive en la parcela de al lado y es consciente de sus circunstancias familiares, decide poner en práctica un engaño —en parte por complacencia hacia su amigo, en parte como la clase de engaño cruel al que muchos críos someten a los que son aún menores que ellos—, del que Jean participa para justificar sus dudas. Como Michèle ya sabe leer y escribir, le irá revelando en secreto al niño el contenido de las postales que supuestamente le escribe su madre desde todos los lugares que recorre en su hipotético viaje. La imaginación de Jean se abre así a un escenario más cómodo que la dura realidad que el día a día le hace ir descubriendo. Pero en ese período que va desde el inicio de curso hasta las vacaciones de Navidad, los hechos cotidianos conducen irremediablemente a la compresión final. Y a su aceptación.


Como si fueran las andanzas de una especie de pequeño Nicolás melancólico, Regnaud describe una narración enternecedora y triste a la vez sobre el fin de la infancia y el paso de la inocencia más pura al conocimiento del mundo real que nos rodea, donde la figura de la madre ausente constituye la piedra de toque de esta historieta humana. Pese a la dureza que entraña el argumento, aun cuando el tratamiento de los autores siempre es amable y tierno, también hay lugar para el humor, propiciado por las ocurrencias de los hermanos o por las travesuras y salidas propias de unos niños a esa edad.


Mi mamá... es una obra de lectura rápida, con poco texto y muchas láminas mudas donde en gran parte el excelente dibujo de Émile Bravo hace casi todo el trabajo. Exponente de la nueva línea clara europea, este autor francoespañol se diría especialista en cómic orientado al público más joven (un terreno que hoy el medio necesita reivindicar más que nunca), con tebeos como las exquisitas Aventuras de Jules —igualmente en español en dos volúmenes integrales gracias a Ponent Mon— que, sin embargo, siempre ofrecen una segunda interpretación para el lector adulto. Sin aspavientos visuales innecesarios para un relato sencillo como el de esta novela gráfica, de nuevo expone su fabuloso trazo curvilíneo al servicio de la expresividad y de los sentimientos.



La aplicación del color, con fondos en tonalidades pastel que van alternándose en cada nuevo capítulo, unido a la distribución dispar del viñetaje y distintas modalidades en la disposición de página, que a veces recuerda a la tira dominical, terminan de dar una calidez única a esta bella historieta y al buen hacer gráfico de Émile Bravo. El relato se estructura en catorce capítulos, separados por otros tantos interludios de una página (en los que los autores se despachan en la faceta cómica para restar dramatismo al asunto) y de un epílogo como colofón a esta reveladora etapa en la vida del protagonista. Por lo demás, la edición en español goza de un estupendo aspecto en tapa dura y papel de buen gramaje a la que, aparte del typo en el apellido del guionista (subsanado en posteriores tiradas) sólo cabe achacar esa rotulación estilo Comic Sans tan poco agraciada.

Ganadora del premio Les Essentiels d'Angoulême de 2008 (reconocimiento que Bravo también obtuvo al año siguiente por su Diario de un Ingenuo, de los hors-série de Spirou) esta BD de carácter íntimista se benefició del Programa de Publicación del Servicio de Cooperación y de Acción Cultural de la Embajada de Francia en España y del Ministerio francés de Asuntos Exteriores. Tampoco está de más recordar que el año pasado se estrenó su adaptación como largometraje animado:


He aquí un cómic conmovedor y entretenido, de los que se digieren de una sentada, apto para un margen muy amplio de lectores a los que dejará huella este emotivo relato que, aunque de trasfondo delicado, está contado e ilustrado sin traumas de ningún tipo. Por último, de los mismos autores, una recomendación que no debéis pasar de largo. Regnaud-Bravo se reúnen de nuevo en Las Aventuras de Aleksis Strogonov, lanzado en integral hace un mes escaso de nuevo por Ponent Mon: se trata asimismo de una obra enormemente aconsejable de la que hablaremos por aquí más adelante.

Calificación:

9 comentarios:

Beldz dijo...

Muchas gracias por esta reseña, Jolan. ¡Tiene muy buena pinta! Y no tenía ni idea de que lo habían adaptado a la gran pantalla. Habrá que leerlo, sin duda :)

Jolan dijo...

Un tebeo estupendo, con un sentido de la familia muy especial. Y la peli de animación tengo ganas de verla pronto yo también.

¡Saludos!

MessieurDugarry dijo...

Recuerdo emocionarme cuando lo leí... es de aquellos tebeos que compras de ojeada y que te encantan al leerlos.

Recuerdo en un salón del cómic ver en un stand pequeñito (y sin nadie) el tebeo y al pasar por ahí decirles que me habia encantado, ellos me soltaron, pues este de aquí al lado es su dibujante...asintió dandome las gracias por el cumplido.

Mierda de no saber idiomas para poder entablar una pequeña conversación con el... y tonto yo de no aprovechar la ocasion de estar al lado de uno de los mejores DIBUJANTES del cómic actual.

Ayyy batallitas de cuando eramos jovenes...

Saludos

Jolan dijo...

Hola MessieurDugarry:
Yo conocí Mi mamá... por recomendación, pero cuando lo vi en la librería también recuerdo haberme sentido gratamente sorprendido por el dibujo. Vamos, como con todo lo de Émile Bravo, porque coincido plenamente contigo en que es un grandísimo dibujante.

Lo que me resulta curioso de tu encuentro con el autor es que no llegaras a hablar con él, ya que Bravo se maneja bastante bien con nuestra lengua (su familia es de origen español). Yo le conocí personalmente hace un par de años en un Expocómic donde, además de dedicarme el álbum de Spirou, estuvimos charlando un ratillo.

Saludos.

MessieurDugarry dijo...

No me digas que habla español !!!!!!!!!!!

Eso no se dice !!! ahora aun me sabe peor no haber hablado con él !!

Fawn dijo...

Gran reseña, Jolan!!! Tomo buena nota de esta recomendación tan estupenda :D

Feliz fin de semana!!!

Besos de colores :)oet

Dimitri dijo...

Hola Jolan,

Veo que mencionas el integral de Strogonov al final de tu post y quisiera saber si podrías decirme algo más sobre él.
Muchas gracias, salud!

Jolan dijo...

Hola Dimitri.
Pues aún no lo he leído, pero ya el hecho de estar ilustrado por Bravo es una garantía de que el integral de Aleksis Strogonov merece la pena, así que no dudé en pillarlo.

Te remito a la agenda de novedades de febrero, donde puedes leer la sinopsis de la obra: http://adalides.blogspot.com.es/2014/02/el-bazar-de-novedades-febrero-2014.html

Es una mezcla de historia, drama y humor muy recomendable.

¡Saludos!

Dimitri dijo...

Gracias camarada, saludos!

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