Imagen extraída de Paris sous-Seine (París bajo el Sena)(Las aventuras de Spirou y Fantasio nº 47, de Morvan y Munuera)
Uno, que no es muy dado a las jornadas de pasión religiosa, postres de cuaresma ni procesiones varias, ha decidido poner tierra por medio y ocupar estos pasados días de vacaciones que nos ha brindado la Semana Santa visitando por primera vez la inigualable París: una ciudad que, definitivamente, hay que conocer, digna de ser considerada una capital mundial de primera categoría. Al hecho de que con cada paso que das por allí te encuentres señales de cómo debe estar organizada una urbe moderna con un valioso pasado, de muestras constantes de monumentalidad, de belleza arquitectónica y respeto artístico y de un aire de civismo que ya desearían muchas ciudades europeas (incluido el Madrid natal del que suscribe) se une un pequeño aliciente para los que tienen desde siempre en el comic uno de sus principales intereses de ocio y los que, como yo, lo hemos recuperado en los últimos años y estamos disfrutando ahora una segunda etapa dorada. Porque es bien sabido por los aficionados al noveno arte el tratamiento que este goza entre nuestros vecinos del norte; no en vano, es Francia (junto con Bélgica) el país europeo donde la industria del comic, o de la bande dessinée si se prefiere, tiene un mayor desarrollo, con miles de novedades anuales, cifras de ventas apabullantes y un enorme sector de fieles lectores muy superior al de cualquier otro lugar del viejo continente.
Punto de mira en este aspecto y envidia, por tanto, para nuestro país, que sólo puede aspirar de lejos a conseguir un mercado semejante al francés (y no será por falta de calidad en la producción nacional), a pesar de que -seguramente pecando un poco de optimista- algo ha mejorado la cosa.
Naturalmente mi viaje no ha estado enfocado en hacer un ruta comiquera ni mucho menos (probablemente Bélgica sea mejor destino para eso, sobre todo este año, o bien la ciudad de Angulema), pero después de disfrutar de las turistadas típicas e imprescindibles (subida a la Torre Eiffel, visita del Louvre y el Orsay, Notre Dame, paseos por los Campos Elíseos y en torno al Sena, etc.) ¿por qué no aprovechar para hacer unas compritas -dada la disponibilidad tebeística del lugar- y ver cómo funciona el panorama por allí, haciendo uso de mis, todavía básicos, conocimientos del idioma?

Como podéis imaginaros, la oferta es enorme. El único problema es que París es grande, muy grande, y todo se encuentra más disperso que en ciudades más cómodas en ese punto, como puede ser Bruselas, donde las calles y tiendas destinadas al negocio del comic se hallaban sin duda mejor concentradas en ciertas áreas, proporcionando mayores facilidades a los visitantes de paso. Pero no hay que arredrarse: es cuestión de tener un buen mapa de la zona metropolitana principal, un pase semanal válido para suburbano/RER y tiempo para escarbar entre estanterias repletas. Para mi el principal inconveniente de no destinar mayores esfuerzos a la búsqueda de bedés ha sido precisamente el del tiempo. En primer lugar porque la prioridad de las vacaciones no era esa (y no es plan de tener a tu pareja esperándote una hora mientras tú te afanas en dar con tal o cual comic) y por otra parte porque, unido al desconocimiento inicial de los mejores sitios a los que recurrir, se unen otros factores: los precios de los álbumes no distan tanto de lo que sufrimos por aquí (salvo en los apartados de oportunidades) y aunque voy mejorando y entendiendo cada vez mejor el francés, me echa un poco para atrás gastar demasiado en obras en esta lengua, teniendo todavía muchas adquisiciones pendientes en español. No obstante, ya digo que he podido disponer de algunos recursos y ratos libres para emprender mi particular expedición.
