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miércoles, 3 de septiembre de 2008

La Brújula Dorada


Reconozcámoslo: hay un buen puñado de películas de género fantástico que, desde los trailers preliminares, se adivinan carne de alquiler en dvd -y gracias-. En general, la conjunción niños-fantasía, aunque habitual, no suele dejar de ser bastante desafortunada. Sin embargo, La brújula dorada no me daba del todo esa mala espina. Ahora, en cambio, agradezco no haber gastado en su día el dinero de una entrada de cine.

Ocupó las carteleras de las navidades del pasado año y se anunciaba a bombo y platillo como una de las nuevas grandes sagas fantásticas cinematográficas de los próximos años. La verdad es que ya el elenco de actores prometía: tras Dakota Blue Richards como protagonista, estaban Nicole Kidman desempeñando uno de los papeles preeminentes del filme, y también contaba con la presencia del nuevo Bond: Daniel Craig. Incluso hay una muy fugaz aparición de Christopher Lee (que parece que no hay película fantástica o de ciencia-ficción en la que no esté metido este hombre; aunque en todo caso su presencia siempre es de agradecer).

Antes de nada, es importante mencionar que La brújula dorada está basada en el primer volumen de la trilogía La materia oscura, del británico Philip Pullman (sí, otra película inspirada en una obra literaria). En realidad esta primera novela se titula Luces del Norte y, aunque no he tenido la oportunidad de leerla, conociendo de qué trata su argumento y tras ver la película se me ocurren por lo pronto muchas otras más interesantes a la hora de realizar su traspaso a la gran pantalla. Por otra parte, no estoy ni mucho menos en contra de que aparezcan filmes adaptados desde el papel escrito, pero no es menos cierto que se echa en falta el estreno de más películas con un guión plenamente original, dentro de lo posible.


Dejando estas cuestiones a un lado, los libros de 'La materia oscura' tienen fama de tratarse de una trilogía cuanto menos complicada para el público juvenil (si bien el primer volumen parece justamente el menos comprometido con esta apreciación), y su trama va adquiriendo mayor complejidad conforme se avanza en la lectura. Por lo visto desarrolla una crítica de la sociedad -principalmente americana,- carente de valores, dominada por la ausencia de ideales y en buena parte subyugada por una minoría poderosa, llamémosle teocracia, oligarquía política o como se quiera. En verdad, Pullman es un ateo declarado que no duda en utilizar su obra para lanzar dardos envenenados contra la Iglesia, de la que se ha convertido en firme opositor. De esta forma, tanto sus libros, como especialmente el filme (dada la mayor proyección y difusión de este último), han sido objeto de severos intentos de censura por la -como no- siempre susceptible Iglesia, de manera que el estreno se vio envuelto en cierta polémica. Así, las teorías existenciales que se tratan de exponer en 'La materia oscura' y que ponen en duda el credo y la necesidad de dependencia social de las masas a las instituciones eclesiásticas, han pasado finalmente por el tamiz de la censura, que ha conseguido barrer o al menos mitigar esa relación en la cinta (y dicen las malas lenguas que el condicionamiento de la Kidman a actuar en esta producción si no se hacían los oportunos recortes también ha influído en este mismo hecho). En fin, que estaba claro que los grupos católicos no iban a tardar en saltar, que ya sabemos un poco a estas alturas sus reacciones, lo que no es sorprendente. Tampoco hay nada malo en que expresen su opinión al respecto, si se consideran atacados. Ahora bien, cosa distinta es que finalmente se les haya prestado oídos hasta cierto punto y la película haya sufrido modificaciones para contentar a este sector, sobre todo cuando meter la tijera en estos casos puede suponer la desnaturalización de lo que se está tratando de narrar.

