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martes, 10 de junio de 2008

Mouse Guard: Otoño 1.152

Ya de vuelta por aquí, quiero dejar mi opinión sobre uno de los últimos comics que he leído, calificado como imprescindible por parte de la crítica y que ha sido una de las novedades de Norma más cacareadas durante el último Salón del Comic de Barcelona y de las pasadas semanas.


Mouse Guard, la Guardia Ratón, es la galardonada obra con la que David Petersen, joven autor residente en Michigan, se ha dado a conocer por todo lo grande. Ha sido reconocido con varios premios a 'mejor novela gráfica indi' y actualmente cuenta con un par de nominaciones a los Eisner. Norma recoge en una -en principio- (y luego explicaré por qué digo esto) cuidadísima y detallista edición la primera miniserie original de seis números que recopilan el arco que da inicio a la serie: ese Otoño de 1.152.

La aventura se desarrolla en un territorio que constituye el mundo conocido por los ratones, con sus enclaves, asentamientos y puestos fronterizos, más allá de los cuales se extienden tierras desconocidas. En esa pequeña región, en realidad considerablemente grande bajo la perspectiva ratonil, la guardia ratón se encarga de velar por la seguridad de la población, mantener alejadas a las bestias y demás depredadores que asaltan el camino de los comerciantes o que amenazan a las comunidades aisladas, proteger a los necesitados y salvaguardar la integridad de la comarca. Sin embargo, y a pesar de que en el periodo presente se mantiene una aparente calma una vez se han superado los conflictos del pasado, no todos parecen conformes con esa especie de poder sobreprotector que ejercen los guardianes y existe un cierto descontento capaz de sublevar a los más inconformistas para ponerlos en contra de quienes se supone que buscan su prosperidad bajo el hábil mandato de la reina Gwendolyn.

De esta forma, en una jornada de exploración convencional, los valientes ratones de la guardia Kenzie, Saxon y Lieam, siempre ataviados con sus espadas y sus capas de lana y dispuestos a dar servicio a los suyos, descubren de manera fortuita una conspiración contra los propios miembros de la Guardia Ratón. Un mapa que está donde no debería les llevará a indagar sobre la identidad de un misterioso personaje que, usurpando la figura de un héroe de leyenda, el Hacha Negra, levantará el movimiento de insurgencia más osado al que el singular trío y sus correligionarios se hayan enfrentado nunca, y que amenaza con desbaratar el estilo de vida de toda esta comunidad de roedores.

Sin lugar a dudas, lo primero que llama la atención del lector sobre una obra como esta es el precioso dibujo y el espléndido empaque gráfico que despliegan sus páginas. Sin tener menor idea de trabajos anteriores del autor, es innegable que los dibujos de Petersen consiguen captar una belleza por momentos sobrecogedora y siempre digna de admiración. Es una labor que desde el principio se revela elegante, bien definida y en la que se nota que ha puesto mimo y tiempo. El tratamiento del color también es estupendo, especialmente en determinados pasajes en los que podemos palpar el realismo que imprime a los elementos naturales que plagan los bosques, costas y vergeles que constituyen el mundo de los ratones: viento, lluvia y llamas, constantemente rodeados de esa atmósfera otoñal de hojas caídas que acompañan la mayoría de las escenas. La estética óleo que caracteriza la parte gráfica de Mouse Guard le viene como anillo al dedo a historia y personajes, e inevitablemente recuerda a libros de ilustraciones, rememorando de algún modo el cuento infantil. Para muchos el grado de excelencia en este sentido seguramente sea suficiente para mantenerles pillados al comic, pero cuando atendemos al guión y vemos lo mucho que flojea, la sensación de gusto se desvanece.

En efecto, se presenta una historia que ciertamente no tiene muchos aspectos originales, pero si encima le añadimos la parquedad y simpleza que aporta la guionización del mismo Petersen, para desgracia del lector, el mito se desploma al instante. El argumento está pillado por los pelos, poco desarrollado, y la historia va muy de corrido, sin detenerse en explicaciones necesarias ni sentar unos cuantos antecedentes que aclararían bastante las cosas antes de empezar la narración. Por mencionar el que quizá sea más notorio, no quedan claros los motivos de esa especie de animadversión general que parece existir contra los guardianes ni cómo se ha llegado a ese punto. Y durante la sucesión de los capítulos es más de lo mismo: falta de consistencia, superficialidad y un montón de lagunas, que se espera se irán resolviendo en las otras dos entregas de que consta la serie, y mira que este primer tomo son más de doscientas páginas en las que bien se podrían desarrollar las tramas. Y es que Mouse Guard peca de uno de los mayores errores que puede cometer un comic, en el que guión y dibujo siempre han de ir de la mano, y si uno de los dos elementos falla, el engranaje se resiente a todas luces. Además, adolece de un pretendido sentido épico que, sinceramente, yo no he llegado a ver de forma plena, al menos más allá de hasta donde me llevan los dibujos. Puede que una de las razones de esa carencia de épica se base en la personificación de los protagonistas en la figura de los tres ratoncillos; fórmula que no tendría por qué chirriar (como he podido comprobar en otras lecturas recientes, si le echáis un vistazo a entradas anteriores). En este caso, en cambio, el haber volcado el protagonismo en animales inclina la historia hacia una aventura de corte más infantil. El caso es que a mi parecer no se ha sabido dotar al trio roedor del suficiente carisma para otorgarles la profundidad que la historia requeriría.