Para empezar, el consejo previo que puedo dar a todo comprador de tebeos en París -aplicable, supongo, a cualquier otra ciudad gala de tradición comiquera- es una indicación que, a su vez, me hizo una amiga y que creo es bastante acertada: antes de comprar un álbum nuevecito a precio de mercado en cualquier tienda especializada o cadena de librerías, acudid a las llamadas Vente-Achat: negocios de compra-venta, que los hay a montones, tanto de libros, como de discos y películas (digamos que son algo parecido a nuestras 'librerías de viejo', pero un poco más sofisticadas). Y es que, sorprendentemente, el pueblo francobelga suele realizar una práctica a la que nosotros no estamos en absoluto acostumbrados: compran un álbum nuevo, lo leen e inmediatamente después lo venden a una de estas tiendas (a menos, supongo, que se trate de un título que les guste mucho o que por los motivos que sea quieran conservar). Imagino que es un hábito adquirido que se debe a la abrumadora aparición de novedades que allí tienen y la falta de espacio que conllevaría quedarse con todo lo que compran. El caso es que esto nos permite -oh, atónitos de nosotros, turistas- hacernos con volúmenes prácticamente nuevos rebajados hasta un 50% de su precio original. ¿Mola, no? Sólo te llevas las manos a la cabeza cuando tienes ante ti seis armarios de varios anaqueles cada uno, llenos a reventar de ofertas de este tipo, y el dilema de que, si buscas algo concreto, o le echas tres horas al asunto para ver si hay suerte o directamente renuncias y lo pides en una librería más específica.

Otra posible fuente de gangas -o de ejemplares insólitos, raros y antiguos- es patearse las bouquineries que jalonan ambas riveras del Sena y que, salvo inclemencias del tiempo, suelen estar abiertas mañana y tarde, siendo frecuentadas por turistas y autóctonos por igual. Estos son pequeños puestecitos armados contra los muros que bordean el río y que exhiben productos que se prestan a este tipo de venta: souvenirs, libros, revistas, óleos y pinturas, quincallería, láminas antiguas, pequeños objetos de decoración y, por supuesto, bedés. Los que dedican mayor atención a tebeos y similares son más comunes en torno al Barrio Latino, por la cercanía de la universidad quizás, y al de Sant Germain-des-Prés, frente a la Ile de la Cité.
Puede ocurriros, como me pasaba a mi, que no andéis lo que se dice muy sobrados de tiempo y necesitéis un sitio donde todo esté más o menos localizable con facilidad. En este caso lo mejor es dirigirse a alguna de las librerías especializadas en BD que salpican las zonas más turísticas de París, por lo que las tendréis más a mano. Una de las más populares es la cadena de tiendas 'Album': las encontraréis alrededor del Boulevard Saint Germain, al que es muy sencillo llegar. Desde la catedral de Notre Dame sólo hay que atravesar el puente que queda más cerca, hacia el Barrio Latino, en sentido a La Sorbona y el Museo de Cluny. Una de ellas está dedicada exclusivamente a bandes dessinées y comic europeo actual (ver foto debajo), además del merchandising correspondiente: figuritas, postales, pegatinas, posters, etc. Frente a esta, haciendo esquina con la Rue de St. Jacques, se halla otra enfocada a comic americano, indie y manga, también con su propia sección de accesorios diversos, juguetes y cartas coleccionables, entre otras cosas. Me consta que hay una tercera que no debe de andar lejos, pero con estas ya tenía bastante.

En la zona también están ubicadas igualmente algunas librerías interesantes, más generalistas, pero que cuentan con fondos de BD mucho más abundantes y ordenados que las de cualquier tienda de libros convencional de aquí, como por ejemplo Gibert Jeune (modesta, pero en la que no faltan las novedades del momento) o Gibert Joseph Livres, con un espacio bien amplio de comic y manga (¡ojo a su apartado de BD de ocasión!)
Una apuesta siempre ganadora es echar un vistazo en cualquiera de las superficies Fnac que se levantan en varios de los arrondisements de la capital. Yo pasé por dos de ellas; la del eje empresarial de La Défense y la de un centro comercial a espaldas del Museo Pompidou. Y creedme, aquí es donde se ve la verdadera dimensión del negocio que rodea al comic en Francia: prácticamente media planta dedicada exclusivamente a BD, ordenada por autor y otros criterios, llena de público de cualquier edad y género (¡y alejada de la sección infantil, pardiez!) Será difícil que no acertéis a descubrir aquí lo que estáis buscando y, sin duda, os tropezaréis con muchos de esos "deseos publicables, increiblemente olvidados" (que dirían los amigos de Trazos y La BD) por los que tantas veces hemos rogado su edición en castellano. Un poco desolador, eso sí, observar no pocos ejemplos de trabajos realizados por autores españoles cuya publicación aquí es lamentablemente incierta.
Mis compras:
Intégral Johan et Pirlouit #1: Page du Roi,
Le dernier chapitre: Le bois aux Licornes,
Bienvenue chez les ch'tis. La BD adaptée du film,
Je suis cathare #1: Le parfait introuvable.