Pero como no quiero adentrarme en estos derroteros, más o menos complejos, voy a ver si soy capaz de contaros un poco de qué trata la película. Tarea difícil donde las haya, porque una de las notas que la define es la confusión absoluta de principio a fin. Naturalmente la voz en off del comienzo no es capaz de disipar, en las cuatro frases con que despacha la introducción, las dudas que inundan al espectador desde los primerísimos minutos de metraje. En fin, vamos allá: Estamos en la Inglaterra de una dimensión paralela a la nuestra y en un tiempo indefinido pero que sería próximo a nuestra actualidad. Una de las notas que caracteriza este universo paralelo es la personificación externa de las almas de las personas en un animal que los acompaña constantemente durante sus vidas, los dimons, de modo que existe una particular simbiosis constante entre los humanos y estos seres que albergan su alma. Lyra Belacqua es una despierta y perspicaz niña huérfana de 12 años bajo la custodia de su tío y tutor legal, Lord Asriel, un importante estudioso del Jordan College de Oxford, quien está a punto de dar con una serie de importantes descubrimientos capaces de revelar la relación entre los mundos y sus pobladores a través de una sustancia a la que califican como 'el polvo'. Para poder llevar a cabo sus investigaciones, necesita el beneplácito de una especie de institución regente protectora del orden, el Magisterio, cuya jerarquía naturalmente no ve con buenos ojos lo que las pesquisas de Asriel puedan suponer, pues lo asocian al posible desencadenamiento de una rebelión social ante su autoridad. Al final, no obstante, el estudioso consigue su propósito y parte hacia el polo norte para llevar a cabo sus pruebas, no sin que antes llegue a manos de Lyra un importante legado: el aletómetro, un artefacto de aspecto similar a una brújula capaz de desvelar la respuesta a toda clase de cuestiones, si se saben formular adecuadamente las preguntas e interpretar su resultado. A partir de este momento, la elegante Sra. Coulter, patrocinadora del Jordan College -en realidad secretamente relacionada con el Magisterio- asume la tutela de la pequeña Lyra. Sin embargo, los acontecimientos se precipitan cuando Lyra, tras averiguar su verdadera identidad, escapa de las garras de su aparente protectora en ayuda de su tío y del colectivo nómada de los gipsios, entre los cuales han desaparecido misteriosamente varios niños, algunos de ellos amigos de Lyra, raptados por la organización de los Zampones. El viaje la llevará por tanto hacia el lejano norte, donde conocerá al capitán de un navío aéreo, Lee Scoresby, a un poderoso oso acorazado, Iorek Byrnison, y a la líder de un grupo de brujas, Seraphina Pekkala, que la ayudarán en su tarea.


Un batiburrillo ininteligible, como podréis comprobar. No sé si ello se debe a una penosa adaptación precipitada de un volumen más o menos denso, o simplemente a la falta de pericia del director en el momento de rodar la secuencia argumental y otorgarle cierta coherencia. En medio de todas estas escenas atropelladas, entre las que difícilmente el espectador puede establecer una conexión, uno no tiene la menor idea de qué son en realidad el polvo ni qué pretende descubrir Lord Asriel, así como tampoco hasta qué punto nada de esto puede suponer una amenaza para el Magisterio. Es tan frustrante que se puede afirmar que nada está bien explicado en las casi dos horas de rodaje: la organización de los Zampones, la auténtica relación de los dimons con sus dueños (aunque a esto al menos hay que concederle una nota de originalidad) y por supuesto, cómo narices funciona la manida brújula o el peligro que implica, ni por qué la niña consigue desentrañar su funcionamiento -que se supone un gran enigma- a las primeras de cambio por arte de birlibirloque, lo que a Weitz le ha venido de perlas como recurso fácil para saltarse bruscamente cada punto de atasco que pudiera padecer la película. Entiendo que tantas tremendas lagunas argumentales sólo pueden cubrirse si antes se ha leído el libro de Pullman, lo que no es excusa para dejar así de confuso al pobre espectador que no lo haya hecho.

Además de este guión atestado de incongruencias, demasiadas para pasarlas por alto, la película adolece de un ritmo muy irregular que, a pesar de lo destacable del aspecto visual (sobre todo en las secuencias en que hace su aparición el oso acorazado) supone que hasta el factor entretenimiento vaya descendiendo hasta llegar a un repentino final, que te deja con cara de idiota. Buena parte de culpa de este hecho la puede tener la circunstancia de no saber muy bien cuál es el público objetivo de esta producción cinematográfica, ya que si para un adulto peca de inconsistencia a todas luces debido a lo atrozmente mal explicada que está, para los niños se queda en un largometraje fácilmente olvidable, del que poco van a entender, y a quienes ni siquiera los limitados efectos especiales y las pocas escenas de acción -otra vez el osito, como mucho- van a lograr despertar un poco su interés.


