Se cumplen 30 años de que comenzara el recorrido de la serie guionizada por Jean Van Hamme (XIII, Largo Winch) con Grzegorz Rosinski al dibujo (La balada de las landas perdidas, La venganza del Conde Skarbek), para la revista belga Tintin. Es Thorgal: obra cumbre del comic, referente indispensable de la fantasía heroica europea, teñida magistralmente con pinceladas de otros géneros como la ciencia-ficción; así como toques de comic histórico, convenientemente enfocados al servicio del relato y del propio universo recreado por los envolventes guiones de Van Hamme y los preciosistas escenarios de Rosinski.Es esta hábil unión de géneros entre los que se mueve Thorgal la que constituye uno de sus principales atractivos. Pocas veces tendremos la oportunidad de leer una de las mejores historias de fantasía que se han podido plasmar en las páginas de un comic, con elementos de ci-fi que, a diferencia de lo que ocurre en otras series, no chirrían dentro de la aventura principal (elementos estos de los que me niego a dar pistas ahora, pues pienso que constituyen uno de los secretos mejor urdidos de la historia). Creo que ése es uno de los mayores valores que atesora esta magnífica colección: la capacidad de contentar, y sorprender, a lectores de muy diversos intereses. Una obra altamente recomendable incluso para un público no habituado a los comics y, por supuesto, imprescindible para quienes gozan de la fantasía en su sentido más épico.
Pero conozcamos un poco más al protagonista indiscutible de esta historia: Thorgal Aegirsson, skalde o trovador vikingo (casi no ejerciente, hasta donde puede apreciarse en sus páginas), héroe a la fuerza, personaje cuya idiosincrasia se aleja de los anhelos comúnmente atribuidos a sus semejantes del género. Y es que Thorgal, a menudo comparado con el idílico y virtuoso Prince Valiant de Harold Foster, con un Superman de poderes mermados o con un Ulises baqueteado en exceso, no busca aventuras, tesoros, hazañas ni riesgos: tan sólo llevar una vida tranquila en compañía de su familia -su esposa Aaricia y sus dos hijos, Jolan y Loba. Pero las circunstancias, más profundas e inextricables de lo que a priori nos puedan parecer, se van a empeñar en jugar contra su voluntad.
Así tendrá lugar un viaje casi eterno, plagado de aventuras apasionantes, en el que nuestro héroe tendrá que habituarse, sí o sí, a contratiempos, penalidades, aflicciones y fatigas que siempre se interponen a la que, en el fondo, es su aspiración última y la de cualquier hombre: vivir en paz. Si esto parece indicar una personalidad carente de la fuerza destinada a los más altos valores de los grandes del comic, no se puede estar más equivocado. Porque Thorgal el vikingo, paria entre los suyos por razones que se irán revelando evidentes tomo tras tomo, reúne las aptitudes que le vienen siendo propias a cualquier héroe: la destreza con las armas (especialmente el arco), una figura apuesta, el carisma arrollador, la capacidad de infundir el respeto de sus 'enemigos', etc. Diferencia al bardo de sus contemporáneos la perpetua disposición a evitar los problemas, como si de un hombre moderno en un tiempo pasado se tratara, el talante pacifista y el amor por los suyos por encima de cualquier promesa de gestas y proezas. Es el campeón atípico.Pero como no todo va a ser un periplo de desdichas, acompañando a Thorgal en su travesía -interminable para nuestra suerte- vamos a ser testigos de paisajes de ensueño, lugares misteriosos e inimaginados, escenas de impactante belleza (con los que resulta inevitable deleitarse) traídos de la mano del genial Rosinski, en las que se van a desarrollar multitud de relaciones entre los personajes, meticulosamente entretejidas por Van Hamme: amigos de una fidelidad intachable, contrarios de una actitud despiadada, y tantos otros que no dejarán de conmovernos a medida que se vaya descubriendo su verdadera nexo con el protagonista. En este constante devenir, Thorgal aprenderá, más si cabe, a reforzar el amor por su familia, que no siempre se encontrará a su lado en sus odiseas, y que incluso en varios de los álbumes llegará a suplantarle adquiriendo verdadero protagonismo en lo que podrían considerarse monográficos dentro de la serie.