Con todo, al final he ojeado más que otra cosa, resistiendo ante tanta colección tentadora, y he sido bastante selectivo con mis compras, decidiendo reservar mayor presupuesto para otros aspectos del viaje (que París es un rato caro) o futuras adquisiciones a mi regreso. Ha sido una mezcla de entusiasmo, por los hallazgos y lo divertido de la experiencia, y pesadumbre al constatar lo atrasados que vamos respecto a Francia. Para los que me habéis preguntado durante estos días, finalmente pude conseguir el primer tomo del integral de Johan y Pirluit que está publicando Dupuis (hablaré más de esto en el monográfico correspondiente del blog) y lo que fue toda una alegría: la novelita gráfica, homenaje de Convard y Juillard, a los personajes. Se me escapó la formidable biografía de Peyo, escrita por Hugues Dayez, por la que estuve indagando en distintos sitios. Nada que no haya podido solucionar a mi vuelta, encargándola directamente vía web a www.chapitre.com (dado que no sé cuándo podré regresar a regiones francófonas). Por lo demás, desestimé bastantes cosas ante la posibilidad de que puedan salir aquí, así que me estuve centrando en mirar obras de improbable publicación en España.
Por último, no puedo olvidarme de destacar un hecho alucinante y que me parece casi impensable en nuestro país. Al visitar el Museo del Louvre, descubrí por pura casualidad que una de sus infinitas galerías albergaba una exposición temporal dedicada al comic, "Le Louvre invite la bande dessinée", que ha estado abierta al público hasta el pasado 13 de Abril (de modo que, afortunadamente, la pillé poco antes de su clausura). Se trata de una colaboración conjunta de varios autores, entre los que destacan Yslaire y Nicolas de Crécy, con el Louvre y ediciones Futuropolis para crear una colección de BD en la que confrontar sus universos con los del museo. La muestra consistía en varias láminas, bocetos y originales, surgidos tras la aparición de los primeros álbumes que han nacido de esta asociación. Los volúmenes que forman parte de esta iniciativa hasta el momento son los siguientes:
Période glaciaire, de Nicolas de Crécy (Octubre, 2005)
Les Sous-sols du Révolu, de M. A. Mathieu (Octubre, 2006)
Aux heures impaires, de Eric Liberge (Septiembre, 2008)
Le Ciel au-dessus du Louvre, de Bernar Yslaire (Mayo, 2009)
Rohan au Louvre, de Hirohiko Araki (principios de 2010)
Que se destinen espacios a una exposición de comic en un museo de la fama y magnitud del Louvre no es sino una muestra más de la consideración que alcanza este arte una vez traspasamos los Pirineos. ¿Veremos un día en El Prado algo parecido?
Recomendar la visita a París es una obviedad, pero al menos espero haberos transmitido una ligerísima idea práctica, dentro de lo que una breve estancia vacacional me ha permitido enterarme, sobre lo que se cuece por suelo parisino en el plano de esta afición con vosotros compartida. À plus tard!
Punto de mira en este aspecto y envidia, por tanto, para nuestro país, que sólo puede aspirar de lejos a conseguir un mercado semejante al francés (y no será por falta de calidad en la producción nacional), a pesar de que -seguramente pecando un poco de optimista- algo ha mejorado la cosa.
Naturalmente mi viaje no ha estado enfocado en hacer un ruta comiquera ni mucho menos (probablemente Bélgica sea mejor destino para eso, sobre todo este año, o bien la ciudad de Angulema), pero después de disfrutar de las turistadas típicas e imprescindibles (subida a la Torre Eiffel, visita del Louvre y el Orsay, Notre Dame, paseos por los Campos Elíseos y en torno al Sena, etc.) ¿por qué no aprovechar para hacer unas compritas -dada la disponibilidad tebeística del lugar- y ver cómo funciona el panorama por allí, haciendo uso de mis, todavía básicos, conocimientos del idioma?