Un peligroso problema lastra todavía más la capacidad de disfrutar del comic: la atroz abundancia de faltas ortográficas y errores tipográficos de la primera edición de Norma. No sé si sería por las prisas en sacarlo para el Salón o por pura desidia a la hora de revisarlo, pero es un despropósito que una obra que se anuncia como uno de los platos fuertes de la editorial para la temporada y que a priori goza de una edición que se presume impecable caiga en semejantes errores. La doble edición en castellano y catalán (que sufre igualmente de multitud de erratas, según tengo entendido), la preciosa sobrecubierta, la buena calidad del papel y la cuidada encuadernación palidecen cuando uno se encuentra con estas cosas (y la verdad, se te queda un poco cara de tonto después de haber pagado 20€ por el ejemplar). Para Norma las sílabas parecen no existir, y cada dos por tres nos encontramos palabras cortadas por donde les ha venido en gana, amén de faltas de ortografía de crío de primaria, letra excesivamente pequeña con caracteres de puntuación casi indistinguibles, etc. Si ya es difícil centrarse en el argumento por su falta de profundidad, al tener que interrumpir la lectura cada vez que te topas con un typo, se hace aún más costoso... Confío en que, aunque servidor posiblemente no sea testigo directo de ello, este inconveniente se solucione en los siguientes tomos, así como en una segunda edición del primero. Por cierto, que tampoco hubiera estado de más que una obra de estas características disfrutara de una rotulación manual, y no mecánica.

El éxito de Mouse Guard ha propiciado la aparición de productos de merchandising
relacionados con la serie, como estas figuritas de PVC

El dibujo es una preciosidad, sí. Pero a mi parecer, a pesar de que las láminas de David Petersen son un deleite para la vista, el comic no está a la altura de las circunstancias (ni de las nominaciones a los prestigiosos premios que acaba de recibir) por culpa de un guión que se encuentra a años luz de lo esperado. Lamento tener que expresar mi decepción con este lanzamiento que tanto prometía. Naturalmente es un excelente 'cuaderno de dibujos', si uno se lo quiere tomar así. Del mismo modo, puede que se trate de un comic realmente apto para un público más joven. Pero, tras su lectura, puedo afirmar que las continuaciones se caen de mi lista de futuras compras. A la hora de recomendarlo, sólo expresaría que cada cual determine si le compensa lo suficiente el apartado gráfico para hacer la vista gorda a la pobre historia de los ratones guardianes. En mi caso, desde luego, no lo hace, tal vez porque a la falta de intriga que le he encontrado al relato se une la frustración por la edición plagada de fallos. Pero definitivamente, le sugeriría a Petersen que busque un buen guionista para envolver sus magníficos dibujos.

Con todo, además del fabuloso trabajo gráfico, cuenta con aspectos bastante buenos. Por ejemplo, me ha gustado la concepción de ese mundo limitado en el que los ratones viven y más allá del cual no se sabe muy bien qué pueden hallar, salvo alimañas al acecho. En este sentido, es fácil sentirse inmerso en las localizaciones que Petersen ilustra con tanta destreza, como la ciudad de Barkstone, la fortaleza de Lockhaven o el puesto de vigilancia de Calogero, donde tiene lugar una de las escenas que para mi gusto brilla sobre otras, en la que el entregado ratón que controla la atalaya contiene el ataque de un grupo de cangrejos, exponiendo su vida, para que Sadie pueda huir y avisar al resto de los guardianes de la conspiración.


También es de agradecer la galería de pin-ups, apéndices, mapas, ilustraciones de portadas de los números USA y otro material adicional que contiene el tomo de Norma, junto a las portadillas que abren cada capítulo y los bonitos proverbios que incluyen. Lástima que este agradable formato se vea deslucido por la cantidad de faltas y una probable traducción bastante dejada, como se puede apreciar en determinados párrafos.

Próximo tomo: Invierno, 1.152. A Mouse Guard le ha funcionado muy bien el boca a boca previo a su publicación para influir en su compra y llegar a las manos de muchos lectores, entre los que me cuento. Comprobaremos si después de la sensación que ha dejado en buena parte de ellos, obtiene la misma estela de éxitos de que goza fuera. Llegará el invierno; sin embargo creo que algunos no vamos a verlo...

Web oficial de David Petersen y Mouse Guard.

4 comentarios:

Angux dijo...

Estupendo que estés de regreso Jolan.
Te enlazo en mi nuevo blog.
Un saludo.

Pedro dijo...

¡¡Ya era hora de leerte de nuevo!!

Una vez más, completamente deacuerdo contigo. Me compré este cómic dejándome llevar por las estupedas críticas que se le han hecho, y lo que he encontrado es: una edición preciosa, un gran dibujo y un color muy original pero al mismo tiempo una narración muy mala, falta de expresividad en los personajes y una ambientación que deja bastante que desear, lo que no te permite nunca identificarte ni identificar (si no es por el color de sus capas) a los personajes ni reconocer su mundo.

No son necesarias 200 páginas para contar esta historia.

Además el autor tiene serios problemas a la hora de encuadrar.

Yo tampoco compraré los siguientes.

Jolan dijo...

No he oído de nadie hasta ahora que, como poco, no tenga alguna queja del guión. Está claro que ha levantado unas expectativas que luego no cumple...

Saludos, Pedro!

Contando Dragones dijo...

Vaya, pues mira que el otro día lo vi en una tienda y estuve a puntito de comprármelo, porque el dibujo tenía muy buena pinta. Menos mal que supe contenerme y buscar opiniones antes de gastarme el dinero. Así que nada, como me fío de tu criterio, y parece que la opinión de los comentarios es unánime, un dinero que me ahorro y dirigiré hacia otras compras.

Gracias por la reseña ^^

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