Esa ausencia de épica (evidente en la caótica y desorganizada secuencia de la batalla final), que hace que la progresión de la película se haga muy pesada, va aparejada además a unas interpretaciones francamente mediocres. La falta de profundización en el carácter de los personajes se demuestra en casi todas ellas. De entrada, Dakota Blue Richards parece la candidata perfecta para interpretar a Lyra Belacqua, en compañía de su siempre cercano y metamorfoseante dimon, Pantalaimon. Pero cuando empieza a tirar de aletómetro y pasarse de listilla (y es que esta niña es más redicha que las campanitas de un convento), se vuelve tan repelente que es fácil cogerle ojeriza. Algo parecido ocurre con Nicole Kidman: el personaje de la fría y astuta Señora Coulter parece quedarle como anillo al dedo. Pero esa idoneidad para el papel se desploma a medida que avanzan los minutos de metraje y su desganado personaje se vuelve poco creíble. Quizá el que sale mejor parado es Daniel Craig, cuya actuación se ve bastante limitada, con apariciones muy diluídas y a la larga de poca trascendencia, así como le ocurre como ya he comentado a Christopher Lee, de quien ya ni recuerdo exactamente a quién interpreta, por lo anecdótica que resulta su intervención. Al final son Sam Elliot, en su papel de Lee Scoresby, y el oso acorazado los que salvan un poco la parte más puramente aventurera y fantasiosa de la película.



No quiero ahondar mucho más en el aspecto de la suavización y simplificación de la cinta por obra de la Liga Católica estadounidense, pero es posible que con sus acciones, además de procurarle una maravillosa promoción gratis, hayan podido hacer mella en la calidad de la producción, de la que en todo caso no cabe duda que es responsable su director, Chris Weitz, por el pésimo montaje y los estudios de New Line Cinema, que se han gastado millones de dolares en semejante bodrio (opinión personal, como siempre recalco) de cuyas continuaciones no pienso ser testigo. No conozco su opinión al respecto, pero también me extrañaría que Philip Pullman esté contento con el resultado, pues dudo mucho que el filme haya sido capaz de captar la verdadera intencionalidad del libro, amén de numerosos términos originales que han sido sustituídos por otros, lo que imagino resultará bastante molesto para los fieles a sus libros, y de la mutilación inevitable que una novela de fantasía sufre en su paso a los cines,y que en este caso ha debido ser bastante importante.

No puedo cerrar la crítica de esta película sin resaltar un momento en que el cinismo sacacuartos de la productora queda desenmascarado: la secuencia final en la que Lyra se dirige a la pantalla y empieza a enumerar con desvergüenza las maravillosas aventuras que aún vamos a disfrutar, los muchos personajes que todavía nos queda por conocer, lo emocionante que va a ser lo que suceda en adelante, esto es, en las nuevas entregas de la saga, etc. Una bochornosa cuña de marketing, colada con muy poca inteligencia, que igual pretenden que sirva de justificación para el abrupto final de la proyección, y que en verdad no es más que una tomadura de pelo hacia el espectador. Pues yo una cosa tengo clara: que no voy a necesitar realizarle pregunta alguna a una brújula para saber si voy a ir a ver las siguientes.


Trailer de la película:



Web oficial en español.

La Brújula Dorada (The Golden Compass) se estrenó en cines el 5/12/07.
Dirección y Guión: Chris Weitz - Productora: New Line Cinema
Reparto: Dakota Blue Richards (Lyra Belacqua), Nicole Kidman (Marisa Coulter), Daniel Craig (Lord Asriel), Sam Elliot (Lee Scoresby), Eva Green (Seraphina Pekkala), Christopher Lee (prelado del Magisterio).

5 comentarios:

Jordi dijo...

A mí tampoco me convenció. Es como Narnia y otras adaptaciones de libros que han surgido a rebufo del éxito del Señor de los Anillos, quiere prometer algo asombroso que luego se queda en nada.

Pedro dijo...

Pues yo sí que paqué la entrada...

Aún hoy me arrepiento.

Jolan dijo...

A Narnia le pasa tres cuartas de lo mismo, pero al menos su argumento es entendible. El problema de este pestiño (lo que a mi me ocurrió al verla) es que, después de media hora de película, te sigues preguntando qué narices pasa...

Brion dijo...

Yo tampoco pagué la entrada y me alegro. No la he visto aun, pero ya mucha gente me ha hablado mal (muy mal) de ella. Y el caso es que, cuando alguien me habla mal de una peli siempre tiendo a verla inmediatamente porque, para negarlo, llevar la contraria mola.

Pero es que con esta hay tal unanimidad que me asusta, porque si la veo y me acaba gustando, ¿que haré? ¿me seguirán dejando entrar a los bares? ¿dejaran de hablarme las mujeres? Bufff... que miedo.

Creo que haré caso a la Iglesia Católica y no la veré. Tambien me daré una ducha fria para dejar de pensar en bares y mujeres. ¿Donde tenia el cilicio...?

Muy buena entrada Jolan, sigue así

Jolan dijo...

Pues no te pierdes nada con no verla, Brion. Si tienes mucha curiosidad alquílala en DVD, pero vamos, ya te anticipo que no merece la pena ni eso...
Saludos!

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