Como podéis imaginaros, la oferta es enorme. El único problema es que París es grande, muy grande, y todo se encuentra más disperso que en ciudades más cómodas en ese punto, como puede ser Bruselas, donde las calles y tiendas destinadas al negocio del comic se hallaban sin duda mejor concentradas en ciertas áreas, proporcionando mayores facilidades a los visitantes de paso. Pero no hay que arredrarse: es cuestión de tener un buen mapa de la zona metropolitana principal, un pase semanal válido para suburbano/RER y tiempo para escarbar entre estanterias repletas. Para mi el principal inconveniente de no destinar mayores esfuerzos a la búsqueda de bedés ha sido precisamente el del tiempo. En primer lugar porque la prioridad de las vacaciones no era esa (y no es plan de tener a tu pareja esperándote una hora mientras tú te afanas en dar con tal o cual comic) y por otra parte porque, unido al desconocimiento inicial de los mejores sitios a los que recurrir, se unen otros factores: los precios de los álbumes no distan tanto de lo que sufrimos por aquí (salvo en los apartados de oportunidades) y aunque voy mejorando y entendiendo cada vez mejor el francés, me echa un poco para atrás gastar demasiado en obras en esta lengua, teniendo todavía muchas adquisiciones pendientes en español. No obstante, ya digo que he podido disponer de algunos recursos y ratos libres para emprender mi particular expedición.
Para empezar, el consejo previo que puedo dar a todo comprador de tebeos en París -aplicable, supongo, a cualquier otra ciudad gala de tradición comiquera- es una indicación que, a su vez, me hizo una amiga y que creo es bastante acertada: antes de comprar un álbum nuevecito a precio de mercado en cualquier tienda especializada o cadena de librerías, acudid a las llamadas Vente-Achat: negocios de compra-venta, que los hay a montones, tanto de libros, como de discos y películas (digamos que son algo parecido a nuestras 'librerías de viejo', pero un poco más sofisticadas). Y es que, sorprendentemente, el pueblo francobelga suele realizar una práctica a la que nosotros no estamos en absoluto acostumbrados: compran un álbum nuevo, lo leen e inmediatamente después lo venden a una de estas tiendas (a menos, supongo, que se trate de un título que les guste mucho o que por los motivos que sea quieran conservar). Imagino que es un hábito adquirido que se debe a la abrumadora aparición de novedades que allí tienen y la falta de espacio que conllevaría quedarse con todo lo que compran. El caso es que esto nos permite -oh, atónitos de nosotros, turistas- hacernos con volúmenes prácticamente nuevos rebajados hasta un 50% de su precio original. ¿Mola, no? Sólo te llevas las manos a la cabeza cuando tienes ante ti seis armarios de varios anaqueles cada uno, llenos a reventar de ofertas de este tipo, y el dilema de que, si buscas algo concreto, o le echas tres horas al asunto para ver si hay suerte o directamente renuncias y lo pides en una librería más específica.
Otra posible fuente de gangas -o de ejemplares insólitos, raros y antiguos- es patearse las bouquineries que jalonan ambas riveras del Sena y que, salvo inclemencias del tiempo, suelen estar abiertas mañana y tarde, siendo frecuentadas por turistas y autóctonos por igual. Estos son pequeños puestecitos armados contra los muros que bordean el río y que exhiben productos que se prestan a este tipo de venta: souvenirs, libros, revistas, óleos y pinturas, quincallería, láminas antiguas, pequeños objetos de decoración y, por supuesto, bedés. Los que dedican mayor atención a tebeos y similares son más comunes en torno al Barrio Latino, por la cercanía de la universidad quizás, y al de Sant Germain-des-Prés, frente a la Ile de la Cité.
Puede ocurriros, como me pasaba a mi, que no andéis lo que se dice muy sobrados de tiempo y necesitéis un sitio donde todo esté más o menos localizable con facilidad. En este caso lo mejor es dirigirse a alguna de las librerías especializadas en BD que salpican las zonas más turísticas de París, por lo que las tendréis más a mano. Una de las más populares es la cadena de tiendas 'Album': las encontraréis alrededor del Boulevard Saint Germain, al que es muy sencillo llegar. Desde la catedral de Notre Dame sólo hay que atravesar el puente que queda más cerca, hacia el Barrio Latino, en sentido a La Sorbona y el Museo de Cluny. Una de ellas está dedicada exclusivamente a bandes dessinées y comic europeo actual (ver foto debajo), además del merchandising correspondiente: figuritas, postales, pegatinas, posters, etc. Frente a esta, haciendo esquina con la Rue de St. Jacques, se halla otra enfocada a comic americano, indie y manga, también con su propia sección de accesorios diversos, juguetes y cartas coleccionables, entre otras cosas. Me consta que hay una tercera que no debe de andar lejos, pero con estas ya tenía bastante.