Y es que los secundarios de la colección, a los que casi ni debería aplicárseles tal apelativo en virtud de la relevancia que desempeñan y de la elaborada personalidad y psicología que Van
Hamme les infunde, son dignos de mención aparte. Una Aaricia, esposa de Thorgal, que huye de los arquetipos de las compañeras sentimentales de todo héroe: recia y capaz, con el suficiente arrojo para sacar adelante una familia que se ve privada más a menudo de lo que debiera, o quisiera, de la figura paterna, pero sin perder por ello un ápice de femineidad. Y los hijos, Jolan y Loba, destacados referentes de la serie y herederos de unos poderes que, con un salto generacional difícil de explicar, parecen haber evitado al héroe vikingo. También amigos y enemigos, entre los que resulta inevitable resaltar la enigmática Kriss de Valnor, compañera y antagonista por igual, como tantos otros aliados de aventuras, demasiados para enumerarlos ahora, que nunca pasan desapercibidos al lector. E incluso dioses y diosas, porque la mitología cobra en Thorgal una relevancia crucial. Esta cosmogonía, en parte escogida de la historia de las civilizaciones, en parte imaginaria, pero siempre adaptada con exquisito acierto a la serie, hilará verdaderos giros argumentales que nos permitirán apreciar nuevos matices de los personajes, a veces totalmente inesperados, aun en la propia figura de Thorgal, despojado durante varios números de su propia identidad...Sin querer desvelar mucho más, sólo puedo recomendaros que disfrutéis de todo lo que Thorgal tiene que ofrecer, que es muchísimo. Constituye una de las colecciones de mayor éxito en Francia y Bé
lgica (y curiosamente en Polonia, país de origen de Rosinski, creo que también cuenta con bastantes adeptos). En España, como con tantas otras cosas, sus entregas (casi a ritmo de una por año hasta la fecha) caminan con sigilo, pero con pie seguro. Al menos lo suficiente como para que Norma esté empezando a sacar segundas ediciones de algunos números, que lentamente van agotando su pequeña, pero fiel, legión de seguidores a los que Thorgal fascina y atrapa. Y eso después de haber estado dando tumbos por Zinco y Distrinovel, que sólo se atrevieron con algunos títulos (y pese al absurdo orden de numeración que le aplica Norma dentro de su sección Pandora; que bien habría merecido Thorgal la suya propia, digo yo). Quedaría pendiente una posible edición en integrales, sobre todo ahora, que acaba de finalizar una etapa, en la que el cambio de guionista (Yves Sente) y de héroe (Jolan toma el testigo de un Thorgal demasiado cansado, que ya iba necesitando un merecido respiro) confieren cierta incertidumbre al futuro de la serie.Pero no adelantemos acontecimientos de momento. Todo se verá. Afortunadamente el ciclo de Thorgal da lo suficiente de si como para cautivar a cualquiera que se detenga en sus páginas el tiempo necesario para apreciar la notable evolución del dibujo de Rosinski que, a través de las diferentes 'sagas' que componen la colección -ya las iremos viendo- alcanza una perfección y una excelencia a veces casi pictórica. Y ello a pesar de las críticas que recaen especialmente sobre los últimos numeros: la excesiva repetición de recursos argumentales de Van Hamme y una cierta desidia artística de Rosinski. ¿El desgaste inevitable de treinta años de andadura?
En todo caso, a expensas del arquero vikingo han surgido multitud de productos alternativos que suelen darse cuando un producto tiene éxito: videojuegos, artículos de toda índole y una posible versión cinematográfica y de animación.
Espero que sepáis perdonar tanta generalización en este artículo, que para los que no conozcan la serie puede no haber suscitado suficiente curiosidad, pero tiempo habrá -espero- para que podamos ir desgranando y analizando la colección álbum por álbum, si me queréis acompañar en mi particular relectura. Thorgal y el mundo que le rodea, por tanto, se convertirán en habituales de este lugar.
Para los que queráis saber más os recomiendo las interesantes reseñas de Rafael Marín y Fernando Belmonte, o la misma web oficial de Thorgal (en francés). Pero sobre todo, que no dudéis en sumergiros en la lectura de sus, hasta ahora, 29 números.