En la zona también están ubicadas igualmente algunas librerías interesantes, más generalistas, pero que cuentan con fondos de BD mucho más abundantes y ordenados que las de cualquier tienda de libros convencional de aquí, como por ejemplo Gibert Jeune (modesta, pero en la que no faltan las novedades del momento) o Gibert Joseph Livres, con un espacio bien amplio de comic y manga (¡ojo a su apartado de BD de ocasión!)
Una apuesta siempre ganadora es echar un vistazo en cualquiera de las superficies Fnac que se levantan en varios de los arrondisements de la capital. Yo pasé por dos de ellas; la del eje empresarial de La Défense y la de un centro comercial a espaldas del Museo Pompidou. Y creedme, aquí es donde se ve la verdadera dimensión del negocio que rodea al comic en Francia: prácticamente media planta dedicada exclusivamente a BD, ordenada por autor y otros criterios, llena de público de cualquier edad y género (¡y alejada de la sección infantil, pardiez!) Será difícil que no acertéis a descubrir aquí lo que estáis buscando y, sin duda, os tropezaréis con muchos de esos "deseos publicables, increiblemente olvidados" (que dirían los amigos de Trazos y La BD) por los que tantas veces hemos rogado su edición en castellano. Un poco desolador, eso sí, observar no pocos ejemplos de trabajos realizados por autores españoles cuya publicación aquí es lamentablemente incierta.
Intégral Johan et Pirlouit #1: Page du Roi,
Le dernier chapitre: Le bois aux Licornes,
Bienvenue chez les ch'tis. La BD adaptée du film,
Je suis cathare #1: Le parfait introuvable.
Con todo, al final he ojeado más que otra cosa, resistiendo ante tanta colección tentadora, y he sido bastante selectivo con mis compras, decidiendo reservar mayor presupuesto para otros aspectos del viaje (que París es un rato caro) o futuras adquisiciones a mi regreso. Ha sido una mezcla de entusiasmo, por los hallazgos y lo divertido de la experiencia, y pesadumbre al constatar lo atrasados que vamos respecto a Francia. Para los que me habéis preguntado durante estos días, finalmente pude conseguir el primer tomo del integral de Johan y Pirluit que está publicando Dupuis (hablaré más de esto en el monográfico correspondiente del blog) y lo que fue toda una alegría: la novelita gráfica, homenaje de Convard y Juillard, a los personajes. Se me escapó la formidable biografía de Peyo, escrita por Hugues Dayez, por la que estuve indagando en distintos sitios. Nada que no haya podido solucionar a mi vuelta, encargándola directamente vía web a www.chapitre.com (dado que no sé cuándo podré regresar a regiones francófonas). Por lo demás, desestimé bastantes cosas ante la posibilidad de que puedan salir aquí, así que me estuve centrando en mirar obras de improbable publicación en España.
Por último, no puedo olvidarme de destacar un hecho alucinante y que me parece casi impensable en nuestro país. Al visitar el Museo del Louvre, descubrí por pura casualidad que una de sus infinitas galerías albergaba una exposición temporal dedicada al comic, "Le Louvre invite la bande dessinée", que ha estado abierta al público hasta el pasado 13 de Abril (de modo que, afortunadamente, la pillé poco antes de su clausura). Se trata de una colaboración conjunta de varios autores, entre los que destacan Yslaire y Nicolas de Crécy, con el Louvre y ediciones Futuropolis para crear una colección de BD en la que confrontar sus universos con los del museo. La muestra consistía en varias láminas, bocetos y originales, surgidos tras la aparición de los primeros álbumes que han nacido de esta asociación. Los volúmenes que forman parte de esta iniciativa hasta el momento son los siguientes:Période glaciaire, de Nicolas de Crécy (Octubre, 2005)
Les Sous-sols du Révolu, de M. A. Mathieu (Octubre, 2006)
Aux heures impaires, de Eric Liberge (Septiembre, 2008)
Le Ciel au-dessus du Louvre, de Bernar Yslaire (Mayo, 2009)
Rohan au Louvre, de Hirohiko Araki (principios de 2010)
Que se destinen espacios a una exposición de comic en un museo de la fama y magnitud del Louvre no es sino una muestra más de la consideración que alcanza este arte una vez traspasamos los Pirineos. ¿Veremos un día en El Prado algo parecido?
Recomendar la visita a París es una obviedad, pero al menos espero haberos transmitido una ligerísima idea práctica, dentro de lo que una breve estancia vacacional me ha permitido enterarme, sobre lo que se cuece por suelo parisino en el plano de esta afición con vosotros compartida. À plus tard!
























